Estados Unidos

Cuomo deja la gobernación de Nueva York y alega que fue víctima de “un petardo político”

“La verdad saldrá a la luz con el tiempo, de eso estoy seguro”, dijo Andrew Cuomo tras el torrente de acusaciones de acoso sexual que causaron repercusión mundial.

El gobernador saliente de Nueva York, Andrew Cuomo, denunció ayer que fue víctima de un “petardo político”, mientras se preparaba para dejar el cargo tras verse acorralado por un torrente de acusaciones de acoso sexual que causaron estupor nacional y amplia repercusión mundial.

En un discurso de despedida pregrabado, el otrora poderoso demócrata insistió en que la investigación que mostró el acoso a múltiples mujeres, incluidas empleadas, había sido diseñada para forzarlo a renunciar.

“Hubo una estampida política y mediática. Pero la verdad saldrá a la luz con el tiempo, de eso estoy seguro”, dijo Cuomo, que entrega el mando del cuarto estado más poblado de Estados Unidos a la vicegobernadora Kathy Hochul.

El mandatario saliente, hijo de Mario Cuomo, que fue gobernador durante tres mandatos, estuvo al frente de Nueva York durante una década, ganando las elecciones por primera vez en 2010. Saltó a la fama internacional el año pasado, cuando fue ampliamente elogiado por sus sesiones informativas diarias en televisión sobre la pandemia de coronavirus.

Pero su popularidad cayó a fines del año pasado, cuando se vio envuelto en acusaciones de que encubría el verdadero número de muertes por Covid-19 en residencias de ancianos.

Y este año varias mujeres denunciaron que el político, de 63 años, se había comportado de forma inapropiada con ellas.

Las acusaciones culminaron en un explosivo informe de la fiscal general del estado, Letitia James, publicado a principios de este mes, en el que se afirmaba que había acosado sexualmente a 11 mujeres, incluso con tocamientos no deseados.

Cuomo negó de manera enfática los cargos e inicialmente rechazó los llamamientos para que renunciara, incluidos los del presidente Joe Biden.

Sin embargo, a medida que una investigación de los legisladores estatales cobró fuerza, anunció el 10 de agosto que dimitía y que dejaría el cargo dos semanas después.

Durante su discurso de despedida aseguró que un “juicio apresurado” había provocado un “frenesí mediático” que no era “correcto, justo ni sostenible”.