“Error grave”
Bandera, sanciones y la huella de Trump, así viven en Malvinas la tensión diplomática
El fundador del periódico Penguin News, que se edita en las Islas desde 1978, relativizó las declaraciones de Trump y no descartó una “convivencia pacífica” a futuro. Qué dijo de la bandera con la que posaron los jugadores argentinos durante el Mundial.
Graham Bound nació en las Islas Malvinas, actualmente vive en Londres y fue el fundador, en 1978, del diario Penguin News. Contó de primera mano cómo se vive la escalada diplomática en el archipiélago, luego del famoso telón del Mundial 2026, los dichos de Donald Trump sobre la idea de reevaluar su posición sobre la soberanía de las Islas y las leyes que impulsa el Gobierno de Javier Milei para sancionar empresas petroleras que operen en el territorio.
Bound consideró como un “error grave” la bandera con la leyenda “las Malvinas son argentinas” con la que posaron los jugadores de la Selección tras la victoria ante Inglaterra durante el Mundial. “No les significó ninguna simpatía ni en este país ni en las islas, y sólo confirmó en la mente de la mayoría de los británicos que Argentina, al menos a nivel popular, no está pensando bien las cosas y no tiene demasiado cuidado con lo que dice”, disparó el periodista.
Luego, sobre la sensación actual de los isleños respecto de la relación con Argentina, afirmó que “hoy en día se sienten sobre todo isleños”, porque hay una “sensación de que es una comunidad pequeña que poco a poco va evolucionando hacia un país”, con “todos los sentimientos naturales que eso conlleva”.
“Al mismo tiempo”, dijo, “se sienten británicos y entienden que, para tener su futuro garantizado, tienen que ser un territorio de Gran Bretaña”.
Además, evaluó que “los isleños no son un pueblo importado”. “Mi propia familia llegó allí hacia 1843″, una década después de la ocupación ilegal británica en el territorio argentino, que comenzó el 8 de enero de 1833. Según Bound, “muchísimos isleños pueden rastrear sus raíces tan atrás como eso”, y lanzó una provocación: “Es más lejos que muchos argentinos”.
De todos modos, no destacó una convivencia en las Islas. “Nada es imposible”, respondió, aunque aclaró: “Los isleños creen que es necesario que los argentinos quieran convivir con ellos, mostrando el debido respeto hacia los isleños”. “Así que, en el futuro, por supuesto, si la política argentina cambiara, podríamos vivir todos como buenos vecinos”.
En términos económicos, y teniendo en cuenta los proyectos petroleros que se proponen en las islas y que atentan contra la soberanía argentina, Bound dijo que “las islas no se benefician directamente del dinero que generará la producción de petróleo”, así que “no hay participación comercial”. “Lo que sí les beneficiará enormemente son los ingresos por la concesión de licencias a esas petroleras”, resaltó.
El proyecto Sea Lion, que la compañía británica Rockhopper y la israelí Nativas Petroleum confirmaron meses atrás, prevé comenzar a extraer petróleo a partir de 2028 en una plataforma marina a pocos kilómetros de la costa de las islas, y en una primera etapa podrían producir alrededor de 50 mil barriles de crudo.
Bound evitó dar cifras, pero afirmó que los ingresos por otorgar licencias a esas empresas para que vayan a extraer el petróleo “son considerables” y “lo cambiarán todo”.
“Esos ingresos serán administrados por el gobierno de las Islas Malvinas (en el original, ”Falkland Islands”), que es autónomo respecto de Londres", aunque en verdad el gobernador de las islas es elegido a dedo por la corona británica y no por los propios habitantes del archipiélago. Aún así, según el periodista “el gobierno de las islas funciona independientemente del gobierno británico” y, “piense lo que piense este último, será el gobierno de las islas el que administre este dinero y se beneficie de lo que entre por la venta de licencias”, se esperanzó.
Finalmente, sobre la declaración de Trump de que Estados Unidos podría cambiar su posición y revisar su apoyo a Inglaterra en la causa Malvinas, algo que el propio Trump luego relativizó, Bound dijo que “eso es una incógnita”, pero “no hay ningún indicio real de que Trump quiera involucrarse”.
“Hay una sensación, ciertamente yo la tengo, de que Milei y el gobierno de Buenos Aires esperan que la ambigüedad que Trump muestra frente a la disputa juegue a favor de Argentina, pero no hay señales de eso, y la sensación aquí en Gran Bretaña es que él tiene problemas mucho más grandes de los que ocuparse”, sostuvo.