Julián Macías Tovar
“Cerimedo es una pieza de una red mucho más grande”
El investigador analiza los vínculos detrás del caso Cerimedo y reconstruye una trama transnacional de consultores, medios, fundaciones y operadores digitales. Granjas de bots, troll stars, think tanks, las nuevas formas de intervención política de una estructura orientada a construir y amplificar narrativas de extrema derecha.
El caso Cerimedo dejó rápidamente de ser un episodio judicial ocurrido en Bolivia. Las denuncias, chats y vínculos políticos que comenzaron a conocerse después de su detención dejaron ver una trama que atraviesa fronteras y conecta consultores electorales, medios, fundaciones, dirigentes y estructuras de amplificación en redes. Julián Macías Tovar, investigador español especializado en redes sociales y fundador de Pandemia Digital, sigue desde hace años el funcionamiento de algunas de esas redes en América Latina y España. Macías Tovar econstruye el lugar de Fernando Cerimedo en ese entramado, analiza sus granjas de bots y troll centers y explica por qué, a su juicio, el foco no debería quedar puesto solamente en un operador.
-¿Qué fue lo más importante que permitió revelar este caso?
-Con la detención de Fernando Cerimedo, acusado de un intento de feminicidio, se conoció que Nadia Beller era su pareja y que él aparentemente quería huir a Buenos Aires. Poco después, cuando ella declaró ante un periodista boliviano de su confianza, se abrió la caja de Pandora. Ella aseguró que Cerimedo estaba detrás del intento de asesinato y planteó que corría peligro porque tenía mucha información. De sus declaraciones salen distintas ramificaciones.
-¿Cuáles?
-Una tiene que ver con la violencia: ella lo responsabilizó por ese intento de asesinato y dijo también que ya había intentado matarla antes, que tenía mucho poder y que había conseguido paralizar una investigación porque controlaba a sectores de la policía. La otra se relaciona con denuncias sobre presuntos hechos de corrupción que involucrarían a Cerimedo, su esposa y distintos socios. Beller habló de negocios vinculados con hidrocarburos, oro, aseguradoras, contratos con el Estado e incluso de relaciones con el narcotráfico. Una tercera dimensión es la pregunta de por qué Cerimedo tenía tanto poder.
-¿De dónde provenía ese poder y qué situaciones lo dejaron en evidencia?
-Beller sostuvo que el socio internacional de Cerimedo era Brad Parscale, estratega digital de Donald Trump en 2016 y luego jefe de campaña para su reelección en 2020. Cerimedo había hecho pública su relación con empresas vinculadas a Parscale y con tecnologías de campaña que, según él mismo, recogían parte del legado de Cambridge Analytica. A eso se sumó lo encontrado en el teléfono de Cerimedo: conversaciones con Erick Correa, funcionario boliviano vinculado al área de inteligencia contra el narcotráfico. Según la reconstrucción, Cerimedo habría sido intermediario entre organismos estadounidenses y el gobierno boliviano de Rodrigo Paz. Después aparecieron chats con Paz y distintos ministros.
-¿Qué información comenzó a surgir a partir de las imágenes y materiales que se difundieron?
-Una de las imágenes mostraba a Rodrigo Paz, su canciller y Cerimedo reunidos con Marco Rubio en un encuentro sobre seguridad y narcotráfico. Además, en las conversaciones aparece este funcionario de inteligencia que ya estaba bajo cuestionamiento por otras causas y que, según el material difundido, habría intercambiado mensajes vinculados con el atentado contra Beller. Después muchos de los actores relacionados con Cerimedo fueron tomando distancia o negando los vínculos: los presidentes José Antonio Kast, Keiko Fujimori y Javier Milei, y el periodista español Javier Negre, fundador de EDATV y vinculado a La Derecha Diario. Pero los materiales muestran que Cerimedo estaba muy relacionado con todos esos espacios.
-Usted viene reconstruyendo también el recorrido de Javier Negre en Bolivia y su relación con Cerimedo. ¿Qué revela este caso sobre las redes que se forman entre consultores, medios y operadores políticos y que luego reaparecen en distintas campañas electorales?
-Cerimedo era un peón del trumpismo que aplicaba lo que llamo “el método Bannon”: mentira, odio y bots. Él mismo presumió en distintas entrevistas de disponer de 50.000 cuentas falsas, solamente en Argentina. Y en los allanamientos a propiedades de Cerimedo en Bolivia se encontró, según las informaciones publicadas, un troll center. Nadia Beller dijo que ese era el más pequeño de los que tenía en Bolivia, que había otro más grande y que el principal estaba en Buenos Aires, en oficinas vinculadas a la agencia de publicidad Numen o a La Derecha Diario. El periodista Juan Luis González, autor de El Loco, contó haber visto esa estructura. No es algo que aparezca recién ahora. Si a eso le sumás La Derecha Diario como un medio diseñado para difundir determinadas narrativas, ataques o informaciones falsas, que después se amplifican con bots y con un regimiento de trolls, empezás a ver el funcionamiento. Porque con bots solamente no alcanza: necesitás una serie de personas que bajen línea.
-¿Quiénes cumplen ese rol?
-Ahí aparecen políticos, periodistas y lo que yo llamo “troll stars”. En Argentina conocemos a muchos: Daniel Parisini, el Gordo Dan; Juan Pablo Carreira; Ezequiel Acuña. Algunos habían trabajado en espacios mediáticos vinculados a Cerimedo y después pasaron a ocupar lugares en la estructura comunicacional del Gobierno o en organismos públicos. Con Santiago Caputo se conformó, para decirlo de manera muy resumida, una estructura en la que había unas veinte cuentas que funcionaban como troll stars y miles de bots que amplificaban lo que esas cuentas instalaban. Entonces alguien decía: “hay que hacer tendencia mundial esto”, aparecía una noticia de La Derecha Diario, una imagen o una acusación, esas cuentas la difundían y miles de perfiles la replicaban hasta convertirla en tendencia.
-En esa trama aparece también Javier Negre, que había trabajado con Cerimedo y estaba vinculado con La Derecha Diario. ¿Qué lugar tuvo en Bolivia y qué pasó con esa relación después de la detención de Cerimedo?
-Hay algo de La Derecha Diario que me parece importante. Después del atentado, Javier Negre dijo que ya había acordado con Cerimedo la venta del medio antes de que ocurriera todo. Pero después aparecieron informaciones que ubicaban esa operación cuando Cerimedo ya estaba detenido, y Negre intentó despegarse rápidamente. Sin embargo, entre las propias capturas que fueron publicándose aparecía La Derecha Diario Bolivia dentro de grupos de WhatsApp relacionados con Cerimedo. Y Negre había estado en Bolivia haciendo campaña a favor de Rodrigo Paz. En una de esas capturas aparece también una persona vinculada con la Fundación Faro, de Agustín Laje. Entonces se empiezan a conectar distintos espacios.
-¿Qué otras conexiones aparecieron?
-A partir del caso Cerimedo hubo además una ruptura o, al menos, un movimiento dentro del propio entramado libertario argentino: se habló de un alejamiento de Santiago Caputo y también de tensiones con Agustín Laje. Nadia Beller aseguró incluso que Cerimedo ya estaba pensando en otro candidato presidencial para Argentina y mencionó al pastor Dante Gebel. No sé hasta dónde llega eso —ahí entramos en hipótesis—, pero sí parece claro que Cerimedo seguía relacionado con actores de ese espacio por fuera de la estructura formal del Gobierno.
-¿Es decir que esas relaciones excedían la estructura formal del Gobierno argentino?
-Exactamente. En una de las capturas aparece, por ejemplo, una conversación de Cerimedo con Ricardo Ferrer, una persona que había tenido responsabilidades vinculadas con inteligencia y seguridad y que participó también en encuentros del Foro de Madrid. Ferrer aparece relacionado con una fundación de ese entramado transnacional donde también encontramos a Atlas Network. Ahí la red se amplía: el Foro de Madrid está organizado por la Fundación Disenso, vinculada a Vox; alrededor aparecen dirigentes, fundaciones y referentes que participan recurrentemente de encuentros en distintos países latinoamericanos. Lo interesante es que, cuando uno empieza a seguir los nombres y las organizaciones, deja de ver casos nacionales aislados y empieza a observar conexiones que reaparecen en Chile, Paraguay, Argentina, Bolivia y otros países. Ahí es donde intenté reconstruir históricamente estas redes y su relación con determinadas agendas impulsadas desde Estados Unidos.
-¿Cómo funcionan estos entramados en las redes?
-Lo que se necesita es lo que llamo “una matriz de opinión”. Desde el golpe de Estado de 2019 en Bolivia, fui encontrando en Twitter un esquema recurrente. En esa matriz de opinión están las cuentas que son retuiteadas, las que establecen qué narrativa hay que bajar, qué hay que repetir, qué hay que decir. Esos guiones aparecen muchas veces vinculados con think tanks y fundaciones transnacionales. En las campañas que analicé en Bolivia, Ecuador, Chile, Argentina, México, Uruguay, Paraguay o Brasil encontré esa matriz de opinión y después una matriz de difusión, formada por bots y cuentas que replican masivamente esos contenidos.
-¿Quiénes conforman esa matriz de opinión?
-Dentro de la matriz de opinión hay políticos, dirigentes de fundaciones, comunicadores, periodistas, medios, influencers y troll stars. También aparecen cuentas anónimas, que pueden lanzar las acusaciones más graves. Incluso se crean cuentas que se hacen pasar por diarios sin tener página web ni redacción. Publican una acusación contra un rival y después toda la estructura la amplifica. Ese funcionamiento se repite también en campañas postelectorales. Cuando gana el adversario, aparece muchas veces la acusación de fraude electoral. Lo vimos en Bolivia, Brasil y Estados Unidos.
-¿Qué tienen en común esos casos?
-Estas estrategias coinciden con algunos de los servicios que ofrecía Team Jorge, la empresa israelí dirigida por Tal Hanan que fue expuesta mediante una investigación con cámara oculta: creación masiva de cuentas falsas, contactos con servicios de inteligencia, llegada a periodistas y capacidad para intervenir dispositivos. Incluso ofrecían estrategias para impedir que se ejecutara políticamente un resultado electoral adverso. En esa cámara oculta, además, Hanan dijo que habían trabajado junto con Cambridge Analytica en una campaña en América Latina. Yo la vinculo con la elección argentina de 2015, donde hubo una fuerte campaña digital y mediática contra el peronismo.
-Hay una continuidad con operaciones anteriores, pero Cerimedo todavía no participaba de la campaña argentina de 2015. ¿Cuándo empieza a aparecer él en esa trama?
-No, Cerimedo no estaba en 2015. Lo que digo es que esa metodología viene de antes. Según él mismo ha contado, empieza a operar más claramente alrededor de 2018 en Brasil. Posteriormente, aparece en campañas de Patricia Bullrich, en Chile, nuevamente en Brasil y, hacia fines de 2022, comienza a trabajar con Milei. Después va construyendo una red de socios en distintos países: Paraguay, Chile, Perú, Ecuador. No digo que Cerimedo haya participado en todas las operaciones anteriores, sino que luego forma parte de un método y una infraestructura que ya existían. Ahí es importante diferenciar los datos de las conclusiones o hipótesis. Hay cosas que podemos comprobar y otras conexiones que hay que seguir investigando.
-¿Por ejemplo?
-Por ejemplo, Brad Parscale tuvo en los últimos años contratos con el Estado de Israel. Cuando uno mira los candidatos y espacios con los que trabajan estas redes, encuentra posiciones muy alineadas con Estados Unidos e Israel. Incluso han aparecido testimonios sobre ofrecimientos de apoyo mediático y digital condicionados a determinadas posiciones respecto de Israel. También sabemos, por los chats difundidos, que Cerimedo estaba en Israel pocos días antes del atentado contra Nadia Beller y mantenía conversaciones desde allí con Erick Correa. Son datos relevantes, aunque por sí solos no son concluyentes.
-¿Cómo se conecta esto con otras empresas que investigó, como Team Jorge?
-En la investigación con cámara oculta sobre Team Jorge aparecen varias piezas interesantes. La empresa decía haber participado en decenas de campañas electorales en distintos países y mencionaba una campaña latinoamericana realizada junto con Cambridge Analytica. Ahí aparece también Martín Rodil, un venezolano cuyos vínculos con agencias estadounidenses han sido investigados, dentro de un entramado de operaciones políticas y judiciales contra dirigentes latinoamericanos.
-¿Qué otras conexiones aparecen en ese caso?
-Rodil estuvo vinculado, por ejemplo, con testimonios de personas perseguidas por la Justicia venezolana a las que, según distintas investigaciones, se les ofrecían beneficios a cambio de información contra determinados gobiernos o partidos. Entre esas personas estuvo Hugo “El Pollo” Carvajal, que terminó haciendo acusaciones de financiamiento venezolano contra una cantidad enorme de espacios políticos latinoamericanos y europeos. Lo relevante es que la operación digital no aparece aislada: puede combinarse con operaciones mediáticas, políticas, judiciales y de inteligencia.
-A partir de todo ese entramado, ¿qué revela realmente el caso Cerimedo?
-El asunto no es Cerimedo. Cerimedo es una pieza. Lo central es una red mucho más grande de intereses y organizaciones estadounidenses e israelíes que intervienen en las democracias latinoamericanas y también en España. A esos operadores les proporcionan tecnología, pero también una retórica que se repite permanentemente: narcotráfico, terrorismo, amenaza extranjera. En uno de los audios entre Rodrigo Paz y Cerimedo, por ejemplo, cuando discutían cómo responder a las manifestaciones, aparece la idea de “montar un show”, construir un relato y acusar a los manifestantes de terroristas o narcotraficantes. Y cuando uno mira históricamente documentos desclasificados de operaciones estadounidenses en América Latina encuentra términos y marcos que se reiteran: por un lado, “libertad”; por el otro, terrorismo, narcotráfico, injerencia extranjera. Lo que cambia son las tecnologías y los actores que ejecutan esas estrategias.
-¿Qué lugar ocupan los think tanks y las fundaciones?
-Son fundamentales porque permiten comprender que esto no depende de un único consultor ni necesariamente de contratos directos con candidatos. José Antonio Kast, por ejemplo, negó tener relación contractual con Cerimedo. Puede no existir un contrato directo. Pero cuando analizás las campañas digitales en Chile, entre las cuentas más amplificadas aparecen dirigentes y referentes de fundaciones integradas en redes transnacionales. En las campañas de 2020 y 2022 vi una estructura de bots donde las cuentas más retuiteadas eran figuras como Kast y otros dirigentes vinculados con organizaciones de ese ecosistema, junto con troll stars creadas específicamente para la conversación digital. Y después aparecen organizaciones como Hazte Oír, CitizenGO o redes vinculadas con El Yunque, además de las fundaciones neoliberales.
-¿Qué tipo de agendas impulsan?
-Una de esas agendas es “menos Estado, más libertad”. Otra es construir determinadas amenazas: el comunismo, el terrorismo, el narcotráfico, la inmigración. Detrás hay también intereses económicos. Muchas de estas fundaciones reciben financiamiento de sectores empresariales interesados en recursos naturales, energía, petróleo o procesos de privatización. Lo importante es mirar la estructura completa y no quedarse con Cerimedo: él puede desaparecer mañana, pero la estructura continúa.