reforma laboral

El Gobierno se niega a eliminar la reducción de Ganancias que reclaman los gobernadores

Ahora los gobernadores colaboracionistas analizan abandonar negociaciones individuales y la posibilidad de armar un frente común para canjear recursos por el respaldo al proyecto.

El toma y daca con que la Casa Rosada negocia con los gobernadores el respaldo a la reforma laboral de Javier Milei se topó con un obstáculo que impuso el propio Gobierno libertario. Si bien admite discutir algunos cambios en el proyecto, se resiste a modificar la baja del impuesto a las Ganancias para las grandes empresas -incluida en la reforma- que asfixia aún más las deterioradas arcas provinciales. Como anticipó Página/12, la Rosada les exige a los gobernadores dialoguistas el respaldo de los votos de sus legisladores en el recinto antes de cumplir cualquier promesa de compensación. A los mandatarios, amigos u opositores, les preocupa el hachazo que significa la baja del impuesto coparticipable para sus economías. Una exigencia que genera dudas aún entre sus más fieles aliados provinciales que están dispuestos a sacrificar derechos históricos de los trabajadores a cambio de recursos económicos para sus propios territorios vapuleados por el gobierno central.

El tema de la rebaja en el impuesto a las Ganancias -que solo beneficia a las grandes compañías- fue uno de los ejes centrales en el intercambio que tuvo la Mesa Chica del Gobierno en Balcarce 50. Era parte de los reclamos que recogió entre legisladores aliados la jefa del bloque libertario en el Senado, Patricia Bullrich. También lo plantearon los gobernadores “dialoguistas” que el ministro del Interior, Diego Santilli, visitó en su raid por distintas provincias. Pero la rotunda negativa del ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo echó por tierra la principal herramienta de negociación con los mandatarios provinciales en busca de la cosecha de votos para darle media sanción en la Cámara alta.

Hay funcionarios en el Gobierno que se alinearon rápidamente con Caputo. “Los gobernadores están en contra de la baja de impuestos. Es un delirio, pero todavía no definimos”, sostuvo un integrante del encuentro de la Mesa Chica que tuvo lugar en las oficinas del Ministerio del Interior.

Pero el discurso retórico del ala libertaria más dura omite el deterioro que significa para las provincias la rebaja impositiva que solo alcanza a las grandes empresas. Un punto del proyecto que del otro lado del mostrador definen sin dudar como una “reforma tributaria encubierta”. Eso sí, a favor de los empresarios en una ley que barre con los derechos de los trabajadores.

Pero no será un escollo fácil de sortear para quienes tienen en sus manos la negociación con gobernadores de todo pelaje. El ministro Santilli aceleró sus contactos con mandatarios provinciales. De ellos solo recibe las quejas y a los que solo les puede prometer soluciones limitadas a cambio de los votos. El gobierno busca un triunfo parlamentario para así plantar un nuevo mojón del dogma que predica el gobierno ultraderechista.

Un rol que también deben jugar la senadora estrella del gobierno y el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, quienes deben articular con los legisladores aliados que, a pesar de la cercanía, también hicieron públicos algunos reparos al proyecto diseñado por los ministros Luis Caputo (Economía) y Federico Sturzenegger (Transformación y Desregulación del Estado).

De todas formas Bullrich no deja de desparramar optimismo sobre la suerte que correrá la reforma laboral en el Congreso.

Hasta ahora, los mandatarios provinciales recibieron promesas de transmitir sus objeciones al Gobierno y tal vez una compensación económica por otros medios. De hecho se habló del denominado impuesto al cheque y hasta de los Aportes del Tesoro de la Nación..

La confirmación de la resistencia de la Casa Rosada a eliminar el artículo sobre Ganancias en el proyecto de reforma laboral, despertó alarmas en las provincias que llevaban adelante negociaciones individuales con el gobierno central.

Especialmente porque el oficialismo impuso otra condición sobre la mesa de negociación: primero los votos y después la plata. La exigencia de emitir un cheque en blanco para el Gobierno que ahora algunos de los más audaces colaboracionistas dudan en firmar.

Los planteos del Gobierno aumentaron las intenciones de varios mandatarios provinciales de abandonar la negociación individual y avanzar en un frente común para abordar la negoción con la Casa Rosada desde otro lugar de fuerza. De todas maneras, muchos de los dialoguistas ya adelantaron su decisión de acompañar la reforma laboral.

Ayer, por caso, Santilli viajó a Corrientes donde se reunió con el gobernador Juan Pablo Valdés. El mandatario se sumó al respaldo al proyecto al asegurar que es preciso “modernizar el sistema laboral. Es altamente positivo que se discuta la modernización laboral sin poner en riesgo los derechos de los trabajadores”. Luego aclaró que “hay una apuesta del gobierno nacional a que el mercado laboral crezca. Es una normativa nueva que busca generar más trabajo de acá para adelante”, destacó. Esas declaraciones le sirvieron a Valdés. El propio Santilli reconoció que le adelantó a la provincia unos 3.000 millones de pesos en ATN.