Entrevista

Lucas Akoskin: “Era una asignatura pendiente filmar en Argentina”

En breve producirá la remake de The others, en Estados Unidos. Como actor y productor tiene otro proyecto para filmar en el país.

Miénteme, la nueva película de Sebastián Schindel, protagonizada por Florencia Peña, Benjamín Vicuña, Leonor Varela y Lucas Akoskin, llega hoy en exclusiva a Prime Video. La película cuenta cómo una mujer se enamora de un hombre y la pareja de amigos de ambos comienza a dudar de la veracidad de la historia que cuenta el nuevo amor. Para saber más detalles de esta divertida comedia, hablamos con Akoskin, actor argentino radicado en Chile hace años, quien también es uno de los productores del relato junto a otros inversores de ambos lados de la cordillera.

—¿Cómo es volver a tu país y con una ­película?

—Se siente muy bien. Era una asignatura pendiente que tenía hace tiempo, no volver, porque todos los años vengo por familia, pero sí quería hacer algo acá, quería estar una temporada acá.

—Y encima elegiste el peor momento para rodar...

—Encima tuvimos dos intentos de hacerla antes, de hecho parte del equipo en uno de esos intentos se había contagiado de Covid-19, así que hubo que pasarlo para el verano de este año, justo en el pico de Ómicron. Todos nos contagiamos y padecimos las altas temperaturas, y así y todo la pasamos bien.

—Lo lindo es que es una comedia…

—Particularmente la comedia es el género que más me gusta y como productor es el que más me interesa ahora. Porque es necesaria, con tanto contenido de true crime, muy de moda, y encontrar una comedia buena no es fácil. Por eso me gustaría que a la gente le guste porque la hicimos con mucho amor y la idea era hacer una comedia con sustancia, con raíces en la realidad, que permita reflexionar más allá de la risa.

—¿Escribiste el guion?

—No, lo hicieron Sebastián y Leo D’Agostino, yo participé del proceso creativo del guion con los otros productores, dando notas e ideas. Esta película la pensamos para hacer entre amigos y utilizando la fuerza de los dos países. El camino solo nos llevó por la comedia romántica, porque el humor es una herramienta muy eficaz si está bien usada para llegar a lugares a los que sino tal vez la gente no estaría abierta.

—¿Tu idea es seguir con coproducciones?

—No lo tengo pensado, acá surgió. Yo estoy casado con una chilena, que es Leonor, Benja es chileno y buscamos una argentina más, no fue forzado. Después, a nivel producción busqué a un productor chileno, pero ahora estoy con otra producción acá que es totalmente argentina.

—¿Es difícil para vos estar detrás y delante de cámaras?

—Tras una vieja experiencia en ambos roles aprendí la lección de cómo hacerlo; desligándome el gorro de productor antes del ­primer día de rodaje, hasta que termina no me entero nada desde la producción. Para eso tengo un equipo en el que delego para poder poner todo al personaje, porque si no no podría lidiando con problemas nuevos cada día. Eso me pasó una vez, la primera vez la pasé mal y mi actuación se perjudicó, desde ahí no lo hice más y me va bien en ese sentido.

—Acá además trabajás con tu mujer, así que la película iba a la casa, ¿cómo fue eso?

—Desafiante. La pasamos bien, pero hubo jornadas intensas nocturnas, el cansancio, el calor, el coronavirus, vivíamos en una zona alejada al rodaje... Por suerte, los dos somos profesionales, porque además teníamos las escenas todas en conjunto. Fue intenso sí, hubo días en los que nos reíamos y otros en los que no queríamos ni vernos.

—¿Qué fue lo más complicado y lo que más te gustó de encarnar a Matías?

—Lo más complicado fue encontrar la línea entre la inocencia y la madurez. Es una línea que me encanta transitar, porque si la caminas mucho hacia la derecha es un boludo o no creíble, si lo haces para el otro lado, la comicidad se pierde, pero si caminas bien llegas a un territorio en donde te perdonan todo y empatizan con el personaje. Esa fue la dificultad, pero a la vez también satisfactoria, al encontrar el punto y sentirme cómodo en esa zona, protegido por el director y respaldado por los compañeros de elenco, que tienen una carrera más grande que yo, de la que puedo aprender muchísimo, extremadamente profesionales.