"Corredor Andes-Atlántico"
Acuerdo para impulsar inversiones de empresas norteamericanas
La iniciativa busca desarrollar infraestructura para conectar las principales zonas de producción energética y minera con los puertos del Atlántico.
El Gobierno volvió a apostar a los anuncios de grandes inversiones para mostrar resultados de su programa económico, aunque la llegada efectiva de capitales de magnitud sigue sin acompañar las expectativas que la Casa Rosada viene alimentando desde el inicio de la gestión. Esta vez el escenario fue Nueva York y el eje volvió a ser Vaca Muerta. Argentina y Estados Unidos lanzaron este miércoles el denominado Corredor Andes-Atlántico, una iniciativa que contempla financiamiento por hasta 7000 millones de dólares para proyectos de energía, minería e infraestructura.
El anuncio fue realizado en medio de la participación de Javier Milei en la Asamblea General de Naciones Unidas y quedó en manos del canciller Pablo Quirno y del subsecretario de Estado norteamericano Christopher Landau. El financiamiento estará respaldado por el Export-Import Bank de Estados Unidos y apunta a movilizar inversiones estadounidenses hacia sectores considerados estratégicos.
El acuerdo representa un respaldo político y financiero importante para el Gobierno, pero existe una diferencia entre anunciar una disponibilidad de crédito y concretar inversiones. Los 7000 millones de dólares constituyen un marco potencial de financiamiento para distintos proyectos y no un desembolso inmediato de ese monto sobre la economía argentina.
La iniciativa busca desarrollar infraestructura para conectar las principales zonas de producción energética y minera con los puertos del Atlántico. Incluye ferrocarriles, vías navegables, puertos, oleoductos, infraestructura eléctrica y proyectos vinculados con minerales críticos. Estados Unidos también pretende ampliar la participación de sus empresas como proveedoras de tecnología, equipos y servicios.
Una parte central de las expectativas está puesta nuevamente sobre Vaca Muerta. El Gobierno busca acelerar las obras necesarias para convertir el aumento de la producción de petróleo y gas en un crecimiento permanente de las exportaciones. Entre los proyectos de mayor escala aparece Argentina LNG, impulsado por YPF junto con ENI y XRG, que contempla inversiones por decenas de miles de millones de dólares durante las próximas décadas.
Milei aprovechó también su discurso ante Naciones Unidas para convocar directamente a los empresarios internacionales. Presentó el potencial energético argentino como una oportunidad para el capital extranjero y volvió a promocionar el esquema de incentivos fiscales y regulatorios implementado durante su administración.
La insistencia no resulta casual. La inversión continúa siendo una de las piezas que el programa económico necesita consolidar. El oficialismo presentó desde 2024 al RIGI como una herramienta central para generar un salto de capital privado, pero hasta el momento el grueso de los grandes proyectos anunciados permanece concentrado en minería, petróleo y gas, con cronogramas de ejecución que se extienden durante varios años.
La dificultad del Gobierno está en conseguir que el volumen de anuncios se traduzca en una entrada sostenida de capital y no solamente en compromisos de inversión de largo plazo. El desafío es todavía mayor fuera de los sectores asociados a recursos naturales, donde la llegada de megaproyectos continúa siendo más limitada.
El problema es que la expectativa oficial empieza a convivir con una mayor incertidumbre financiera.
Este miércoles los activos argentinos volvieron a mostrar números negativos. Los bonos soberanos retrocedieron y el riesgo país llegó a la zona de los 557 puntos básicos, el nivel más elevado desde abril. En septiembre el indicador acumuló un incremento cercano al 9 por ciento. Las acciones argentinas también registraron bajas, con pérdidas importantes entre los bancos que cotizan en Nueva York.