USAT - 1

Un nanosatélite diseñado en la UNLP ya viaja al espacio

El CubeSat, que cuenta con desarrollo de la Casa de estudio local, estudiará la Tierra para validar sistemas en órbita.

Este jueves, pasadas las 15 (hora argentina), el nanosatélite diseñado y construido en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) fue lanzado desde la Base de la Fuerza Espacial Vandenberg, en California, dentro de un cohete Falcon 9 de SpaceX.

La misión busca llevar al espacio al primer CubeSat universitario argentino de formato 3U, una plataforma de 10 por 10 por 34 centímetros que concentra sistemas esenciales para operar fuera de la Tierra.

El satélite pesa cerca de 3 kilos y viaja como parte de una misión compartida. La empresa española UARX lo integró en un dispensador, el dispositivo que lo resguarda durante el lanzamiento y luego lo libera en la órbita prevista. A partir de esa secuencia, el equipo de La Plata deberá establecer el contacto con el artefacto y comprobar el funcionamiento de los subsistemas que diseñó en el país.

El USAT-1 nació en 2021, en un contexto de trabajo remoto y restricciones sanitarias, a partir de una iniciativa conjunta del Centro Tecnológico Aeroespacial (CTA) y el grupo de Sistemas Electrónicos de Navegación y Telecomunicaciones (SENyT), ambos de la Facultad de Ingeniería.

El decano de la Facultad de Ingeniería y director del CTA, Marcos Actis, recordó el comienzo del proyecto: “Parece que fue ayer cuando Sonia, siendo alumna, vino y me dijo: ‘Marcos, quiero hacer un satélite’. Le respondí que empezáramos a pensarlo. Al poco tiempo tuvo la oportunidad de irse a Inglaterra a hacer un máster, y cuando regresó le dije: ‘Terminemos el satélite’. En plena pandemia hicimos la convocatoria para el proyecto: se presentaron cinco propuestas de CubeSat y, tras seleccionarlas, comenzó la construcción. El CTA aportó los recursos para contratar a los becarios y otorgarle una beca a Sonia. Así, paso a paso, empezamos a trabajar, y hoy este satélite ya es una realidad que está en España”.

El formato 3U indica que el equipo equivale a tres unidades estándar CubeSat, cada una con una base de 10 centímetros por lado. Esa escala reduce el volumen disponible, pero permite construir misiones especializadas con menor costo que los satélites tradicionales.

En este caso, la plataforma reúne la computadora de a bordo, el sistema de potencia eléctrica, las comunicaciones, el control térmico, la estructura y los mecanismos que orientan el vehículo durante su recorrido orbital.

La misión tiene una función científica y otra tecnológica. Por un lado, buscará obtener datos sobre la atmósfera y la superficie terrestre. Por otro, pondrá a prueba en el ambiente espacial componentes de fabricación local, una instancia conocida como herencia de vuelo. Esa validación permite conocer cómo responde cada dispositivo frente al vacío, la radiación, los cambios bruscos de temperatura y las exigencias propias de una misión orbital.

El núcleo científico de la misión está en un receptor GPS/GNSS multiantena diseñado por el SENyT. GNSS es el nombre que agrupa a los sistemas globales de navegación por satélite, entre ellos GPS. En la vida cotidiana, esa tecnología permite que un teléfono indique la ubicación de una persona o trace una ruta. El USAT-1 llevará una versión adaptada para determinar su posición en el espacio y captar señales útiles para observaciones de la Tierra.

El receptor servirá para experimentar con dos técnicas. La primera se llama radioocultación: analiza la alteración que sufre una señal de navegación cuando atraviesa distintas capas de la atmósfera. Con esa información, los investigadores pueden estimar variables como presión, temperatura y humedad.

La segunda técnica es la reflectometría, que estudia el rebote de las señales sobre la superficie terrestre para extraer datos vinculados con humedad del suelo, altimetría, rugosidad y cobertura vegetal. Antes de llegar a esas mediciones, la misión debe superar una etapa básica: establecer el enlace de comunicaciones con la estación terrena.