“maniobra política”
Washington convocó a un acto con disidentes cubanos antes de la votación sobre el bloqueo
El representante de Cuba ante Naciones Unidas, Ernesto Soberón Guzmán, denunció una “reunión clandestina” para “imponer una narrativa sobre Cuba que justifique su política”.
El embajador de Cuba ante Naciones Unidas, Ernesto Soberón Guzmán, denunció un evento organizado por Estados Unidos en la sede de la ONU, al que calificó de “farsa” y acusó de buscar justificar la política de agresión contra la isla. Soberón denunció el encuentro como “una maniobra política” para debilitar el respaldo internacional a la resolución contra el embargo estadounidense, cuya votación está prevista para el 27 y 28 de octubre. En la misma jornada, el estado de Florida emitió una orden de arresto contra el expresidente Raúl Castro por el derribo de dos avionetas estadounidenses en 1996.
“EE.UU. actúa como un delincuente internacional”
El representante estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, organizó este lunes un encuentro bajo el título ‘Cuba Libre: La opresión que La Habana oculta’, con la participación de disidentes cubanos y exdetenidos. Soberón aseguró que se trataba de una “reunión clandestina absolutamente ajena a la agenda de la ONU” y denunció que se desarrolla a pocos metros del lugar donde comparecía ante los periodistas, en contravención de las normas que regulan la utilización de las instalaciones de Naciones Unidas.
Según Soberón, el panel está integrado por personas financiadas por el Departamento de Estado estadounidense y denunció que entre ellas figuran individuos condenados por delitos o vinculados con organizaciones terroristas. En esa línea, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, dijo en sus redes sociales que “el señor Waltz desfiló, en una sala clandestina y ante cuatro gatos, a una selección de personas que llevan años viviendo del presupuesto federal de gobierno estadounidense con conductas anticubanas”.
En presencia de representantes de las misiones permanentes ante Naciones Unidas y miembros de la sociedad civil, Soberón sostuvo que “Estados Unidos está actuando como un delincuente internacional, imponiendo un castigo colectivo al pueblo de Cuba”, y agregó que Washington pretende “imponer una narrativa sobre Cuba que justifique su política hacia la isla”.
El diplomático condenó una vez más la “política de castigo colectivo contra el pueblo cubano” y sus consecuencias humanitarias extremas. En particular, Soberón se refirió al bloqueo naval, al que definió como “un acto de guerra que impide el acceso de suministros de combustible a Cuba, tanto de carácter comercial como humanitario, mediante amenazas directas, acciones coercitivas unilaterales e, incluso, el acoso o el amedrentamiento de buques tanqueros por medios navales militares de Estados Unidos”.
Soberón recordó que el asunto legítimamente inscripto en la agenda de la Asamblea General es el bloqueo económico estadounidense contra Cuba, cuyo debate oficial tendrá lugar los días 27 y 28 de octubre. El diplomático subrayó que ese debate se desarrollará públicamente, con la participación de todos los Estados miembros y en una sesión formal, y no mediante una reunión reservada a unos pocos países.
“Cuba está aquí, no ahí dentro. Los representantes del pueblo cubano están aquí, no con ellos”, expresó Soberón en relación a la reunión convocada por EE.UU., y agregó: “El gobierno estadounidense sabe muy bien que la gran mayoría de los países una vez más apoyarán nuestra demanda, porque Cuba no es una amenaza; el bloqueo sí lo es”.
Más presión sobre La Habana
Soberón, quien no hizo comentarios sobre la orden de arresto emitida este lunes en Florida contra el expresidente cubano Raúl Castro por el derribo de dos avionetas en 1996, también acusó a Estados Unidos de utilizar fondos públicos para organizar el acto mientras mantiene “cuotas pendientes de pago” a Naciones Unidas. La orden fue emitida por un juez después de que el fiscal general del estado, James Uthmeier, ordenara el año pasado reabrir la investigación sobre la participación de Castro, quien entonces era ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), en un ataque en el que murieron cuatro personas.
Castro también fue acusado formalmente en mayo pasado por la justicia federal estadounidense por su presunta participación en los hechos. Uthmeier sostuvo que espías del gobierno cubano operaban en comunidades de Florida, recopilaban información de inteligencia y la transmitían a La Habana, lo que, según afirmó, ayudó a los cazas cubanos MiG a localizar a los pilotos civiles que estaban desarmados. Los cuatro pilotos formaban parte de Hermanos al Rescate, una organización con sede en Miami que se dedicaba a buscar y auxiliar a cubanos que intentaban huir de la isla por mar.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, calificó de “patético circo miamense” la orden de arresto contra Castro. El mandatario señaló que “esa maniobra de vestidura legal montada por políticos anticubanos contra Raúl y contra Cuba” merece una “firme condena”, e indicó que “forma parte del afán agresivo” de EE.UU. contra la isla, y “responde a los tropiezos al intentar justificar el bloqueo y el castigo colectivo” contra el pueblo cubano.
Cuba y Estados Unidos atraviesan su momento de mayor tensión en décadas, enmarcado en una grave crisis interna en la isla y una política de “máxima presión” por parte de Washington desde inicios de 2026, primero con un bloqueo petrolero y sanciones desde mayo que ahuyentan a las empresas extranjeras. El embargo estadounidense entró formalmente en vigor el 3 de febrero de 1962, por una orden ejecutiva firmada por el presidente John F. Kennedy.