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Día mundial del queso: cuánto se consume en la Argentina y cuáles son los más elegidos

El país es uno de los principales consumidores de la región.

En la Argentina, el queso es mucho más que un simple acompañamiento: es un infaltable en la mesa de todos los días. Según datos del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), el consumo anual ronda los 12 kilos por persona, una cifra que ubica al país entre los mayores consumidores de América Latina por delante de Uruguay, Chile y Brasil (mayor consumidor total por volumen).

Un alimento con miles de años de historia

El queso es uno de los alimentos más antiguos que existen: su origen se remonta a más de 7.000 años.

A lo largo de la historia, cada cultura fue creando sus propias versiones, lo que dio lugar a una enorme diversidad de estilos, texturas y sabores que hoy se disfrutan en todo el mundo.

Cuáles son los quesos favoritos de los argentinos

Cuando de queso se trata, las preferencias de los argentinos muestran una clara inclinación por los quesos blandos, como el queso crema, el cremoso y la muzzarella, que lideran el ranking de los más elegidos.

Les siguen los semiduros y, en menor medida, los duros. Sin embargo, en los últimos años, variedades como el queso azul empezaron a ganar terreno entre quienes buscan sabores más intensos y diferentes.

“El queso es un producto muy incorporado en la mesa de los argentinos y con usos cada vez más amplios. Hoy conviven el consumo cotidiano con variedades más intensas, que empiezan a ganar espacio en nuevas ocasiones”, explicó Alejandro Reca, CEO de San Ignacio, reflejando cómo la tradición y la innovación se mezclan en los hábitos de consumo.

Sofía Ruano, gerente de Marketing de Santa Rosa, coincidió: “El consumidor argentino no solo busca cantidad, sino que está empezando a premiar la calidad y la sofisticación, como lo demuestra el salto en valor de los quesos duros y las especialidades”.

Según cifras de Santa Rosa, la primera quesería de la Argentina dedicada exclusivamente a la elaboración de quesos, los quesos blandos representan la mayor parte del consumo total con un 68%. Los duros y semiduros se llevan el 30% del consumo, dejando el 2% restante a los quesos de especialidad, como los azules o de “pelo blanco” como el Camembert.

La misma tendencia se observa en otro importante jugador del sector, Vacalin. “Actualmente elaboramos entre 350 y 400 toneladas mensuales, con una fuerte preferencia por los quesos blandos, que representan el 70% del volumen, seguidos por los semiduros con un 20% y los duros con un 10%”, señaló Jorge Bentos, especialista en Procesos Queseros de Vacalin.

Aunque los consumidores son cada vez más globalizados y con un mayor conocimiento, "el mundo de los quesos es un mundo que tiene un paladar muy localista", sostuvo Ruano.

“En general, los países consumen quesos de su propio país: en Italia se consume más Burrata que en otros países, más Mozzarella, Fior di Latte, Parmigiano Reggiano, o Caciocavallo. De la misma manera, en Francia se consumen más quesos de ‘pelo blanco’, como el Camembert, Brie o Epoisses” comentó.

En este sentido, la Argentina no es la excepción. “Los argentinos consumimos Pategrás, cremosos, o quesos que posiblemente solo se vayan a encontrar en Argentina. Consumimos queso de campo, el banquete de Tandil, tipo Lincoln, o queso azul - que quizás es un poco más de nicho pero también responde a un perfil de producto más localista”, agregó.

Como diferenciar los principales quesos disponibles en la Argentina y para qué sirven

Quesos de consistencia blanda:

Cremoso: es de consistencia blanda, con su suave sabor característico, cremoso y agradable. Se puede combinar con alimentos salados y dulces, conservando en ambos casos su sabor característico.

Por salut: es de consistencia blanda y elástica; de color blanco amarillento, sabor dulce, aroma acentuado típico y de corteza lisa.

Mozzarella: es de consistencia semidura, de textura fibrosa, elástica y cerrada; de color blanco amarillento, de sabor y olor láctico y sin corteza. Su consistencia y su característico fundido hacen que sea ideal para preparar tanto comidas calientes como frías. Su firmeza y frescura son la garantía de un producto de calidad, especial para la preparación de pizzas.

Quesos de consistencia semi húmeda:

Gouda: es de mediana humedad, graso, de color blanco amarillento uniforme. De intensidad media, su sabor es láctico y salado de forma equilibrada, con un aroma suave y agradable.

Pategrás: es de mediana humedad, graso, de color blanco amarillento uniforme. Sabor láctico característico y cremoso, con un aroma suave y agradable.

Provoleta: tiene su característico color amarillo suave, un distintivo a manteca, salado medio y con un punto de derretimiento óptimos. La clásica provoleta argentina es un aperitivo indispensable.

Fontina: es de mediana humedad, graso, elaborado con leche estandarizada. De textura firme y cremosidad media y su color es blanco-amarillento uniforme. De sabores y aromas característicos, suaves y dulces, bien desarrollados.

Cheddar: es de color amarillo profundo y homogéneo; sabor intenso persistente y su aroma láctico dulce, a manteca intenso característico del cheddar americano. Ideal para preparar nachos, hamburguesas y papas fritas.

Tybo: es de consistencia semidura, de textura blanda y elástica. De color amarillento brilloso, de sabor y olor lácticos, sin corteza. El compañero perfecto como relleno en tartas, empanadas y sándwiches, ya sea fríos o calientes, gracias a su excelente fusión.

Quesos de consistencia de baja humedad:

Parmesano: debido a su prolongada maduración resulta más fácil de digerir que la mayoría de quesos. Es de baja humedad y graso con una consistencia dura y textura compacta, quebradiza y granulosa. Su color es blanco amarillento, de sabor intenso, levemente picante y olor característico.

Provolone: es madurado, de baja humedad y graso. De estructura quebradiza y granulosa. Presenta un sabor intenso y aroma agradable bien desarrollado con un color blanco-amarillento. Ideal para rallar o gratinar, en escamas como ingredientes en ensaladas.

Sardo: es de baja humedad, madurado, es de pasta compacta, fractura quebradiza y granulada. Con sabor de alta intensidad y aroma característicos a manteca cocida con notas avainilladas, bien desarrollados. De estructura firme y cremosa, es ideal para gratinar, rallar o acompañarlo con frutos secos y panes con costra.

Reggianito: es de baja humedad, graso con una consistencia firme, textura compacta, quebradiza y granulosa. Su color blanco amarillento y sabor de alta intensidad, levemente picante, componen su sabor característico.