PROTESTAS VIOLENTAS
Violentas protestas sacuden Francia: incendios, saqueos y más de un centenar de detenidos
Las movilizaciones contra el encarecimiento de la vida se extendieron por distintas ciudades francesas. París, Lyon y Marsella registraron enfrentamientos, daños a edificios públicos, ataques contra policías y episodios de vandalismo.
Francia atravesó una jornada de fuertes movilizaciones sociales que, en distintos puntos del país, derivaron en enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, incendios, saqueos y daños contra edificios públicos.
Las protestas fueron convocadas principalmente para expresar el rechazo al aumento del costo de vida, aunque también confluyeron reclamos vinculados a la educación, los servicios públicos y la situación económica del país.
En París, los principales incidentes se concentraron en la plaza de la República, donde grupos de manifestantes se enfrentaron con policías y gendarmes. Hubo lanzamiento de proyectiles contra los efectivos y daños en las fachadas de algunos edificios.
Las fuerzas de seguridad utilizaron gases lacrimógenos y realizaron operativos para dispersar a los grupos considerados violentos.
Pese a los disturbios, la movilización continuó y posteriormente comenzó el recorrido previsto entre la plaza de la República y la plaza de Clichy, mientras permanecía un importante despliegue policial en la zona.
Hasta primeras horas de la tarde, las autoridades habían informado 133 detenciones en París, además de más de mil controles preventivos realizados desde el comienzo de la jornada.
La situación también fue especialmente complicada en Lyon, donde un grupo de manifestantes provocó destrozos en una oficina de turismo ubicada en la céntrica plaza Bellecour. El edificio fue vandalizado y posteriormente incendiado.
En Marsella también se registraron episodios de violencia. Varios comercios fueron dañados y una comisaría de la policía municipal sufrió destrozos. Además, un grupo de manifestantes ingresó brevemente al Ayuntamiento después de forzar las puertas del edificio.
Las autoridades francesas habían advertido previamente sobre el riesgo de que grupos radicalizados aprovecharan las movilizaciones para provocar disturbios.
Durante la jornada se contabilizaron protestas en numerosas ciudades y miles de personas participaron de las movilizaciones. Los incidentes incluyeron intentos de saqueo, ataques contra las fuerzas de seguridad, incendios de mobiliario urbano y daños contra instituciones.
La violencia se produjo en paralelo a manifestaciones mayoritariamente pacíficas protagonizadas por ciudadanos que expresaron su malestar por el deterioro del poder adquisitivo y el aumento de los costos cotidianos.
El Gobierno francés enfrenta así una nueva jornada de tensión social, mientras las autoridades buscan contener los episodios violentos y evitar que los reclamos económicos deriven en nuevos focos de conflicto en distintas ciudades.
La magnitud de las movilizaciones y la participación de grupos con diferentes reclamos convierten la jornada en una de las principales expresiones de malestar social registradas recientemente en Francia.