CONMOCIÓN
Murió Catherine O’Hara, la icónica actriz de "Mi pobre angelito" y "Beetlejuice"
La intérprete canadiense falleció este viernes 30 de enero a los 71 años por una “breve enfermedad”, de la que se desconocen los detalles.
El mundo del espectáculo se viste de luto tras confirmarse el fallecimiento de Catherine O’Hara. La noticia, adelantada por el portal TMZ y ratificada por su mánager a la revista PEOPLE, conmocionó a la industria del cine y la televisión.
Luego, se conoció que la intérprete canadiense falleció este viernes 30 de enero a los 71 años por una “breve enfermedad”, de la que se desconocen los detalles, según informó AP.
Los homenajes de colegas y fanáticos no tardaron en inundar las redes, celebrando la vida de una de las artistas más versátiles y queridas de su generación.
Nacida el 4 de marzo de 1954 en Toronto, O’Hara fue la sexta de siete hermanos en una familia trabajadora. Su camino hacia la cima comenzó en el Second City Theatre, donde pasó de ser mesera a convertirse en una de las mentes más brillantes de la compañía.
Su salto a la fama llegó con el programa SCTV (1976-1984), donde no solo demostró su talento para la imitación y el sketch, sino también su pluma, logrando un premio Emmy en 1982 como guionista.
Su impacto en el cine fue inmediato y duradero:
"Mi pobre angelito" (1990): Su interpretación de Kate McCallister, la madre desesperada por reencontrarse con su hijo en Navidad, quedó grabada en la memoria colectiva del cine familiar.
Comedia de culto: Participó en proyectos aclamados como A Mighty Wind y, más recientemente, vivió un renacimiento global gracias a su multipremiado papel de Moira Rose en la serie Schitt’s Creek.
O’Hara fue mucho más que una actriz de comedia; fue una creadora de personajes. Sus perfiles biográficos suelen recordar su primera actuación como la Virgen María en una obra escolar, un humilde inicio para quien terminaría siendo galardonada con la Orden de Canadá y múltiples reconocimientos internacionales.
La partida de Catherine Anne O’Hara marca el fin de una era para el humor inteligente y la actuación de carácter. Su legado vivirá en cada grito de "¡Kevin!" y en la elegancia con la que supo transitar desde los sótanos de la comedia improvisada hasta las alfombras rojas más prestigiosas del mundo.