Niños y ancianos, condenados a practicar salto en largo para cruzar en la esquina de 528 y 163

67

La escena lo dice todo: bien lejos del centro, en la periferia de La Plata, niños y ancianos de bajos recursos están obligado a hacer malabares para cruzar una esquina de Romero en la que todavía no llegó ningún cruce peatonal, las luces led o los trabajos de pavimentación para evitar que se desborde la parte menos conocida y descuidada del arroyo El Gato.

Se trata de la esquina de 163 y 528, en donde hay una especie de rampa de madera rota por la que transitan todos los días por los vecinos que cruzan por ese lugar.

Los más pequeños juegan a saltar, como si cruzar una calle se convirtiese en el juego de la rayuela en los recreos del colegio.

Los más grandes reviven los momentos de la juventud, cuando tenían que hacer ejercicios para evitar mojarse en los días de lluvia en un enorme pozo de agua.

La rampa rota es una trampa mortal para aquel que viene distraído, mirando el celular o mirando hacia otro lugar que no sea el piso.

Según el relato de los vecinos, cada vez que llueve se rebalsa el arroyo y aparecen víboras y cucarachas que suelen meterse en las casas.

Un lugar abandonado por el estado, al que no llegan las luces ni los globos de colores que anunciaban el cambio que iba a ser y no fue…