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Día Mundial del Implante Coclear: especialistas destacan la importancia de los controles tempranos
Cada año, cientos de niños nacen con pérdida auditiva en la Argentina. El diagnóstico precoz, junto con tratamientos oportunos, resulta determinante para el desarrollo del lenguaje, la integración social y la salud cerebral a lo largo de la vida.
La audición es una función esencial para el desarrollo humano. No solo permite percibir sonidos, sino que también cumple un rol clave en la comunicación, el aprendizaje y la interacción social. Cuando la pérdida auditiva no se detecta a tiempo, especialmente en la infancia, puede generar consecuencias duraderas que impactan en múltiples áreas de la vida.
En el Día Mundial del Implante Coclear, especialistas destacan la importancia de los controles tempranos y el acceso a tratamientos adecuados. La detección precoz puede modificar de manera significativa el pronóstico, especialmente en bebés y niños pequeños, etapa en la que el cerebro tiene mayor plasticidad para desarrollar habilidades auditivas y del lenguaje.
La magnitud de la pérdida auditiva y sus consecuencias
La pérdida auditiva es una condición frecuente en todo el mundo. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, más de 360 millones de personas presentan algún grado de dificultad para escuchar, lo que representa aproximadamente el 5% de la población global. En la infancia, afecta a cerca de 5 de cada 1.000 recién nacidos, con mayor incidencia en quienes requirieron cuidados intensivos neonatales.
En Argentina, entre 700 y 1.200 niños nacen cada año con pérdida auditiva, mientras que alrededor de 500.000 personas tienen dificultades significativas para escuchar.
En Argentina, entre 700 y 1.200 niños nacen cada año con pérdida auditiva, mientras que alrededor de 500.000 personas tienen dificultades significativas para escuchar.
La especialista en Otología y Otoneurocirugía del Hospital Británico, la doctora Liliana Tiberti (M.N. 69.199), explica: “Escuchar es mucho más que percibir sonidos. Es una herramienta esencial para el desarrollo del lenguaje, el aprendizaje y la interacción social. Cuando la pérdida auditiva no se diagnostica a tiempo, especialmente en los niños, puede afectar de manera directa su desarrollo y su integración”.
En adultos, la pérdida auditiva también tiene impacto relevante: dificulta las conversaciones, genera frustración, favorece el aislamiento social y puede afectar la vida laboral. En personas mayores, además, se asocia con mayor riesgo de deterioro cognitivo y demencia debido a la falta de estimulación auditiva del cerebro.
Qué es un implante coclear y cuándo se indica
El implante coclear es un dispositivo electrónico diseñado para personas con pérdida auditiva severa o profunda que no obtienen beneficios suficientes con audífonos convencionales. A diferencia de estos últimos, que amplifican los sonidos, el implante estimula directamente el nervio auditivo mediante impulsos eléctricos para que el cerebro pueda interpretar las señales sonoras.
El sistema tiene dos partes:
- Un componente externo que capta los sonidos
- Un componente interno que se coloca mediante cirugía dentro del oído
El dispositivo suele activarse aproximadamente un mes después de la intervención, momento en el que comienza el proceso de rehabilitación auditiva, fundamental para lograr buenos resultados. Se utiliza en bebés, niños y adultos con pérdida auditiva significativa y la indicación surge de la evaluación de un equipo multidisciplinario especializado.
La doctora Tiberti agrega: “Si una persona tiene dificultades para escuchar, es fundamental consultar. Detectar y tratar la pérdida auditiva a tiempo puede cambiar la vida. Escuchar no es solamente oír, es comunicarse, es participar, mantenerse conectado con los demás y mejorar la calidad de vida”.
Un avance médico que transformó millones de vidas
El Día Mundial del Implante Coclear conmemora un hito científico clave: el primer procedimiento realizado en 1957 por los médicos André Djourno y Charles Eyriès en Francia. Aunque rudimentario, permitió que una persona con pérdida total de audición percibiera por primera vez una sensación sonora, marcando el inicio de una revolución médica.
A partir de la década de 1960, el médico William House, considerado pionero en esta técnica, impulsó avances tecnológicos junto a equipos de ingenieros, logrando implantar múltiples electrodos en la cóclea. Con el tiempo, la tecnología evolucionó hasta los dispositivos actuales, mucho más pequeños y eficaces.
En América Latina, el primer implante coclear se realizó en 1980 en el Hospital Británico de Buenos Aires por el doctor Jorge Schwartzman, entonces jefe del servicio de Otorrinolaringología, constituyendo un hito regional en el tratamiento de la pérdida auditiva.
Hoy, los implantes cocleares permiten que miles de personas recuperen la percepción sonora, mejoren su comunicación y tengan una mejor calidad de vida, siempre que el diagnóstico y la intervención se realicen de manera oportuna.