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El salario perdió en la mayoría de los gremios

Hasta noviembre se registraba una retracción del 4,5 por ciento promedio en términos reales para el 80 por ciento de los convenios paritarios.

En 2025, el Gobierno fijó pautas salariales estrictas y homologó aumentos cercanos al 1,5 por ciento, insuficientes para compensar la suba de precios. Como resultado, hacia noviembre el salario promedio de los principales convenios acumuló una pérdida real del 4,5 por ciento respecto de comienzos de año. El deterioro de los ingresos se generalizó y tuvo impacto directo en el consumo y en la actividad económica interna. En los hechos, las paritarias funcionaron como ancla de un proceso de desinflación que finalmente se frustró, provocando caídas persistentes del salario real del sector privado, una dinámica que se profundizó con el correr de los meses y con la aceleración inflacionaria que marcó el cierre del año.

Ante la imposición de una pauta salarial demasiado exigente por parte del Gobierno —con aumentos del 1,5 por ciento mensual entre julio y noviembre, que derivaron en una marcada pérdida del poder adquisitivo—, en diciembre y enero debieron reabrirse paritarias con incrementos más elevados. “La situación actual es similar a lo ocurrido tras la salida del cepo”, señala Federico Pastrana, director de CP Consultora y responsable de su último informe. La reapertura de las paritarias dejó en evidencia que el esquema salarial oficial resultó insostenible frente al avance de los precios y obligó a corregir, aunque de manera tardía, una política que erosionó los ingresos.

Volviendo hacia comienzos de 2025, el gobierno había impulsado negociaciones por debajo del 2 por ciento mensual, pero la aceleración inflacionaria de marzo y abril y la consecuente caída real de los salarios forzaron una flexibilización de la pauta. Posteriormente, con la desaceleración de los precios en mayo y junio, el Gobierno volvió a endurecer los lineamientos salariales. Este vaivén en los lineamientos salariales expuso una estrategia errática, supeditada a la coyuntura inflacionaria, que trasladó el costo del ajuste a los salarios.

La pauta salarial en diciembre y enero volvió a tomar potencia, pero la aceleración de los precios a fines de 2025 adquirió tal magnitud que los nuevos acuerdos no logran compensar la caída acumulada. Según los datos de la consultora, hacia noviembre de 2025 el salario promedio de los principales convenios acumuló una pérdida real del 4,5 por ciento respecto de comienzos de año. Así, aun con acuerdos más elevados en el cierre del año, el salario real no logró recomponerse aún.

En ese sentido, según advierte Pastrana, “la política salarial está en un paréntesis”. Ante las caídas ininterrumpidas, en las reaperturas paritarias de diciembre y enero se impulsaron negociaciones más altas pero los valores mensuales de la inflación son contundentes y fuerzan una tendencia al estancamiento que podría mantenerse hacia adelante. “El componente político (reforma laboral) y el desempeño del empleo y la inflación serán factores decisivos sobre la evolución de los salarios en los próximos meses”, concluye.

Por otro lado, analizando al interior de los distintos Convenios Colectivos de Trabajo se observa que la caída con respecto a la inflación fue generalizada. “En los últimos cinco meses cotejados (entre agosto y diciembre de 2025) apenas el 20 por ciento de los sectores consiguieron aumentar el salario real respecto al mes anterior”, afirman desde CP.

Es decir que una fracción muy menor de los sindicatos consiguió una mejora relativa en los ingresos, mientras la gran mayoría empeoró sus condiciones salariales. En este sentido juega un rol clave la situación “holgada” del mercado de trabajo: con suspensiones, adelantos de vacaciones, despidos y cierres de empresas, la posibilidad de negociar mejoras salariales se ve acotada.

La caída de los ingresos también se refleja en otros indicadores salariales, más allá de las paritarias de los principales convenios. Según el informe de CP Consultora, el Índice Salarial (IS) del Indec mostró en octubre una baja real del 0,2 por ciento por segundo mes consecutivo.

En la misma línea, el salario promedio del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), que publica la Secretaría de Trabajo, registró en noviembre una caída real del 0,9 por ciento mensual y acumuló tres descensos consecutivos. En conjunto, estos datos confirman que el deterioro del salario real es un fenómeno extendido y persistente, que sigue erosionando el poder de compra de los trabajadores.

Por sector

Por otro lado, se afirma que las negociaciones paritarias son más heterogéneas que hace unos meses atrás. “Los porcentajes acordados y la incorporación de sumas fijas plantean un panorama más diverso” y esto se advierte en un incremento de un coeficiente de variación, que pasó de un 55 por ciento en agosto a 85 por ciento en octubre. Las distintas realidades sectoriales también se traducen en acuerdos más diversos.

Puntualmente en el caso de la paritaria de Comercio, que describe el informe de CP, la más numerosa del país y que suele usarse como referencia para el resto, después de seis meses de aumentos del 1 por ciento mensual no acumulativo, el último acuerdo firmado (diciembre) estipula únicamente la incorporación de una suma fija extraordinaria de 60.000 pesos. Ésta no llega a compensar la pérdida anterior y, al no tener aumentos porcentuales hacia adelante, promete una rápida licuación en los próximos tres meses.

“La imposibilidad de fijar un aumento porcentual en el convenio más importante del país es un síntoma de la inexistencia de una pauta salarial clara”, afirman.

El análisis de los diferentes Convenios Colectivos también muestra que, a diferencia de la lectura tradicional que asimila mecánicamente la baja de la inflación con contratos cada vez más largos, el proceso actual muestra una lentitud en ese proceso. Los convenios aumentaron el plazo tímidamente, al pasar de una duración promedio de 3,2 meses en agosto a 3,6 meses en diciembre de 2025.