Contradicciones

El fotógrafo que retrató los cuadernos no recordó irregularidades clave

El encargado de fotografiar los manuscritos de la causa Cuadernos admitió que no hubo escribano ni certificación notarial durante el procedimiento.

El juicio por la causa Cuadernos sumó nuevos interrogantes sobre la documentación atribuida al exchofer Oscar Centeno. Durante la audiencia de este jueves, el fotógrafo Fernando Gutiérrez Hermelo, el jefe de fotografía del diario La Nación, quien registró página por página seis cuadernos en 2019, no recordó detalles que las defensas consideran relevantes para cuestionar la validez de esa prueba.

En este marco, la fiscal Fabiana León y de la Unidad de Investigaciones Financieras (UIF) convocó como testigo al fotógrafo que registró los manuscritos después de que el periodista Diego Cabot recibiera los ejemplares de manos de una persona anónima. El procedimiento adquirió especial relevancia porque Centeno había declarado que había quemado los cuadernos en la parrilla de su casa, aunque posteriormente reaparecieron sin rastros visibles de ese episodio.

Pese a fotografiar las páginas, el testigo no recordó que un cuaderno tenía las tapas al revés e incluso comentó: “parece que lo desarmaron y lo armaron después”. Asimismo, tampoco recordó que en otro cuaderno había páginas en blanco, algo extraño si se considera que el testigo arranco señalando que fotografió una por una en casa del periodista que, según su declaración, las imágenes fueron tomadas en el diario.  

La audiencia también llamó la atención por la brevedad de las preguntas de la fiscal que no  profundizaron en las inconsistencias planteadas durante el interrogatorio de la defensa por lo que duró 3 minutos y 41 segundos en hacerle preguntas a un testigo que ellos convocaron.

Por su parte, las dudas sobre los manuscritos no comenzaron con esta declaración ya que distintas pericias incorporadas al expediente habían señalado tachaduras, correcciones, agregados y palabras escritas sobre otras en algunos de los cuadernos. Un estudio centrado en anotaciones vinculadas con los empresarios Armando Loson y Gerardo Ferreyra detectó 1.623 alteraciones. Por su parte, una pericia oficial realizada sobre los cuadernos 4, 7 y 8 identificó 116 enmiendas en 189 imágenes examinadas.

Además, un análisis de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires señaló indicios de que algunos fragmentos pudieron haber sido dictados o copiados, junto con marcas de edición y modificaciones en los textos.

Estos elementos forman parte de los cuestionamientos que las defensas sostienen sobre la documentación utilizada en la causa. La declaración del fotógrafo volvió a poner en discusión el origen, la conservación y las características de los manuscritos que ocupan un lugar central en el proceso judicial.