Perú

Un asesor argentino acusado de fraude complica a Keiko Fujimori

La presidenta peruana admitió que Damián Valenzuela asesoró en su campaña, luego de que la prensa lo revelara. El interrogante es cuánta influencia tiene este abogado en el gobierno.

Un empresario argentino con denuncias por fraude está en el centro de un escándalo que golpea a la presidenta Keiko Fujimori al cumplirse el primer mes de su gobierno. La revelación de su relación, que hasta ahora permanecía oculta, con Damián Valenzuela, un abogado argentino de 51 años nacido en Tucumán que se promociona como un impulsor de inversiones haciéndose llamar “creador de riqueza”, ha puesto en problemas a la mandataria peruana por los oscuros antecedentes de estafa del ciudadano argentino convertido en su cercano asesor.

Esta relación, que era mantenida en secreto, ha sido puesta al descubierto por el semanario “Hildebrandt en sus Trece”, en un reportaje titulado “El amigo íntimo de la presidenta”. El artículo señala que Valenzuela fue un asesor en las sombras muy influyente durante la campaña electoral de Fujimori, influencia que se mantendría en el gobierno, y que sus empresas de promoción de inversiones tienen sanciones y procesos judiciales por fraude en varios países. Ante esta revelación periodística, Fujimori ha admitido que el empresario argentino, a quien ha llamado un amigo, ha sido su asesor en la campaña electoral, pero ha evadido responder sobre sus antecedentes de estafa y su influencia en el gobierno.

El reportaje documenta un encuentro de Keiko y Valenzuela en un spa en Lima el 11 de julio, pocos días antes de que Fujimori juramente como presidenta el 28 de julio. La revelación de ese encuentro puso al descubierto la presencia del argentino, de quien no se sabía nada, en el círculo íntimo de la presidenta peruana. El lugar de la cita disparó especulaciones de una relación sentimental entre ambos, desmentida por Fujimori, quien es divorciada. Pero lo central de esta revelación periodística no es la relación sentimental que pueda tener Keiko, sino la influencia que tendría en el gobierno un empresario denunciado por estafa y con llegada privilegiada a la presidenta, cuya existencia era mantenida en secreto, algo sobre lo que Fujimori no ha respondido. Ha sido la propia presidenta quien ha tratado el asunto como si fuera un chisme sentimental, para responder negando esa relación: “Hace años me inventan relaciones”, ha dicho, una forma de evadir dar respuesta a las denuncias por estafa contra su cercano asesor, por qué ha mantenido en secreto esa asesoría y el rol y el poder que este cuestionado personaje tiene en su gobierno. En el intento de desactivar el escándalo del asesor secreto con antecedentes de fraude, el gobierno ha tenido la colaboración de los grandes medios.

La historia de este furtivo encuentro en un spa, documentado con testimonios y fotos en el reportaje “El amigo íntimo de la presidenta”, firmado por el periodista Eloy Marchán, relata que Fujimori llegó primero en una camioneta y luego ese mismo vehículo se fue y regresó unos minutos después con Valenzuela. Dos horas después salió Fujimori y luego de 15 minutos lo hizo Valenzuela. Ese movimiento fue captado por el fotógrafo César Zamalloa, que junto con Marchán vigilaban el lugar, informados de las visitas que hacía la entonces presidenta electa con un misterioso acompañante. Marchán seguía el caso desde hace tres meses. El artículo revela que Fujimori y Valenzuela compartieron en un ambiente reservado para clientes especiales del spa una sesión para dos personas que incluía tratamiento facial, masajes, sauna, champán y chocolates.