RACISMO EXTREMO

Denuncia por racismo en Río: una abogada influencer argentina quedó retenida con tobillera

La abogada e influencer Agostina Páez, de 29 años, fue denunciada por presuntos insultos racistas en un bar de Ipanema, en Río de Janeiro. La Justicia le retuvo el pasaporte y le impuso monitoreo electrónico mientras avanza la investigación.

La Justicia de Brasil investiga a Agostina Páez, una abogada argentina con fuerte presencia en redes sociales, luego de que empleados de un bar de Ipanema la denunciaran por gestos y expresiones de carácter racista. El episodio, según informaron fuentes policiales, ocurrió el miércoles pasado durante una discusión por el pago de la cuenta.

Tras la denuncia, las autoridades resolvieron retenerle el pasaporte e imponerle una tobillera electrónica, medida cautelar destinada a garantizar su permanencia en el país mientras se determina su responsabilidad penal. La investigación se apoya en registros fílmicos y testimonios del personal del local.

El caso tuvo inmediata repercusión en medios brasileños y argentinos. Páez fue identificada como influencer: suma más de 40 mil seguidores en Instagram (cuenta actualmente desactivada) y casi 80 mil en TikTok, donde el perfil pasó a modo privado tras el escándalo.

La exposición pública también reavivó un contexto familiar reciente que había sacudido a Santiago del Estero. La joven es hija de Mariano Páez, empresario del transporte que estuvo detenido meses atrás por una denuncia de violencia de género y luego excarcelado con monitoreo electrónico. Aquella causa incluyó denuncias cruzadas dentro del entorno familiar.

En declaraciones previas a medios provinciales, Agostina Páez había buscado despegarse del proceso judicial de su padre y aseguró haber sufrido hostigamiento y violencia digital, por lo que solicitó medidas de protección para ella y su hermana menor.

En Brasil, la causa se encuadra en la política de tolerancia cero frente al racismo, vigente en ese país. El Ministerio Público evalúa formalizar cargos por discriminación racial, un delito que podría agravar su situación procesal. De confirmarse, la imputación contemplaría penas más severas y restricciones adicionales.

Mientras tanto, la joven debía regresar a la Argentina junto a sus amigas, pero la medida cautelar impide su salida. No se descarta que familiares viajen a Río de Janeiro para acompañarla durante el proceso.

Organizaciones civiles también se pronunciaron. Un colectivo de mujeres brasileñas radicadas en la Argentina sostuvo que lo ocurrido “no es un exceso ni una broma, sino racismo”, y subrayó que la conducta denunciada tiene consecuencias legales en Brasil.

El expediente continúa en etapa investigativa y se aguardan definiciones judiciales en los próximos días.

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