JUSTICIA
Una alumna sufrió graves quemaduras en un experimento y el colegio deberá indemnizarla
La adolescente tenía 17 años cuando una práctica de química salió mal y sufrió lesiones que la llevaron a pasar casi tres meses internada.
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09/10/2026 - 21:59hs
La Justicia de Córdoba condenó a un colegio privado a indemnizar a una alumna que sufrió quemaduras de extrema gravedad durante un experimento de química realizado en septiembre de 2022. La joven tenía 17 años cuando ocurrió el accidente, que la obligó a permanecer internada durante casi tres meses y atravesar un extenso proceso de recuperación.
El episodio ocurrió durante una práctica conocida como “la serpiente del faraón”, un experimento que utiliza elementos inflamables para generar una estructura de material carbonizado. En medio de la actividad, una compañera agregó alcohol a la mezcla y provocó una deflagración que alcanzó directamente a la adolescente.
Las consecuencias fueron devastadoras. La estudiante sufrió quemaduras en distintas partes del cuerpo, permaneció 78 días internada y debió pasar 33 veces por el quirófano para someterse a curaciones y distintas intervenciones, entre ellas limpiezas, ablaciones y autoinjertos de piel.
Tras recibir el alta médica, continuó con un prolongado proceso de rehabilitación. Como consecuencia del accidente, quedó con una incapacidad psicofísica permanente y definitiva.
Por qué la Justicia condenó al colegio
El fallo fue dictado por el Juzgado en lo Civil y Comercial de 51° Nominación de la ciudad de Córdoba, a cargo del juez Gustavo A. Massano. Durante el proceso, la institución educativa intentó desligarse de responsabilidad al argumentar que el accidente había sido provocado por la conducta imprudente de otra estudiante. La compañía aseguradora también sostuvo que se había tratado de un hecho imprevisible o inevitable.
Sin embargo, el magistrado rechazó ambas defensas y consideró que el colegio tenía la obligación de garantizar la seguridad de sus alumnos durante las actividades educativas. En ese sentido, remarcó que los estudiantes no pueden ser considerados terceros ajenos al establecimiento, sino que están alcanzados por el deber de cuidado que debe cumplir la institución mientras se encuentran bajo su responsabilidad.
El juez también señaló que la manipulación de fuego y alcohol constituye una actividad riesgosa y que las conductas imprudentes de adolescentes forman parte de las situaciones que las autoridades escolares deben prever.
Las fallas de seguridad que detectó el fallo
Uno de los puntos centrales de la resolución fueron las deficiencias detectadas en las condiciones de seguridad del laboratorio donde se realizó el experimento. Las pericias técnicas determinaron que el establecimiento no contaba con los elementos básicos de protección personal ni con las medidas de seguridad necesarias para desarrollar la práctica. Además, se estableció que no se había aplicado correctamente el propio manual de seguridad del laboratorio.
El magistrado también cuestionó la supervisión de los estudiantes durante la actividad. Una sola docente estaba a cargo de varios grupos que realizaban el experimento simultáneamente, sin ayudantes de laboratorio ni un orden secuencial estricto para llevar adelante la práctica.
A esto se sumó que no se había verificado previamente la idoneidad de los recipientes de alcohol que los propios alumnos habían llevado para realizar el ensayo. A partir de esas pruebas, la Justicia concluyó que el accidente no podía atribuirse exclusivamente a la conducta de una estudiante y que el colegio había incumplido sus obligaciones de seguridad.