Pelea entre ultraderechistas

Los bloques de Netanyahu y la oposición empatan en las legislativas en Israel

Los sondeos a boca de urna de los principales canales israelíes situaron a ambas coaliciones igualadas con 51 escaños, por lo que ninguna alcanza la mayoría para formar gobierno.

Internacionales

28/10/2026 - 09:56hs

Las últimas encuestas a boca de urna en Israel proyectaron un escenario de empate entre el bloque opositor y la coalición liderada por Benjamin Netanyahu, después de que sondeos previos señalaran una ligera ventaja para los rivales del primer ministro. De las tres cadenas principales, los canales 11 y 13 situaron a ambos bloques empatados con 51 escaños cada uno, insuficientes para lograr una mayoría, mientras que el canal 12 seguía dándole ventaja a la oposición liderada por el exmilitar Gadi Eisenkot, con 52 escaños frente a los 50 de su rival, tras las elecciones legislativas de este martes, las primeras desde el ataque de Hamas el 7 de octubre de 2023.

Pese a la derrota de su bloque, el partido de Netanyahu, el Likud, fue el que más bancas obtuvo, según las estimaciones, 24 o 25, justo por delante de la formación Yashar, de Eisenkot. Poco después de que se publicaran los sondeos, Eisenkot dijo que las proyecciones muestran “una ausencia total de confianza en Netanyahu y su gobierno”. La participación de este martes alcanzó el 77,7 por ciento, casi ocho puntos por encima de la registrada en los últimos comicios de 2022 y la cifra más alta desde 2001, según informó la Comisión Electoral Central.

Daniel Kupervaser, analista político y economista argentino que emigró a Israel en 1973, planteó como primera conclusión que “Netanyahu perdió totalmente el Parlamento, pero sigue como primer ministro de gobierno en transición con serias dificultades para que se forme un nuevo gobierno”. A la hora de definir al líder opositor que plantó bandera en esta elección, Kupervaser expresó: “Eisenkot, a diferencia de Netanyahu defiende el sistema democrático israelí que Netanyahu quiere convertir en un despotismo teocrático. Netanyahu quiere una limpieza étnica de palestinos y Eisenkot se opone, aunque ambos están de acuerdo en colonizar Cisjordania con judíos y no hacer partícipes a árabes israelíes en el gobierno israelí”.

La importancia del voto árabe

Las dos listas árabes que participaron de los comicios, la Lista Árabe Unida (Raam) y la Lista Conjunta, conseguirían un número récord de bancas, 17 o 18 según los sondeos, y podrían ser claves a la hora de inclinar la balanza. A lo largo de su carrera, Netanyahu recurrió en varias ocasiones al fantasma del voto árabe como una amenaza. Este martes advirtió que esa minoría de la población estaba votando en masa y que Israel podría amanecer con un “gobierno de izquierda y de los Hermanos Musulmanes”.

“Estás tocando el punto más problemático de la sociedad israelí”, sostuvo Kupervaser, quien agregó: “El 90 por ciento del componente judío de la sociedad israelí (todos los partidos fuera de los Demócratas de Yair Golan) no considera hasta hoy a los partidos árabes israelíes como posibles socios de una coalición gubernamental. Tratan de evitar la culpabilidad de racismo declarando que buscan un gobierno sionista para Israel”.

Eisenkot destacó la victoria del bloque de partidos opositores y dijo que actuará “de inmediato para hacer cumplir la voluntad del pueblo, reemplazar al gobierno de Netanyahu y establecer, a la mayor brevedad posible, un gobierno sionista de movilización nacional”. Por su parte, el líder del partido izquierdista Los Demócratas, Yair Golán, expresó su disposición a trabajar con “todos sus socios” de la oposición para formar gobierno.

Ante el escenario ajustado que se abrió este martes, ¿el bloque liderado por Eisenkot podría finalmente negociar con los partidos árabes para formar gobierno? “Los árabes tienen exigencias muy razonables y no extremas. El problema es la concepción racista en la gran mayoría del componente judío de la sociedad israelí, que es aprovechada por el bando opositor al lado israelí que está dispuesto a llegar a un acuerdo con los partidos árabes. Así se dio la corta experiencia de un año del gobierno liderado por Naftali Bennett y Yair Lapid en 2021. Puede ser que ahora que casi duplicaron su fuerza política cambie un poco esta situación”, sostiene Eisenkot.

19 años en el poder

Ante el silencio de Netanyahu, quien tomó la palabra en el gobierno fue el ministro de Seguridad Nacional, el ultraderechista Itamar Ben Gvir. “Estamos muy orgullosos de nuestro recorrido”, afirmó Ben Gvir, al referirse al desempeño de su partido, Otzma Yehudit, que se prevé obtenga seis o siete escaños en la Knéset. Ben Gvir criticó la posibilidad de que el Likud de Netanyahu forme un gobierno de unidad que incluya a Eisenkot, un escenario que calificó de “error terrible” y que, a su juicio, supondría “renunciar a los intereses del Estado israelí”.

Durante la jornada de votación, Netanyahu denunció que “tres altos funcionarios” de la Lista Árabe Unida (Raam) estaban “tratando de robar las elecciones” tras haber sido detenidos en el sur del país con sobres llenos de dinero. Sin embargo, las autoridades electorales afirmaron que esas personas fueron detenidas cerca de sus hogares y “aún no habían llegado a los centros de votación”.

A sus 77 años, Netanyahu fue primer ministro por 19 años de forma discontinua. Centró su campaña en la seguridad y destacó su relación cercana con el presidente estadounidense, Donald Trump. Tras volver al poder a fines de 2022, ordenó iniciar varias guerras que dejaron a Gaza en escombros, ocupó el sur de Líbano y bombardeó a Irán con el apoyo de Washington. Incluso su población recibió bombardeos de Irán, de Hamas, del movimiento libanés Hezbolá y de los hutíes de Yemen, además de sufrir el peor ataque en la historia del país, del que muchos responsabilizan al propio Netanyahu.

Una oportunidad de cambio

Eisenkot, de 66 años, prometió una comisión independiente para investigar los fallos de seguridad que propiciaron los ataques de Hamas, algo que el gobierno de Netanyahu viene evitando. El partido de Eisenkot encabeza un bloque informal que va de la derecha a la centroizquierda. Eisenkot se opone a la creación de un Estado palestino y apoya los asentamientos israelíes, pero prometió contener la violencia de los colonos en Cisjordania.

Pero Eisenkot tampoco es un pacifista. Además de su pasado como jefe del Estado Mayor entre 2015 y 2019, trató de posicionarse incluso más a la derecha que Netanyahu, al prometer que no habrá un Estado palestino, y difundió antiguas imágenes de “Bibi” expresando a regañadientes estar abierto a apoyar esa idea bajo la presión de Estados Unidos.

En un momento en que el ejército reclama más soldados, crecen los debates sobre la exención de los judíos ultraortodoxos del servicio militar, obligatorio para hombres y mujeres en Israel. Eisenkot perdió a un hijo durante las operaciones en Gaza, y acusa a Netanyahu de defender “de manera descarada” a los que rechazan cumplir con su deber.

A diferencia de Netanyahu, quien proviene de una familia de la élite y cuyo padre fue un destacado profesor en Estados Unidos, Eisenkot es hijo de judíos marroquíes y creció en la periferia geográfica de Israel. Sus orígenes salieron a la luz cuando un periodista del Canal 14, una cadena afín a Netanyahu, lo describió como “un mono” controlado por “elitistas ashkenazíes”, en referencia a los judíos de ascendencia europea que históricamente dominaron las instituciones políticas y económicas de Israel.

Eisenkot ya saborea un nuevo gobierno bajo su liderazgo, pero habrá que esperar los resultados finales del escrutinio, que recién podrían conocerse el próximo jueves o viernes. “Un líder digno aceptaría esta moción de censura popular y anunciaría hoy mismo su retirada de la vida política”, le dijo Eisenkot a Netanyahu en un discurso ante sus seguidores para festejar los resultados preliminares.

Al terminar el recuento de votos, comenzarán las negociaciones para tejer alianzas. El presidente israelí, Isaac Herzog, deberá designar al líder de la lista con más posibilidades de formar una coalición, basándose en las recomendaciones presentadas por los partidos.