todo anda mal
El colapso de los colectivos se extiende al sistema ferroviario
Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Tucumán y Bahía Blanca perdieron el servicio de pasajeros. Villa María, La Banda, Cañada de Gómez, Pinamar, Mercedes y Pehuajó, afuera. Hoy funciona el 50 por ciento de la red que había en 2023.
Las filas interminables en las paradas de colectivos que se vieron esta semana son reflejo de una crisis del transporte público más amplia, que alcanza tanto al área metropolitana de Buenos Aires como a numerosas provincias. En este caso, por tren, o por los trenes que ya no están. En dos años y cuatro meses de gobierno de Javier Milei, se dieron de baja 12 ramales ferroviarios que habían sido reactivados durante el gobierno de Alberto Fernández.
La mayoría tenía mucho por mejorar, pero en lugar de invertir y trabajar en pos de alcanzar niveles de eficiencia más altos, la estrategia libertaria fue guardar los trenes en los galpones.
Dejaron de operar los servicios de pasajeros entre Buenos Aires y Córdoba (Retiro-Córdoba), Buenos Aires y Mendoza (Retiro-Palmira), Buenos Aires y San Luis (Retiro-Justo Daract), Buenos Aires y Tucumán (Retiro-Tucumán) y Buenos Aires-Bahía Blanca.
Esta decisión tuvo un fuerte impacto para trabajadores, estudiantes, jubilados y demás sectores, mayoritariamente populares, que utilizaban los trenes, dado que el viaje en micro cuesta entre 3 y 5 veces más de lo que valía el pasaje en ferrocarril.
La política de la motosierra hace estragos en la operatoria de colectivos y trenes, con los mismos sectores sociales damnificados. Pero también golpea sobre las economías y las posibilidades de desarrollo de los diferentes distritos.
Por ejemplo, el desfinanciamiento y cierre del ramal Córdoba-Villa María, y la cancelación del servicio Once-Pehuajó, que dejó a esa localidad bonaerense, a 9 de Julio y a Carlos Casares sin ferrocarril, provocaron un aumento de la deserción a facultades regionales y de CABA, ya que los estudiantes perdieron el beneficio del abono ferroviario.
En la carrera de la meritocracia, a esos jóvenes el gobierno libertario los dejó varados en la estación.
Regionales y turísticos
La provincia de Buenos Aires también sufrió la finalización del servicio entre General Guido y Pinamar (Divisadero) en marzo de 2025. Las localidades de Santo Domingo y General Madariaga perdieron la conexión. El ramal había regresado en 2021 tras años de inactividad.
El gobierno de Axel Kicillof reclamó a la Nación el traspaso de la operatoria, pero esta semana se conoció que Trenes Argentinos Operaciones (Sofsa) empezó a ceder el material rodante a la provincia de Río Negro, para el Tren Patagónico, lo que confirma que no volverá a circular a corto plazo.
En algún momento se había mencionado que el desguace del tren entre Constitución y Pinamar sería utilizado para reactivar otro ramal suspendido, el de Rosario-Cañada de Gómez. Pero finalmente no ocurrió y ese otro ferrocarril santafecino también sigue en la lista de los caídos con Milei.
Finalmente, en Buenos Aires se canceló el tren turístico Mercedes-Tomás Jofré, con repercusión en esas economías regionales.
La misma situación se dio en Santiago del Estero, por el cierre del ramal entre La Banda y Fernández. Comunidades rurales también se vieron perjudicadas.
Por último, la lista de 12 ramales afectados por la lógica del libre mercado y el ajuste del gasto público se completa con la cancelación de los trenes expreso de Retiro a Rosario los fines de semana.
Números
Hasta el momento, un total de 62 estaciones en todo el país quedaron sin servicio de pasajeros, aislando a parajes rurales donde el tren era el único vínculo con centros de salud de alta complejidad.
La finalización del expreso a Rosario provocó una caída en los pasajeros transportados en ese ramal de 114 mil en 2025. En el servicio Buenos Aires-Tucumán viajaban 100 mil personas al año, con niveles de ocupación en las formaciones del ciento por ciento por el bajo costo de los pasajes.
El tren a Tucumán y Córdoba fue suspendido en septiembre del año pasado, luego del descarrilamiento de una formación por el mal estado de las vías. Pero en lugar de encarar su reparación, la decisión del gobierno de Milei fue terminar con el servicio. Gremios ferroviarios denuncian que se sostuvo el ramal de carga, pero que se dejó de invertir para el uso de los pasajeros.
En cuanto a la red de larga distancia, queda en operaciones el 50 por ciento de la red que existía en diciembre de 2023. La cantidad de pasajeros transportados se desplomó -37,4 por ciento el año pasado respecto al nivel de 2023.
Conurbano
En el área metropolitana de Buenos Aires, la pérdida de usuarios fue de 27 millones de viajes menos entre 2023 y 2025: una caída del 17 por ciento. El empeoramiento de los servicios tiene que ver con la disminución de las inversiones en mantenimiento y la canibalización de formaciones (usar piezas de un tren para arreglar otro), lo que achica la cantidades de formaciones a disposición del público.
“La política ferroviaria del gobierno nacional se apoya en dos herramientas legales centrales: la Ley 27.742, conocida como “Ley Bases”, que habilita la privatización de las empresas públicas ferroviarias, y el DNU 525/24 de Emergencia Ferroviaria. Este decreto permite suspender servicios, reducir personal y salarios, y diferir tareas de mantenimiento, aunque también habilita la realización de inversiones puntuales", explica el portal Crónica Ferroviaria.
Con ese marco legal, el Gobierno dispuso la privatización del Belgrano Cargas, todavía en proceso, dictó la emergencia ferroviaria hasta 2028 y prometió inversiones que por ahora no se concretaron y dispuso la fusión y posterior cierre de Desarrollo del Capital Humano Ferroviario.
El balance deja unos 1500 trabajadores cesanteados o que abandonaron la actividad mediante retiros voluntarios y millones de ciudadanos que cada día están más lejos de vivir en un país potencia como el que promete Milei.