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Vence el ultimátum de Trump a Irán: los riesgos de una escalada bélica con graves consecuencias en la región
El presidente estadounidense amenazó con “aniquilar el país en una noche” si no se reabre el estrecho de Ormuz. La marcha de las negociaciones y los escenarios que se abren.
Este martes a las 21:00 horas de la Argentina vence el nuevo ultimátum fijado por Donald Trump para que Irán libere el estratégico estrecho de Ormuz, bajo amenaza de “aniquilar” el país “en una noche” y devolverlo a la “edad de piedra”.
No es el primer ultimátum del presidente estadounidense en esta guerra que ya transita su quinta semana. De hecho, el 21 de marzo ya había dado 48 horas al gobierno iraní para reabrir este paso marítimo si no quería ver “arrasadas” todas sus centrales eléctricas.
Pero dos días después extendió el plazo y el 26 del mismo mes otra vez lo volvió a posponer hasta el 6 de abril. Ahora la nueva fecha es este martes 7.
En cada ultimátum, Irán siempre respondió con una mayor retórica belicista. Mientras tanto, las negociaciones circulaban por carriles diplomáticos liderados por Pakistán.
“Dada la retórica violenta y maximalista de Trump, y los repetidos ataques israelíes contra objetivos civiles iraníes, las perspectivas de un alto el fuego son bastante escasas en este momento”, dijo a TN el analista egipcio Mehran Kamrava, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Georgetown, en Qatar.
¿Pueden Estados Unidos e Irán llegar a un acuerdo?
Nadie duda de que Estados Unidos, con la ayuda de Israel, ganó la guerra militar ante la enorme supremacía bélica demostrada en el terreno. Hoy Irán está muy debilitado y la única estrategia del gobierno de los ayatolas pasa por garantizar su supervivencia. Así, su plan es simplemente resistir y reprimir cualquier atisbo de levantamiento popular.
Sabe que si Trump lanza una invasión, aunque sea acotada en las islas del paso marítimo, entrará en una guerra interminable y peligrosa, como ya pasó en Irak y Afganistán.
Pero además, Teherán tiene un arma secreta: el cierre virtual del estrecho de Ormuz, por donde pasaba el 20% del comercio petrolero mundial. Su clausura puso al mundo en problemas.
Ese es el punto débil que Trump y sus generales no pudieron resolver frente a la presión cada vez más grande de sus aliados europeos y de las filas de su partido republicano ante un preocupante aumento de los combustibles en un año electoral. Según distintas fuentes, el alza oscila entre el 17 y el 30% en las estaciones de servicio de Estados Unidos.
Trump afrontará en noviembre unas elecciones intermedias que marcarán el rumbo del segundo tramo de su mandato. Si la guerra se extiende, corre el riesgo de perder el control del Capitolio.
En ese escenario, al presidente republicano no le queda más que recurrir a su contradictoria locuacidad bélica para amenazar a Irán a aceptar un acuerdo. Mientras el domingo habló de un pacto cercano en medio de “negociaciones profundas”, ayer volvió a advertir a su enemigo con devolverlo a la “edad de piedra”.
“Trump se caracteriza por su estilo deliberadamente errático y contradictorio. En un momento parece conciliador y asegura progreso en supuestas negociaciones; y al otro se muestra inflexible y combativo. Se siente cómodo creando incertidumbre, en tanto le permite mayor libertad de acción y menos costos por contradecirse”, dijo a TN el analista internacional Federico Gaón, especializado en Medio Oriente.
Además, afirmó: “Está comprando tiempo, pero veo muy difícil que Irán dé marcha atrás. Siguiendo los últimos acontecimientos y ataques de un bando y otro, creo que el ciclo de escalación continuará esta semana".
En medio de ese panorama confuso, la Casa Blanca confirmó este lunes que había recibido una propuesta de mediadores para un alto el fuego de 45 días, pero dijo que Trump “no la validó”.
Según el sitio estadounidense Axios, la propuesta fue elevada por mediadores paquistaníes, egipcios y turcos.
Desde Islamabab, la cancillería paquistaní confirmó que las negociaciones de paz entre Estados Unidos e Irán están “en curso”.
“No comentamos hechos específicos individuales. Nuestro punto es que el proceso de paz está en marcha”, dijo el portavoz, Tahir Andrabi, en un breve comunicado.
El canal diplomático abierto incluye al enviado especial de Trump, Steve Witkoff, y al canciller iraní, Abbas Araqchí. El ministro iraní ya rechazó un plan estadounidense al que calificó de “extremadamente ambicioso e ilógico”.
¿Qué puede pasar en el Golfo si Trump ataca infraestructura civil iraní?
Trump entiende que amenazar a Irán con su “destrucción” total es la única manera de presionar a los ayatolas a aceptar un acuerdo antes de evaluar una invasión terrestre.
Pero su amenaza de destruir todos los puentes y la infraestructura eléctrica iraní puede llevar al conflicto a un terreno desconocido.
Analistas en el área no dudan de que Irán responderá de la misma manera y atacará infraestructura civil de los países del Golfo. En la mira, podrían estar las plantas desalinizadoras y las centrales eléctricas.
La región podría entrar en una grave crisis con dramáticas repercusiones internacionales.
Las Naciones Unidas lo dejaron bien claro a través de una contundente advertencia a Trump hecha por el portavoz del secretario general, Antonio Guterres.
“La ONU se muestra muy clara en cuestiones relacionadas con el derecho internacional y, una vez más, insta a todas las partes a que cumplan con sus obligaciones en lo que respecta a la conducción de estas hostilidades. Recuerda que las infraestructuras civiles, incluidas las infraestructuras energéticas, no pueden ser atacadas”, indicó el vocero, Stéphane Dujarric.
Irán advirtió que este tipo de ataques constituirían “crímenes de guerra”, algo a lo que Trump dijo que no le preocupaba. El conflicto parece haber entrado en una disputa retórica.