Verdad oficial
El Gobierno lanzó una "oficina de respuesta oficial" para “combatir” al periodismo
El Gobierno creó una cuenta de X para responder pública y oficialmente a "noticias falsas" y operaciones de prensa y sectores opositores.
El Gobierno nacional abrió, este miércoles 5, una cuenta en redes sociales destinada a contestar públicamente lo que consideran “noticias falsas” y exponer maniobras de prensa y sectores opositores. Su misión está definida como "desmentir activamente la mentira, señalar falsedades concretas y dejar en evidencia las operaciones de los medios y la casta política".
Bajo la premisa de que "solo informar no alcanza si la desinformación avanza sin respuesta", la Oficina planteó que su método será "combatir la desinformación brindando más información", diferenciándose de lo que calificaron como prácticas de censura atribuidas a "sectores políticos vinculados a la izquierda".
"Esta decisión es contundente: estamos sumando una voz oficial para desmentir operaciones, lo contrario a la censura. El derecho a la libertad de expresión es sagrado para esta administración", manifestaron en su comunicado inaugural.
Según explicaron, el motivo central de la creación de este perfil es el cambio de la política de medios. Al dejar de "financiar relatos con pauta oficial", las críticas y falsedades se volvieron "más ruidosas". "Es necesario desmentir con claridad y sin rodeos", sostuvieron.
El comunicado finalizó aclarando que la oficina no tiene por objetivo "convencer ni imponer una mirada", sino informar y "distinguir hechos de operaciones y datos de relatos". "La democracia no se fortalece cuando se tolera la mentira, sino cuando se la expone", concluyó el comunicado oficial.
Cabe recordar que el Presidente no ha perdido oportunidad para apuntar contra medios tanto en redes como en apariciones públicas. Milei ha hecho declaraciones públicas durísimas contra el periodismo, describiendo a periodistas como “mentirosos”, “corruptos” o “extorsivos”. En varios posteos en redes sociales llegó a afirmar que el gobierno “no odia lo suficiente a quienes ejercen esa profesión” o que los periodistas forman parte de una “torre de marfil” desconectada de la realidad.
De todos modos, este no es un accionar propio del presidente, las derechas contemporáneas muestran un patrón respecto al odio contra el periodismo. Una idea central de muchas derechas actuales es la división pueblo vs. élites. En ese esquema, el periodismo suele quedar ubicado del lado de la famosa “casta”, ante el cual ellos se presentan opositores.
Milei no inventó esto, Trump hablaba de fake news media, Bolsonaro en Brasil atacaba sistemáticamente a periodistas críticos, Vox en España denuncia a los “medios subvencionados”, Orbán en Hungría directamente construyó un sistema mediático propio.
Los ejemplos son muchos y la metodología es clara, la prensa para estos gobiernos es un actor político ilegítimo y no se trata solo de libertad de expresión, sino de cómo se concibe la democracia, el disenso y el control del poder, los cuales, aunque permitidos, siempre que sea posible serán retrucados.