ALIADOS

Gobernadores aliados piden separar Ganancias de la reforma laboral y postergar la baja de impuestos a empresas hasta 2028

Los gobernadores dialoguistas plantearon al Ejecutivo desenganchar la baja del Impuesto a las Ganancias para sociedades del proyecto laboral y aplicarla en dos etapas, en 2027 y 2028. Buscan aliviar el impacto fiscal en las provincias y darle margen al Ministerio de Economía en un contexto de caída real de la recaudación.

Mientras el Gobierno nacional acelera gestiones para tratar la reforma laboral en el Senado esta semana, un punto clave sigue empantanando la negociación política: la reducción del Impuesto a las Ganancias que pagan las sociedades.

Gobernadores considerados aliados —como Rogelio Frigerio, Claudio Poggi, Alfredo Cornejo y Leandro Zdero— trasladaron a la Casa Rosada una propuesta concreta: retirar ese capítulo del proyecto de modernización laboral y debatirlo en una iniciativa fiscal independiente.

Además, plantearon diferir la rebaja por dos años y aplicarla de forma escalonada: 50% en 2027 y el resto en 2028. La idea apunta a evitar un golpe inmediato sobre las arcas provinciales, que dependen en gran parte de la coparticipación de ese tributo.

El impacto en números y el temor por la recaudación

De acuerdo con estimaciones de las provincias dialoguistas, el costo fiscal total de la reforma laboral rondaría los $2,6 billones. De ese monto, unos $1,5 billones recaerían sobre las provincias y la Ciudad de Buenos Aires, mientras que el Tesoro nacional resignaría más de $1 billón.

El contexto no ayuda: los ingresos tributarios vienen mostrando caídas en términos reales. En enero la recaudación creció 22% interanual, pero quedó muy por debajo de la inflación del período, lo que implica una pérdida de poder de financiamiento.

A eso se suman medidas recientes como la reducción de retenciones al agro y la baja de aranceles a importaciones, que también achican la caja nacional. En ese escenario, sumar de inmediato una rebaja de Ganancias empresariales podría tensionar el superávit fiscal que el Gobierno exhibe como eje central de su programa económico.

El rol de Economía y la estrategia política

El ministro Luis Caputo mantiene públicamente su intención de avanzar con la baja del impuesto corporativo. Sin embargo, en privado algunos mandatarios interpretan que el propio Palacio de Hacienda podría beneficiarse con la postergación.

La lectura provincial es clara: repartir la reducción en dos ejercicios permitiría amortiguar la pérdida de ingresos y sostener el equilibrio fiscal, tanto en Nación como en las administraciones locales.

En paralelo, otros gobernadores peronistas dialoguistas —como Gustavo Sáenz, Raúl Jalil y Ricardo Jaldo— acercaron otra alternativa: condicionar la baja de alícuotas a una variable de actividad económica. La lógica es que, si crece el movimiento económico, las provincias compensarían la merma vía mayor recaudación de IVA.

Por ahora, no hay consenso sobre qué indicador usar ni cómo instrumentarlo.

Negociación abierta en el Senado

El oficialismo busca aprobar la reforma laboral en general con el respaldo de los gobernadores, pero el capítulo Ganancias se convirtió en la pieza más sensible del rompecabezas. Separarlo en una ley específica podría destrabar la votación y evitar que el costo fiscal frene todo el paquete.

La definición quedará atada a las próximas horas de diálogo político. Entre la necesidad de mostrar reformas estructurales y la urgencia por cuidar las cuentas públicas, la balanza todavía no se inclina de forma definitiva.