"No rasgarse las vestiduras”
Caputo niega la deuda y minimiza la crisis
El ministro intentó explicar la maniobra para pagarle al FMI a través de un giro proveniente de EE.UU. “Es una operación común y no hay ningún préstamo”, aseguró. Habló del tipo de cambio, esgrimió que las empresas “cierran y abren” y volvió con el cuento del “riesgo kuka”.
El ministro de Economía, Luis Caputo, intentó desmentir lo que a todas luces había quedado probado: que su administración volvió a comprar deuda para pagar deuda. Según el funcionario, los más de 800 mil dólares que la Argentina transó con el Tesoro estadounidense para afrontar un vencimiento con el Fondo Monetario “no es ningún préstamo” sino un mero “tecnicismo”.
El “tecnicismo” de Caputo fue hoy portada de varios medios nacionales, entre ellos Página/12. Se trató del tercer envío de la administración de Donald Trump a su ladero Javier Milei: 808 millones de dólares de préstamos en DEGs (Derechos Especiales de Giro, con que se le paga al FMI) para pagarle 833 mil millones al FMI.
La razón del nuevo salvavidas que arroja la Casa Blanca es la fragilidad del plan económico del Gobierno, que no logra acumular las reservas necesarias para alcanzar el equilibrio ni cumplir con el cronograma de pagos de deuda.
Caputo dice que no hay deuda
Por este motivo, presuroso ante la difusión de ese nuevo endeudamiento, el titular del Palacio de Hacienda se levantó temprano antes de que abrieran los mercados y dio una entrevista a la prensa oficialista para negar lo evidente y darle una voltereta retórica al asunto.
“Es una información errónea, no es ningún préstamo”, enfatizó al ser consultado por la compra de deuda. El Estado argentino “le tiene que pagar intereses al FMI” y “al Fondo no se le paga con dólares, sino con su propia moneda que se llama DEG”, explicó.
“Si fuera con dólares, nosotros le pagaríamos directamente con dólares. Pero hay que comprar los DEG. ¿Y a quién se los compramos? Al vendedor, que es Estados Unidos”, añadió en un intento de claridad
Según Caputo, esa toma de deuda “es una operación común que se hace cada vez que le pagamos al Fondo y no hay ningún préstamo”. “Al contrario –prosiguió-, estamos cancelando deuda. Al Tesoro de los Estados Unidos le compramos con dólares los DEG y le cancelamos al Fondo. No hay ninguna ayuda de nada, simplemente es un tecnicismo.”
Dólar y cepo
Paralelamente, el ministro intentó llevar calma tempranera a los mercados. Aseguró que el tipo de cambio “es competitivo” y que el valor del dólar respecto del peso “no es un debate” que preocupe al Gobierno.
“Por donde lo quieran mirar, el tipo de cambio no es un tema. Si no fuera competitivo, no podríamos estar nunca en récord de exportaciones”, insistió e intentó dar pruebas de ello al establecer una comparación.
Luego ironizó: “Para los ‘someliers’ del tipo de cambio real histórico, estamos 3 por ciento arriba de lo que fue la salida del cepo con (el gobierno de Mauricio) Macri en diciembre de 2015 pero con una diferencia: Macri tenía 6 puntos de déficit fiscal y nosotros ahora tenemos superávit”.
La crisis económica, fuera del radar de Caputo
Por otra parte, Caputo negó que la mayor parte de la población argentina esté atravesando una crisis económica. Es decir que negó los endeudamientos para comprar comida y pagar las tarifas de servicios, la caída del salario real y el derrumbe de la capacidad de compra, entre otras evidencias.
“La gente creo que no vive peor sino con mucha mejor expectativa”, lanzó el funcionario durante su entrevista por Radio Mitre, y arriesgó una hipótesis: “Hasta hace seis meses estaba el susto de un posible retorno del comunismo”, pero ahora “hay mucha más tranquilidad y sobre todo esperanza en la gente”, cerró.
Y como si fuera poco, también negó el industricidio y el cierre permanente de empresas y comercios, producto de la caída de las ventas.
-¿Son consciente en el Gobierno de que cierran 20 o 30 empresas por día? –preguntó el conductor radial.
-Mirá, cierran y abren –minimizó el ministro.
Según Caputo, “hay gente que está aprovechando el cambio, que cree, que ve, que confía y que entiende que este es momento de invertir”.
“Estamos en esquema que es diferente, en el que va a haber un reacomodamiento de empresas y de algunas industrias, algunas serán menos competitivas y otra menos, y eso es normal y no hay que rasgarse las vestiduras”, completó.