Fragilidad en la región

Tras los bombardeos ilegales de Israel, Hezbollah y los invasores acordaron un alto el fuego que ya comenzó a regir

El acuerdo entró en vigor este viernes. La tregua fue negociada por Estados Unidos y Qatar con apoyo de Irán, mientras las conversaciones entre Washington y Teherán vuelven a concentrar la atención internacional.

Israel y Hezbollah acordaran un alto el fuego luego de una serie de bombardeos que dejó decenas de muertos en el sur del Líbano en las últimas horas. La tregua fue negociada por mediadores de Estados Unidos y Qatar con apoyo de Irán y busca cerrar uno de los frentes más activos del conflicto en Medio Oriente.

El acuerdo comenzó a regir de inmediato tras una jornada en la que el Ministerio de Salud libanés reportó 47 muertos y 97 heridos por ataques israelíes. Al mismo tiempo, Hezbollah mató a cuatro soldados israelíes

El entendimiento contempla un alto el fuego en todos los frentes, incluido Líbano, una condición que Irán había planteado durante las negociaciones con Estados Unidos.

Desde el Gobierno israelí señalaron que el cese de hostilidades dependerá del comportamiento de Hezbollah.

«Estamos en alto el fuego: si Hezbolá no nos ataca, no estamos en tiempo de guerra», afirmó un alto funcionario israelí citado por Reuters. Pese a esto, Israel mantendrá tropas desplegadas en el sur de Líbano mientras considere que persisten amenazas para su seguridad.

Cumbre entre Estados e Irán vuelve a tomar impulso tras la tregua

La tregua en Líbano también repercute en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, las cuales buscan avanzar durante un período de 60 días sobre temas sensibles como el programa nuclear iraní y el eventual levantamiento de sanciones económicas impuestas a Teherán.

En paralelo, el Gobierno suizo anunció la postergación de la reunión prevista entre representantes de Washington y Teherán, aunque ambas partes mantienen vigente el compromiso de continuar las conversaciones diplomáticas en una fecha que todavía no fue confirmada.

El primer ministro Benjamin Netanyahu había advertido horas antes que Israel haría «pagar un precio muy alto» a Hezbollah por la muerte de sus soldados y sostuvo que las fuerzas israelíes permanecerán «el tiempo necesario» en el sur de Líbano. En la misma línea, el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, endureció su discurso al reclamar una respuesta militar aún mayor.