“Error de cálculo”

El Banco Central perdió más de 1.000 millones de dólares por especular con el oro

Pérdidas millonarias que generó la maniobra de Caputo y Bausili con los lingotes enviados a Londres.

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09/10/2026 - 14:53hs

La Auditoría General de la Nación (AGN) confirmó este jueves que el “Messi de las finanzas”, Luis Toto Caputo, el presidente del Banco Central, Santiago Bausili; y el gobierno de Javier Milei perdieron 1.023 millones de dólares timbeando con el oro que mandaron a Londres. El informe de la AGN fue votado de manera unánime, pero el dato de la pérdida de más de 1.000 millones motivó una disidencia parcial de los dos miembros de la Auditoría designados por La Libertad Avanza y por el integrante de la Unión Cívica Radical. El oro trepó de forma extraordinaria en 2025 y el gobierno usó los mil lingotes enviados al Bank of England para una operación de futuros, que implicó la venta y la recompra a un precio fijado de antemano. Pero el oro subió más de lo pensado y, en esa operación, el Banco Central y la administración Milei perdieron 920 millones de dólares, a lo que se sumó una prima fija de 62,8 millones de dólares. “Desde que se auditan los estados contables del BCRA nunca se había registrado una pérdida de esa magnitud. Tampoco se habían utilizado antes las reservas físicas de oro para transacciones de riesgo como éstas”, dice la Auditoría.

Las mentiras de Bausili

Los resultados del trabajo de la Auditoría fueron difundidos por el presidente, Juan Manuel Olmos, quien confirmó lo adelantado por este diario: la descomunal pérdida por las operaciones de los que se autodenominan genios de las finanzas. Lo primero que surge del informe es que el titular del Central mintió ante el Senado cuando dijo que los movimientos de oro ya habían sido auditados. En ese mismo momento, la AGN lo desmintió, señalando que no pudieron concluir el informe porque el BCRA les negó los datos correspondientes. Queda claro que recién ahora se completó el informe, no como dijo Bausili.

Hubo una segunda mentira del titular del Central: afirmó que los lingotes se enviaron a Suiza porque había que refundirlos por baja calidad. La realidad es que, de los 1.000 lingotes, por un valor aproximado de 1.800 millones de dólares, solo se refundieron 115 y, en esa operación, la pérdida fue mínima porque los lingotes eran de buena calidad. La razón del envío del oro a Londres no fue esa, sino la fracasada jugada financiera.

Olmos adelantó que la AGN va a hacer un informe de gestión sobre el movimiento físico del oro, es decir, del traslado al exterior en sí mismo. Ese informe deberá establecer por qué se decidió enviar el oro fuera del país, adónde fue enviado y si la operación de traslado tuvo algún beneficio específico para el Banco Central.

Dos auditorías

La AGN hace dos auditorías. Una es contable, verificando los registros: si están correctos o mal registrados. En ese punto, el contable, el informe sostiene que los movimientos reflejan de manera razonable, en sus aspectos técnicos, la situación patrimonial de la entidad.

Pero la AGN toma en cuenta un segundo aspecto, el de gestión. En este caso, analiza el resultado de las operaciones vinculadas a las reservas de oro.

En ese terreno —dice la AGN—, “durante 2025, el oro adquirido en las gestiones de Alfonso Prat Gay (PRO) y Mercedes Marcó del Pont (peronismo) registró una ganancia patrimonial de 8 billones de pesos. Esa ganancia se explica solamente por la suba del precio internacional del metal”. Es decir, que, si los lingotes se hubieran quedado en Buenos Aires, también hubiese tenido esa ganancia porque surge del aumento del precio.

“La segunda valuación surge de la operatoria. Ese mismo año, bajo la conducción de Santiago Bausili, el BCRA concertó operaciones de derivados liquidables en dólares, con fines de cobertura, y usó parte del oro de las reservas como bien de respaldo. Según los estados contables, esas operaciones arrojaron una pérdida de 1,5 billones de pesos, equivalentes a USD 1.023 millones. La pérdida se pagó con divisas del Banco Central”.

De acuerdo a la exposición de la AGN, la pérdida de 1.023 millones de dólares tiene dos componentes:

USD 960 millones de resultado negativo de las operaciones de derivados.USD 62,8 millones correspondientes a primas de opciones.

La mención a las primas indica que entre los instrumentos hubo opciones: contratos que dan el derecho a comprar o vender a un precio pactado, a cambio de un costo fijo. Al cierre del ejercicio auditado no quedaban posiciones ni operaciones abiertas por este concepto. Pero la explicación más clara surge del siguiente párrafo:

“El Banco Central realizó operaciones financieras especulando con una determinada trayectoria para el precio internacional del oro, erró en el cálculo y registró la pérdida”. En otras palabras, se hizo una operación de REPO (Repurchase Agreement), se vendió el oro con el compromiso de recomprarlo en determinado tiempo y a determinado precio. Pero el oro aumentó mucho más que el precio al que se compró y por eso se produjo la pérdida. Timbearon y perdieron.

Además, la AGN agregó: “Desde que se auditan los estados contables del BCRA, nunca se había registrado una pérdida de esta magnitud. Tampoco se habían utilizado antes las reservas físicas de oro para transacciones de riesgo como éstas”.

Como es obvio, el traslado del oro a Londres se hizo justamente por la especulación financiera. Si el oro quedaba en el edificio del centro porteño, no servía para la timba, porque nadie presta si los lingotes que están en garantía permanecen en el país que pide la plata, porque, si no cumple, no pueden venir a buscar el físico. De manera que todo el movimiento se explica por lo que la AGN llama “transacciones de riesgo”.

El informe de la Auditoría fue votado por unanimidad en general, pero el señalamiento de la pérdida motivó tres disidencias, sin explicación: Mónica Almada y Mariano Piazza, ambos de LLA, y Luis Naidenoff, de la UCR. En algún momento fundamentarán su postura, pero seguramente motivará una respuesta de la mayoría.

En verdad, la jugarreta del Central consistía en diluir la pérdida en la ganancia que se obtuvo por el aumento del precio internacional del oro. O sea, se ganaron 8 billones y se perdieron 1,5 billones, por lo que se ganaron 6,5 billones. Pero lo que ocurre es que los 8 billones se hubieran ganado igual si los lingotes se mantenían en las bóvedas de la calle Reconquista, en el edificio del Central. Eso planteó, en su momento, una polémica entre la AGN y el BCRA: la AGN decía que debían consignarse las pérdidas de la operación en la que se usó el oro como garantía y Bausili quería disimularlas en la suba del precio internacional.

Queda todavía el informe que hará la Auditoría sobre el traslado del oro como operación en sí misma. Ahí quedará en claro dónde están los lingotes. están en el Bank of England, de Londres, a nombre del Banco Internacional de Pagos, que tiene sede en Basilea, y que fue falso lo dicho por Bausili en el Senado. El titular del Central afirmó ante los senadores que el oro estaba en Suiza. La verdad es que nunca estuvo ahí. Y la AGN dirá, además, si ese movimiento fue razonable o no. Hay antecedentes de que las reservas de Irlanda fueron embargadas estando en Londres y, por otra parte, existe un riesgo obviamente originado en el conflicto de Malvinas. Las denuncias por el envío de los lingotes fueron hechas por Sergio Palazzo, líder de La Bancaria, que las hizo en el momento en que el físico se lo llevaban en camiones de caudales a Ezeiza. Después, las mentiras de Bausili fueron detalladas por los senadores Juliana Di Tullio y Martín Soria.