Londres

"Nos parece muy egoísta e ignorante la gente que, sin razón, dice: 'No, no me quiero vacunar'"

Ese es el crudo relato de una enfermera que trabaja en Urgencias en la capital de Inglaterra. La prefesional contó que ella y sus compañeros están cansados.

"Estamos agotados; mentalmente exhaustos". La frase la repite varias veces María Santomil, una enfermera española que trabaja en Urgencias del Hospital de St. Mary's, en Londres.

Desde que aparecieron los primeros casos de covid-19 en el Reino Unido, Santomil ha estado en la primera línea de batalla contra una pandemia que ha estresado fuertemente al servicio británico de salud pública (NHS, por sus siglas en inglés), así como también a muchos otros sistemas sanitarios en el mundo.

Ahora, con la aparición de la nueva variante Ómicron —que obligó a Inglaterra a re-imponer medidas restrictivas como el uso de mascarilla o pruebas PCR para los viajeros—, la situación se ha vuelto a complicar en un lugar donde, hasta la fecha, se han reportado más de 400 casos de esta cepa.

 "Vivimos esperando que algo bueno va a pasar pero ese final, esa luz al final del túnel, no llega nunca", afirma la profesional.

La enfermera aborda parte de las dificultades que está enfrentando hoy el personal de salud, la frustración que viven día a día al atender a personas que, en su mayoría, no se vacunan y el cansancio que muchos acumulan a casi dos años de la aparición del coronavirus