SIN TURISMO
Costa Atlántica vacía: Combustible caro, menos consumo y frío; el combo que profundiza la crisis turística en la costa
Operadores turísticos advierten un retroceso sostenido en la actividad durante la temporada 2025-2026. El escenario afecta hoteles, restaurantes y comercios en plena baja estacional.
Según pudo confirmar diario HOY y la RED 92, estamos ante un fin de semana casi vacío en algunos puntos de la costa.
La costa atlántica argentina atraviesa una de las temporadas más complejas de los últimos años, con una marcada caída en el movimiento turístico, menor ocupación hotelera y una fuerte retracción del consumo en ciudades históricamente ligadas al turismo interno como Mar del Plata, Pinamar, Villa Gesell y otras localidades balnearias.
El panorama actual refleja un deterioro sostenido que comenzó durante la temporada de verano 2025-2026 y que continúa profundizándose durante el otoño, en medio de un escenario económico adverso, el impacto del aumento de los combustibles y las bajas temperaturas que desalientan las escapadas de fin de semana.
En Mar del Plata, considerada tradicionalmente la capital turística del verano argentino, los indicadores encendieron señales de alarma dentro del sector hotelero y comercial. Entre enero y octubre de 2025 se registraron menos de tres millones de pernoctaciones, la cifra más baja desde 2004, marcando uno de los peores desempeños turísticos de las últimas dos décadas.
A esto se sumó una ocupación hotelera que durante buena parte del verano y el inicio de 2026 se mantuvo por debajo del 70%, con fines de semana largos donde algunos establecimientos reportaron niveles críticos cercanos al 35% y 37%.
Comerciantes y gastronómicos también advirtieron una fuerte caída en el consumo. Restaurantes semivacíos, menor movimiento nocturno y turistas con gastos más controlados se convirtieron en una postal repetida a lo largo de la temporada.
Aunque hubo algunos repuntes puntuales durante Año Nuevo y determinados fines de semana largos de marzo, con incrementos temporales de ocupación respecto al año anterior, el balance general sigue siendo negativo para el sector turístico.
En Pinamar, el comportamiento fue más heterogéneo. Mientras destinos premium como Cariló y determinados sectores exclusivos mantuvieron niveles relativamente altos de ocupación durante enero —cercanos al 90%—, las zonas más populares sintieron con mayor fuerza la retracción económica y la baja de reservas.
Uno de los cambios más notorios fue la consolidación del llamado turismo “express”: estadías de apenas tres o cuatro días que reemplazaron a las tradicionales quincenas familiares que históricamente caracterizaban las vacaciones en la costa argentina.
La tendencia se profundizó especialmente en febrero de 2026, cuando la ocupación cayó considerablemente y se ubicó entre el 71% y el 81% según la localidad y el tipo de alojamiento.
Detrás de este fenómeno aparecen varios factores combinados. El primero es la situación económica que atraviesa Argentina, marcada por pérdida del poder adquisitivo, caída del consumo y dificultades crecientes para afrontar gastos vinculados al ocio y las vacaciones.
Muchos argentinos directamente resignaron viajar, mientras otros optaron por reducir días de estadía, compartir gastos o buscar alternativas más económicas.
A esto se sumó el fuerte impacto del aumento en el precio de los combustibles, que modificó la movilidad turística y encareció significativamente los viajes por ruta hacia los principales destinos costeros.
En muchos casos, el costo del traslado terminó representando un porcentaje demasiado elevado del presupuesto familiar, afectando especialmente a quienes viajan desde Buenos Aires, Córdoba, Rosario y otras ciudades del interior.
El sector turístico también observa con preocupación la creciente competencia regional. Durante distintos períodos de la temporada, destinos internacionales como Brasil o Chile ofrecieron costos más competitivos para determinados sectores de clase media, especialmente a partir de promociones aéreas y diferencias cambiarias.
El cambio de hábitos de los viajeros aparece como otro elemento central. Las vacaciones largas dieron paso a escapadas cortas, consumo más austero y planificación de último momento, generando incertidumbre permanente en hoteleros, inmobiliarias y operadores turísticos.
Además, las bajas temperaturas registradas durante las últimas semanas terminaron de profundizar el escaso movimiento en la costa atlántica, donde numerosos comercios trabajan con niveles mínimos de actividad fuera de los fines de semana largos.
En ciudades cuya economía depende en gran medida del turismo, el escenario genera preocupación creciente por el impacto sobre el empleo, la actividad gastronómica y el comercio local.
Empresarios del sector coinciden en que la combinación entre crisis económica, inflación, caída del poder adquisitivo y altos costos de movilidad está transformando profundamente el comportamiento del turismo interno argentino, en un contexto donde cada vez más familias priorizan reducir gastos antes que vacacionar.