EL NUEVO VOTO

El voto joven, una zona de riesgo para La Libertad Avanza

Mariel Fornoni sostuvo que el oficialismo mantiene fortaleza entre los jóvenes adultos, pero enfrenta dificultades para conservar el entusiasmo de quienes recién ingresan al padrón electoral.

La principal señal de alerta para Javier Milei no sería necesariamente una pérdida masiva de apoyo, sino la posibilidad de que una parte de sus votantes deje de sentirse suficientemente motivada como para concurrir a las urnas.

Mariel Fornoni, directora de Management & Fit, explicó que el fenómeno tiene particular importancia entre los jóvenes de 18 a 20 años. Para esa generación, el pasado político argentino tiene una dimensión diferente porque muchos no vivieron de manera consciente los gobiernos de Cristina Kirchner.

Esa distancia generacional reduce, según la especialista, la eficacia de uno de los principales argumentos utilizados por el oficialismo: presentar una eventual vuelta del kirchnerismo como un regreso al pasado.

Milei mantiene, en cambio, mayor fortaleza dentro del segmento de 25 a 40 años, especialmente entre los hombres. Sin embargo, incluso allí aparecen signos de decepción vinculados con las condiciones económicas y laborales.

Fornoni destacó que muchos jóvenes tienen dificultades para conseguir empleos registrados y acceder a una vivienda. Esa situación puede generar una contradicción entre las expectativas que acompañaron la llegada de Milei al poder y la realidad que atraviesan actualmente.

La analista sostuvo que el Gobierno necesita volver a generar entusiasmo. El respaldo discursivo, explicó, no necesariamente se transforma en votos efectivos si los ciudadanos no encuentran motivos para movilizarse.

La situación adquiere relevancia porque las elecciones de 2027 todavía están lejos y el escenario político puede modificarse considerablemente. La propia llegada de Milei al poder demuestra, según Fornoni, que un candidato puede crecer rápidamente en un período relativamente corto.

Por eso, el desafío del oficialismo no pasa solamente por conservar una determinada imagen positiva, sino por mantener activo al electorado que lo llevó a la Presidencia y evitar que el desgaste económico termine transformándose en apatía electoral.