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El lado oculto y desconocido del “boom migratorio” que impulsa el Gobierno en Vaca Muerta

El intendente de Añelo, una ciudad en el corazón de Vaca Muerta, en Neuquén, explicó a dónde está llevando el crecimiento desmedido de la población a las localidades de la zona. Pidió a quienes buscan empleo no mudarse con toda la familia.

El plan económico de Javier Milei tiene, a grosso modotres actividades en su corazón: el campo, la intermediación financiera y la energía, con Vaca Muerta, como motor del país.

Esto explica por qué mientras en las grandes ciudades y centros urbanos todos los días se anuncian cierres de industrias y despidos masivos por la caída del consumo, en el sur del país el cuento parece ser otro: en Añelo, la ciudad cercana al yacimiento —la segunda mayor reserva de gas no convencional y petróleo del mundo— sextuplicó su población en en la última década.

El interés que ha despertado Vaca Muerta en el mundo es desmedido. De hecho, este martes la titular del FMI, Kristalina Georgieva, visitará la zona junto al ministro de Economía, Luis Caputo, y el presidente de YPF, Horacio Marín.

Esto es para ver con sus propios ojos el desarrollo del sector energético con el que se generarán exportaciones por entre USD 11.000 millones y USD 15.000 millones al año.

Sin embargo, pese al discurso del Gobierno de poner a Vaca Muerta en el corazón productivo del país, las ciudades de la zona están preocupadas por cómo podrán –o no– responder a un crecimiento desmedido.

Tal es el caso de Añelo, una ciudad en la que viven 12 mil personas, 8 mil pernoctan diariamente, 15 mil llegan desde otros pueblos y 60 mil pasan, en total, por sus calles día a día.

Su intendente, Fernando Banderet, explicó por Radio 750 que hasta hace algunos años eran sólo 2 mil habitantes, que dos años atrás eran 6 mil y que a futuro esperan llegar a ser 50 mil habitantes.

La lógica poblacional responde a la lógica del Gobierno. Miles de personas se mudan al sur buscando la mejor suerte. Miles de personas que perdieron sus trabajos en otras industrias y que ahora deben empezar de cero.

Pero, surge una pregunta, ¿pueden estas ciudades recibir a tantas personas sin vivir una saturación, una caída drástica en la calidad de vida?

O, de manera más sencilla, ¿tienen dónde vivir las personas que llegan?

“Nuestra prioridad es hacer infraestructura básica. Si no podemos contar con lo básico como el agua, la energía, el gas y las cloacas, no podemos desarrollar planes urbanos de crecimiento”, dijo Banderet.

“Lamentablemente, la explosión generó que Añelo crezca en la necesidad social. Y creció desordenadamente en los últimos años. Por eso nuestra tarea fue empezar a ordenar de qué manera iba a ir creciendo la ciudad”, añadió.

Luego, afirmó: “Y eso es lo que estamos haciendo. Dando accesibilidad, generando infraestructura. Y generando nuevos desarrollos para lo que se viene”.

Por eso, de manera contraintuitiva, Banderet dijo que no está en contra de la migración de personas a Añelo, pero que tampoco es algo que se debe impulsar de manera descontrolada.

“(El boom) lo ha anunciado el Gobierno nacional, diciendo que la oportunidad está en Vaca Muerta. No sólo Añelo recibió la migración. Pasa en las localidades aledañas”, comentó.

Pero dijo: “Vos en Neuquén tenés que llegar más de 11 familias por semana. El crecimiento es desbordante”.

“Mientras que lo puedas ir sosteniendo y puedas albergar a la gente, que haya alquileres y bancos en las escuelas, no hay problema. El problema es cuando las migraciones saturan el sistema público, habitacional y sanitario”, dijo.

Finalmente, añadió: “Cuando lo ordenas y vas paulatinamente, generás oportunidades de crecimiento. A nosotros nos llevó grandes problemas de infraestructura el crecimiento el doble”.

“Y es en lo que fue trabajando este Gobierno. No tenemos ese gran bolsillo donde sacamos y ponemos. Tenemos que ver de qué manera generamos infraestructura, contención social”, cerró.