ALERTA NATURAL

Alerta por una especie de pingüino: su población cayó un 80% en seis décadas

Los pingüinos de penacho amarillo del sur pasaron de unas 1,5 millones de parejas reproductoras en las Islas Malvinas durante la década de 1930 a menos de 300.000 en 1996. Aunque la población logró cierta estabilización, el cambio climático y la baja supervivencia de las crías mantienen la preocupación.

La población del pingüino de penacho amarillo del sur sufrió un marcado retroceso durante el último siglo. Según los datos recopilados por científicos, el archipiélago de las Islas Malvinas albergaba alrededor de 1,5 millones de parejas reproductoras en la década de 1930, pero para 1996 la cifra había descendido a menos de 300.000. Esto representa una reducción cercana al 80%.

Las Malvinas tienen especial importancia para esta especie, ya que allí se reproduce más de un tercio de la población mundial. Un censo realizado en 2010 calculó unos 850.000 ejemplares reproductores a nivel global, mientras que en 2020 la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) clasificó a la especie como vulnerable.

El problema está en las nuevas generaciones

Uno de los principales obstáculos para la recuperación de las colonias es la baja supervivencia de los polluelos. Las crías permanecen especialmente expuestas durante sus primeras semanas de vida, cuando todavía no desarrollaron el plumaje impermeable que necesitan para soportar las condiciones ambientales.

Las tormentas intensas pueden provocar su muerte por frío y exposición al agua. A esto se agrega la disponibilidad irregular de alimento, que también puede generar episodios de mortalidad entre los ejemplares adultos.

La especie también sufrió episodios de mortalidad masiva. A comienzos de la década de 2000, decenas de miles de ejemplares murieron después de alimentarse de presas afectadas por una floración de algas tóxicas.

Una recuperación que enfrenta nuevos desafíos

Los pingüinos de penacho amarillo del sur se caracterizan por su capacidad para desplazarse y trepar entre rocas y acantilados, donde establecen sus colonias. Su adaptación a estos ambientes extremos, sin embargo, no los protege frente a modificaciones en las condiciones del océano y del clima.

Las parejas suelen tener uno o dos polluelos por temporada, mientras que las crías alcanzan la madurez reproductiva aproximadamente a los cuatro años. Por eso, una elevada mortalidad durante una temporada puede tener consecuencias que se prolongan durante varios años.

Aunque las poblaciones de las Malvinas muestran señales de estabilización respecto del fuerte desplome registrado durante el siglo XX, los especialistas siguen observando con preocupación el impacto combinado de las tormentas, la disponibilidad de alimento y las alteraciones climáticas.