Elecciones en Israel

Eisenkot depende de los que más odia: los arabes

Netanyahu acusó a los árabes, que tuvieron una votación histórica, de “robar” la elección. Las otras opciones sobre la mesa son formar un gobierno de unidad o repetir los comicios.

Internacionales

29/10/2026 - 15:29hs

Los partidos árabes pueden tener la llave del gobierno en Israeltras las elecciones del martes, en las que ni el bloque del primer ministro Benjamin Netanyahu ni el de su rival centrista Gadi Eisenkot alcanzaron una mayoría. Con el 90 por ciento del escrutinio realizado, el bloque de Netanyahu tuvo una leve mejoría respecto a lo que planteaban los boca de urna difundidos al cierre de los comicios: se está quedando con 53 de los 120 escaños del Parlamento, aún sin alcanzar los 61 necesarios para obtener la mayoría. La coalición opositora del exmilitar Eisenkot alcanza las 48 bancas, mientras que los partidos árabes se quedan con 19, un desempeño récord que motivó la ira del premier israelí.

“Una alianza judeoárabe”

Pese a una participación de casi el 78 por ciento, la más alta desde 1999, los resultados dibujan un panorama fragmentado. Youssef Jabareen, líder de la Lista Unificada -una coalición de izquierda de mayoría árabe- hizo un llamado a formar “una verdadera alianza judeoárabe” para tumbar a Netanyahu, quien con 19 años no consecutivos en el poder es el primer ministro más longevo del país. Raam, el otro partido árabe, también está abierto a una alianza con el bloque liderado por Eisenkot.

El líder de la formación de izquierda Los Demócratas, Yair Golán, pidió este miércoles al resto de los partidos que forman el bloque opositor unir fuerzas con las formaciones árabes. “La realidad debe enseñarnos una lección contundente: no tenemos futuro aquí si no dejamos de tener miedo. Y si no acabamos con el racismo. No debemos seguir aceptando la división racista que hace Netanyahu entre votos judíos y votos árabes”, escribió Golán en un comunicado.

Eisenkot, que había jurado durante la campaña no considerar esta opción, no reaccionó de inmediato a la mano tendida de los partidos árabes. Una eventual coalición sería algo inédito en un país en el que la minoría árabe —casi el 20 por ciento de la población, descendiente de palestinos que permanecieron en sus tierras tras la creación de Israel en 1948— sufre una fuerte discriminación, y donde la idea de trabajar con sus representantes resulta inaceptable para una parte de la población judía.

Netanyahu al ataque

Netanyahu hizo campaña contra Eisenkot desprestigiándolo a través de los árabes, afirmando que necesita su apoyo para gobernar. El Likud, la formación del primer ministro y la más votada el martes, acusó a los partidos árabes de haberse “robado” la elección. “Las elecciones en el Estado de Israel fueron robadas por partidos árabes que apoyan el terrorismo y la aniquilación del Estado judío mediante graves actos delictivos de corrupción, amenazas, violencia, mentiras y el uso de programas informáticos prohibidos para incitar a los votantes a acudir a las urnas”, señaló el partido en un comunicado.

La formación ultraderechista dijo haber presentado “cientos de testimonios y pruebas” ante los servicios de seguridad y la Comisión Electoral Central israelí en relación a supuestas irregularidades, entre las que menciona “miles de sobres” que, según su versión, contenían “dinero en efectivo junto con boletas del partido Raam”. Además el partido de Netanyahu denunció incidentes de “amenazas y violencia” contra el personal de los centros de votación. Los dirigentes de las formaciones árabes rechazaron las acusaciones con un simple argumento: el aumento de su representación refleja la histórica movilización de sus votantes, no una manipulación de los resultados.

Gobierno de unidad

En caso de fracasar unas potenciales negociaciones entre el bloque opositor y los árabes, un Ejecutivo que una al Likud con parte de la oposición es la opción que permitiría a Netanyahu mantenerse en el cargo. En su discurso del martes por la noche, cuando se conocían solo los sondeos a boca de urna, el primer ministro aseguró que “la mayoría sionista debe unirse”. Según el analista Michael Hauser Tov, del diario Haaretz, Netanyahu afrontará presiones del presidente Isaac Herzog, y sobre todo de actores internacionales, preocupados por un nuevo gobierno de derecha, para que incluya al bloque de Eisenkot si quiere seguir al mando.

Los líderes opositores tienen motivos para rechazar esa opción. Eisenkot, que basó su campaña en llamar a una alternancia del poder, ya formó parte del gabinete de guerra de Netanyahu durante los primeros ocho meses de la ofensiva en Gaza, y lo abandonó acusando al primer ministro de extender los combates por motivos políticos. Además de la confianza de sus votantes, Eisenkot y otros líderes de la oposición temen que intentar formar gobierno con Netanyahu les salga como a Benny Gantz, quien en 2020 se unió al bloque del Likud solo para que, más tarde, el actual primer ministro rompiera la coalición.

El riesgo de repetir elecciones

Según Haaretz, entre la clase política israelí se da por hecho que repetir las elecciones es una posibilidad real. Netanyahu podría buscar ese escenario con la idea de que la elevada participación árabe no se repita, ni tampoco la de los israelíes que volaron desde el extranjero para votar, mientras el primer ministro sigue al frente de un gobierno en funciones.

El presidente Isaac Herzog llamó este miércoles a los partidos políticos a que “hagan todo” lo posible para formar una coalición de gobierno y evitar volver a las urnas. Herzog, miembro del partido Los Demócratas, explicó que recibirá los resultados oficiales de manos del juez del Tribunal Supremo Noam Sohlberg, quien preside la Comisión Electoral Central, y que entonces abrirá las consultas con “todos y cada uno” de los grupos parlamentarios. El candidato designado por el presidente tendrá, en principio, 28 días para formar una coalición con la posibilidad de una extensión de 14 días.

Ante la falta de una mayoría clara, se espera que las negociaciones entre los principales líderes de la oposición comiencen en los próximos días. Según informó el diario The Times of Israel, Golán prevé reunirse este jueves con dirigentes opositores, entre ellos Eisenkot y Yair Lapid. Si ningún candidato logra formar gobierno, Israel deberá volver a las urnas. Mientras se define al nuevo gobierno, Netanyahu, quien enfrenta un juicio penal por cargos de soborno, fraude y abuso de confianza, seguirá siendo el primer ministro de Israel.