La búsqueda de impunidad

Cecilia Pando se reunió con el número dos de Justicia

Santiago Viola recibió a Pando y a abogados de represores. El reclamo por los represores presos

Un funcionario de extrema confianza de Karina Milei estuvo reunido con la activista pro-impunidad Cecilia Pando y un integrante de Justicia y Concordia, la asociación que nuclea a abogados que defienden a acusados por crímenes de lesa humanidad. La agenda de los activistas pro-militares incluyó quejas por los represores presos y el reclamo de que el Gobierno tenga un rol más activo ante los tribunales.

El miércoles, Cecilia Pando y otras mujeres que integran la Asociación de Familiares y Amigos de los Presos Políticos de la Argentina (AFyAPPA) ingresaron al Ministerio de Justicia para reunirse con Santiago Viola, número dos de Juan Bautista Mahiques y mano derecha de la secretaria general de la Presidencia. Del encuentro también participó un integrante de Justicia y Concordia cuyo nombre no trascendió.

La reunión fue informada por Pando en redes sociales. La estrategia no cayó bien entre las otras organizaciones que hacen lobby para favorecer a los represores. Fuentes del Ministerio de Justicia confirmaron el encuentro, aunque buscaron relativizar su importancia.

No es la primera vez que Pando es recibida en el Ministerio de Justicia. Durante el gobierno de Mauricio Macri se supo de una reunión que había mantenido en la cartera gracias a un equívoco: convocaron en simultáneo a una delegación de Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas

El temario del encuentro con Viola fue extenso. Desde críticas a los juicios de lesa humanidad, a los que califican como actos de “hostigamiento” contra integrantes de las fuerzas, hasta reclamos por las bajas decididas por el Ministerio de Defensa. Pando se quejó porque a los represores que combatieron en Malvinas se les quitó la pensión.

Hubo un apartado especial para las condiciones de detención de los represores y a las supuestas dificultades que encuentran a la hora de acceder a las salidas transitorias o a la libertad condicional. Los datos de la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad (PCCH) la desmienten: más del 85 por ciento (440) de los detenidos por este tipo de crímenes cumplen el arresto en sus casas. La Unidad 34 de Campo de Mayo, que concentra a los detenidos de lesa humanidad, tiene condiciones mucho más favorables que cualquier otra unidad penitenciaria. De hecho, fue reabierta por Mahiques durante el macrismo por su proximidad con el hospital militar.

La reunión tuvo lugar diez días después de que la Corte Suprema enviara un gesto a favor de la prisión domiciliaria de los represores al ordenar la confección de un protocolo que contemple, por ejemplo, la respuesta del Servicio Penitenciario Federal (SPF) sobre la factibilidad de alojar y dar tratamiento a la persona que pide el arresto domiciliario.

Dada la cercanía de Viola con Karina Milei, en despachos oficiales admitían que ella pudo haberle pedido que atendiera este asunto. “Él tenía un vínculo con Justicia y Concordia a través de su madre”, contó un abogado consultado por este diario. La madre de Viola es Claudia Balbín, una abogada con vínculos fluidos en los tribunales.

El actual secretario de Justicia ofició, además, como defensor de Norma Berta Radice, hermana del represor Jorge Radice. Ambos fueron elevados a juicio por robarse los bienes de los desaparecidos de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA).

Poco después de que Milei llegara a la Casa Rosada, Pando reconoció que hubo tratativas tanto con el Presidente como con Victoria Villarruel para que resolvieran la cuestión de los represores presos.

La administración libertaria tendió puentes, aunque no pudo detener los juicios –que ya tienen más de 1245 condenados–. Luis Petri, que también se fotografió junto a Pando, mandó emisarios a la Unidad 34 de Campo de Mayo.

En julio de 2024, seis diputados oficialistas fueron de visita a la cárcel de Ezeiza. Sonrientes, se retrataron junto a criminales como Antonio Pernías, Adolfo Donda o Alfredo Astiz. Días atrás, circuló una carta de Lucrecia Astiz, hermana del exmarino, en la que expresaba su desazón con Milei porque su hermano seguía tras las rejas.