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China se convierte en el primer país del mundo con un centro de datos submarino
Las instalaciones se encuentran a 9 metros bajo la superficie del océano. La modalidad es una posible solución para el enfriamiento de componentes medulares en el negocio de la inteligencia artificial.
En las costas de Shanghái, la ciudad más poblada de China, esta semana se inauguró oficialmente el primer centro de datos submarino del mundo. Se trata de instalaciones —la mayor parte de ellas ubicadas en la Tierra, aunque hay planes para llevarlas a otros ámbitos— que se han vuelto fundamentales para el avance de los nuevos sistemas de inteligencia artificial y que, debido a su intensa actividad, requieren métodos para disipar el calor que generan.
“El data center es el espacio físico donde se alojan todos los dispositivos y la infraestructura que permite que funcionen nuestras aplicaciones cotidianas. Procesan, almacenan y transportan millones de datos cada segundo”, explicó Hernán Neirotti, especialista en infraestructura digital y regional manager en Schneider Electric.
“Con el auge de la IA, los centros de datos enfrentan nuevos desafíos. La IA requiere un tipo de infraestructura especial. En la etapa de entrenamiento, consume mucha más energía y genera mucho más calor”, advirtió el experto.
Instalar los data centers bajo el agua, un plan que tiene a China como pionera, es una solución posible para conseguir el necesario enfriamiento de los componentes.
¿Cómo es el centro de datos submarino que se inauguró en China?
Con desarrollo a cargo de HiCloud Technology y China Communications Construction, las instalaciones se encuentran a 6 kilómetros de la costa de la denominada Zona Especial de Lin-gang, una región en Shanghái destinada a proyectos de tecnología y manufactura.
El centro de datos es literalmente submarino: está a unos 9 metros bajo la superficie del océano. Su construcción costó aproximadamente 226 millones de dólares.
El gobierno del gigante asiático destacó que reducirá el consumo de energía aproximadamente una quinta parte en comparación con los que se encuentra en la superficie terrestre, gracias al enfriamiento que genera su localización.
“Esto se debe a que obtiene la mayor parte de su energía de un parque eólico marino y aprovecha el efecto de enfriamiento natural que le proporciona estar sumergido en el océano para contrarrestar algunas de las necesidades de refrigeración típicas de los centros de datos”, observa la publicación Gizmodo.
Siguiendo a la fuente, la iniciativa es más un piloto que una contribución significativa a los requerimientos de la industria tecnológica, ya que la capacidad máxima de este data center es de 24 megavatios, una cifra considerablemente inferior a la que ofrecen las instalaciones tradicionales.
¿Cómo se enfrían los centros de datos y cómo son las soluciones alternativas?
Fuera de los océanos, los data center también usan agua para paliar las altas temperaturas de sus componentes.
Un informe recientemente publicado por el Instituto de Agua, Medio Ambiente y Salud de la Universidad de las Naciones Unidas, el consumo de agua de los centros de datos podría alcanzar los 9.300 millones de litros en el año 2030, una cantidad equivalente a las necesidades domésticas anuales de todos los 1.300 millones de habitantes del África subsahariana.
Llevar este tipo de instalaciones a los océanos se postula como una solución para el enfriamiento, pero la modalidad también ha sido cuestionada. Anteriormente, un informe de Wired señaló que un proyecto similar al de Shanghái, que avanzó en California, Estados Unidos, provocó un aumento en la toxicidad y condiciones perjudiciales para la fauna local.
En el marco de una creciente necesidad de potencia de cómputo, principalmente impulsada por el auge de los modelos de inteligencia artificial, se han propuesto otro tipo de soluciones. Una de ellas parece alocada, pero tiene el respaldo de compañías poderosas, entre ellas SpaceX de Elon Musk. ¿De qué va ese plan? Llevar los centros de datos al espacio.