Washington
El acusado intentar asesinar a Trump se declaró no culpable
Cole Allen está acusado de intento de magnicidio, junto a otros dos delitos relacionados con el uso y transporte de armas de fuego y un cuarto por agresión a un agente con un arma mortal.
Cole Allen, el sospechoso de intentar asesinar al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante la cena de corresponsales de la Casa Blanca, se declaró este lunes no culpable de los cuatro cargos federales en su contra durante una comparecencia ante un tribunal en Washington.
El hombre de 31 años brindó su declaración vestido con un mono naranja y esposado ante el juez McFadden, quien fijó una audiencia de seguimiento del caso para el 29 de junio. Allen, que permanece detenido mientras avanza el proceso, está acusado de intento de magnicidio, lo que podría acarrearle cadena perpetua, junto a otros dos delitos relacionados con el uso y transporte de armas de fuego
La semana pasada se incorporó un cuarto cargo, imputado por un gran jurado de Washington que acusa a Allen de agredir por la fuerza, resistirse, obstaculizar, intimidar e interferir con un agente federal “mientras este desempeñaba sus funciones oficiales y utilizó un arma mortal y peligrosa”, según un documento judicial difundido por la corte de distrito de la capital estadounidense.
La imputación forma parte de una acusación revisada presentada por la Fiscalía ante un gran jurado, el órgano encargado de determinar si existe causa probable para procesar formalmente a un sospechoso en el sistema judicial del país.
El intento de magnicidio
El acusado fue detenido el pasado 26 de abril tras burlar un control de seguridad e intentar irrumpir, armado con una escopeta, una pistola y varios cuchillos, en el salón de un hotel de Washington donde se celebraba la cena, con presencia de Trump; la primera dama, Melania Trump; el vicepresidente, JD Vance; el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, y otras autoridades.
Este profesor e ingeniero con alta formación académica burló corriendo un control de seguridad y se cree que disparó contra un agente antes de ser reducido por las fuerzas del orden. Minutos antes del incidente, Allen envió un escrito a sus familiares donde afirmaba que su objetivo eran miembros de la Administración de Trump. Su intento de entrar en el salón donde se celebraba el evento desató un tiroteo con los agentes de seguridad que no dejó víctimas, pero obligó a evacuar al presidente y a miembros de su Gabinete.
Según la investigación, Allen viajó en tren desde su casa en California hasta Washington con su arsenal. El hombre, que vivía en un suburbio de Los Ángeles, había ingresado como huésped en el hotel Washington Hilton donde se realizaba la gala. Pero nunca llegó a acercarse a Trump ni al resto de los más de 2.000 invitados que asistían a la cena.
La semana pasada, la jueza Zia Faruqui, a cargo del caso, realizó una audiencia en la que pidió disculpas a Allen por las duras condiciones a las que fue sometido en prisión, tras pasar varios días en una celda de aislamiento pese a las quejas de sus abogados. “Lo siento. Sea lo que sea por lo que haya pasado, le pido disculpas”, declaró la jueza, según relatan medios locales como la cadena CNN, que estuvieron en la audiencia, en la que no se permitió la presencia de cámaras.
Por su parte, los abogados de Allen buscan que el fiscal general de Estados Unidos en funciones, Todd Blanche, y Jeanine Pirro, la fiscal federal para el Distrito de Columbia, sean apartados del caso porque fueron invitados a la cena.
El derrotero de ataques
En este contexto, Trump ha pedido que finalice la construcción del salón de baile que ordenó crear en la Casa Blanca, tras los hechos ocurridos en la Cena de los Corresponsales. En un mensaje publicado en su red social, Truth Social, el magnate insistió en que el incidente justifica la necesidad de contar con un espacio de alta seguridad dentro del perímetro de la residencia presidencial. En una carta, el líder de los demócratas en el Senado de Estados Unidos, Chuck Schumer, criticó la intención de los republicanos de utilizar mil millones de dólares de fondos públicos para construir el salón, afirmando que la ciudadanía no lo necesita.
El mandatario ha sido objeto de otros dos intentos de asesinato confirmados por las autoridades estadounidenses durante su campaña presidencial de 2024. El 13 de julio de 2024 en Butler, estado de Pensilvania, un joven de 20 años disparó durante un acto al aire libre desde un techo cercano con un fusil tipo AR-15. Trump resultó herido levemente en la oreja derecha. El hecho dejó un asistente muerto y otros dos heridos de gravedad, mientras que el atacante, identificado como Thomas Matthew Crooks, fue abatido por el Servicio Secreto.
El 15 de septiembre de 2024 en West Palm Beach, en el estado de Florida, mientras Trump jugaba al golf en su club privado de Mar-a-Lago, un agente del Servicio Secreto detectó el cañón de un rifle asomando entre unos arbustos. El agente disparó contra el sospechoso, Ryan Routh, quien huyó en un vehículo, pero fue detenido poco después. El acusado, de 59 años, fue sentenciado en febrero a cadena perpetua más 84 meses de prisión federal. El FBI investigó este incidente como un segundo intento de asesinato contra el mandatario.
A estos casos de violencia política se suma la muerte de Charlie Kirk, uno de los activistas conservadores más destacados de Estados Unidos y un aliado de confianza de Trump. El hombre, de 31 años, recibió un disparo en septiembre de 2025 durante un evento en una universidad de Utah. El presunto atacante, Tyler Robinson fue detenido tras un intenso operativo de búsqueda que duró horas.