INTELIGENCIA ARTIFICIAL
IA gana terreno en las universidades latinoamericanas: 87% ya la incorporó y 74% la utiliza para enseñar
Un informe de la Unesco revela la rápida expansión de la inteligencia artificial en la educación superior de América Latina. Las universidades la emplean en enseñanza, investigación y gestión, aunque persisten desafíos vinculados con la capacitación, la ética y la regulación.
La inteligencia artificial dejó de ser una herramienta experimental dentro de las universidades latinoamericanas y pasó a ocupar un lugar cada vez más relevante en la actividad académica. Según un informe de la Unesco difundido este domingo, el 87% de las universidades de la región ya incorporó herramientas de inteligencia artificial, mientras que el 74% las utiliza específicamente con fines educativos.

La incorporación se extiende a distintas áreas de la actividad universitaria. Además de apoyar procesos de enseñanza y aprendizaje, la IA comienza a utilizarse en investigación, análisis de información, servicios administrativos y comunicación con estudiantes.
El avance, sin embargo, también plantea interrogantes. Uno de los principales desafíos es la formación de estudiantes y docentes para que puedan utilizar estas herramientas de manera crítica y responsable. Estudios realizados en universidades de la región muestran que, aunque los estudiantes recurren cada vez más a la IA, no necesariamente cuentan con una capacitación suficiente para aprovecharla correctamente.
Entre las preocupaciones aparecen además el plagio, la dependencia tecnológica, la privacidad de los datos, los posibles sesgos de los sistemas y la ausencia de normas institucionales claras.
La discusión ya no parece centrarse únicamente en si las universidades deben permitir o prohibir la inteligencia artificial, sino en cómo integrarla sin reemplazar las capacidades humanas que forman parte del proceso educativo.
El desafío para las instituciones será establecer reglas claras y, al mismo tiempo, desarrollar competencias digitales que permitan a los estudiantes utilizar la IA como una herramienta de apoyo para investigar, aprender y producir conocimiento, y no simplemente como un mecanismo para resolver tareas académicas.
La tendencia regional coincide con investigaciones que señalan que la inteligencia artificial puede contribuir a democratizar el acceso a información y fortalecer el aprendizaje autónomo, siempre que su implementación esté acompañada por políticas de alfabetización digital, supervisión y criterios éticos.