adoctrinamiento negacionista
La prédica de la “memoria completa” llega a las aulas por impulso del Ministerio de Defensa
Convocan a una clase especial sobre la “otra mirada” de los ‘70 en el Dámaso Centeno, el colegio que depende administrativamente de la cartera que lidera Carlos Presti y del Ejército, que designa a sus directivos. Fuerte repudio de la comunidad educativa.
Los estudiantes de sexto año del Dámaso Centeno, el colegio histórico de Caballito que depende administrativamente del Ministerio de Defensa, deberán asistir el proximo martes a una clase especial de “memoria completa”. Si bien las autoridades de la escuela no dieron a conocer quiénes serán los expositores, la comunidad sospecha que se trata del mismo seminario que llevan a distintos liceos militares dos activistas que se oponen a los juicios de lesa humanidad y bregan por la vuelta a sus casas de los pocos represores condenados que siguen en la cárcel. Familiares y amigos de exalumnos que fueron víctimas del terrorismo de Estado denuncian que se trata de un adoctrinamiento negacionista.
El Dámaso Centeno se inició como institución para huérfanos de militares a finales del siglo XIX. En la actualidad, tiene más de 1000 alumnos y alumnas que concurren sin estar vinculados a las Fuerzas Armadas. El colegio depende de la Dirección General del Ejército, que es la que designa a su director: se trata, en general, de un coronel en actividad.
El año pasado, la comunidad educativa salió a las calles por las renuncias incesantes de docentes que dejaban la institución por los bajos salarios que pagaba el Ministerio de Defensa –por entonces al mando de Luis Petri–, que rondaban la mitad de los que percibían maestros o profesores que trabajan en la Ciudad de Buenos Aires.
Para el 24 de marzo de 2025, hubo otro escándalo. El entonces director del Dámaso Centeno, el coronel Juan Sancho Vilarullo, había compartido un meme en sus redes sociales en el que podía leerse “este 24 de marzo para tu amigo ‘zurdito’, alfajor ‘Jorgito’”. El mensaje iba acompañado de una foto del alfajor de esa marca con un retrato del dictador Jorge Rafael Videla guiñando un ojo.
Sancho Vilarullo era el mismo que había promovido una visita de Victoria Villarruel al Dámaso Centeno como ilustre egresada. La vicepresidenta no solo es una de las que buscan instalar la idea de la “memoria completa”. Se trata de una consigna que surgió de los cuarteles frente al reclamo de Memoria, Verdad y Justicia de los organismos de derechos humanos y a las confesiones que empezaron a escucharse a mediados de los ‘90 sobre los crímenes cometidos durante la dictadura. Además, Villarruel solía organizar visitas a Videla mientras estaba en arresto domiciliario.
Tras el escándalo del meme de “Jorgito” –que incluyó la realización de un siluetazo contra el negacionismo–, Sancho Vilarullo ya no ejerce la dirección del Dámaso Centeno. Ese lugar es ocupado en la actualidad por el coronel Diego Hernán Agüero Urquiza.
Días atrás, circuló entre la comunidad del Dámaso Centeno un mensaje que avisaba que el martes 14 de julio habrá, de 10.30 a 12.30, una charla de “memoria completa” para quienes estén cursando sexto año en la institución. el anuncio causó malestar entre exalumnos, madres, padres y docentes, que entienden que la memoria estará completa cuando quienes tienen la información sobre el destino de los desaparecidos digan dónde están.
El Centeno durante la dictadura
El Dámaso Centeno tiene trece estudiantes que fueron víctimas del terrorismo de Estado. Entre ellos, se cuenta Alejandro Almeida, hijo de Taty Almeida, la presidenta de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora recientemente fallecida.
Otro de los desaparecidos es Juan Eduardo Estévez, quien era la pareja de Miriam Lewin al momento de ser privada de su libertad por los grupos de tareas de la dictadura. “En marzo del ‘77, cuando estaba secuestrada por la inteligencia de la Aeronáutica, me trajeron a la celda los ficheros con datos y fotos de alumnos, algunos de cuando entraron al jardín de infantes. El colegio colaboraba con la represión ilegal”, le cuenta Lewin a este diario.
La periodista –que es sobreviviente de los centros clandestinos Virrey Cevallos y la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA)– cree que detrás de la charla hay un intento de negar los crímenes que ella y sus compañeros sufrieron. “No hay memoria completa –dice–. De un lado, organizaciones revolucionarias, pero también curas y monjas. Del otro lado, el Estado, que dejó la ley como instrumento para convertirse en terrorista”.
Los seminarios de “verdad completa”
Desde que llegó al Gobierno, Javier Milei impulsó la prédica de la llamada “memoria completa”, como puede verse en los videos que la Casa Rosada distribuye cada 24 de marzo. Esto fue acompañado por el desmantelamiento de áreas clave que contribuían al proceso de verdad y justicia.
El Ministerio de Defensa encabezó esta ofensiva. En marzo de 2024, Petri despidió a los expertos que integraban los equipos de relevamiento y análisis (ERyA) documental para aportar pruebas a los juicios por crímenes de lesa humanidad. El entonces ministro acusó a sus integrantes de hacer “macartismo” contra las Fuerzas Armadas. Desde esa cartera también negaron información a la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (Conadi), creada a instancia de las Abuelas de Plaza de Mayo, para impulsar la búsqueda de los bebés robados desde el Poder Ejecutivo.
Petri sumó como asesores en derechos humanos a dos activistas que provienen de las llamadas organizaciones de “memoria completa”. Se trata de Arturo Larrabure y Silvia Ibarzábal. Ambos son hijos de militares muertos en los años ‘70. Larrabure, que supo integrar el grupo que reclamó una amnistía general en 2006 –cuando se reiniciaban los procesos por crímenes perpetrados durante la última dictadura–, integra el Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas (Celtyv) que preside Villarruel. Ibarzábal es una de las referentes de la Asociación de Familiares y Amigos de Víctimas del Terrorismo de Argentina (Afavita). Afavita fue una de las organizaciones que impulsó un hábeas corpus para que los detenidos por crímenes de lesa humanidad abandonaran las cárceles.
Pese a que Petri ya no está en el ministerio, Larrabure e Ibarzábal continúan. Los mantuvo en sus puestos el actual ministro, el general Carlos Presti, hijo de uno de los jerarcas de la dictadura que tuvo a su cargo la represión en la zona de La Plata. Presti no designó, según pudo saber este medio, un director de derechos humanos desde que asumió.
Desde hace meses, Larrabure e Ibarzábal viajan por los liceos –que sí imparten formación militar, a diferencia de lo que sucede en el Dámaso Centeno– para dar un curso de “verdad completa”. El año pasado, Página/12 presentó un pedido de acceso a la información para saber cuáles eran los contenidos de ese seminario. Joaquín Mogaburu, por entonces director de Derechos Humanos del Ministerio de Defensa, respondió que la clase se basaba en los testimonios de Larrabure e Ibarzábal. “Además de narrar sus vivencias y brindar su testimonio genuino, ambos expositores dejan un mensaje de concordia política y perdón que emociona a los interlocutores y es digno de destacar”, escribió por entonces Mogaburu. Pocos meses después, fue designado subsecretario de Derechos Humanos, cargo del cual fue rápidamente eyectado tras la llegada de Juan Bautista Mahiques al Ministerio de Justicia.
Todo indica que la clase que recibirán los estudiantes del Dámaso Centeno estará articulada sobre los contenidos que pensaron Larrabure e Ibarzábal. Recientemente estuvieron en el Liceo Militar General Belgrano de Santa Fe.
“Hasta 2006, año en que se puso la placa por los estudiantes desaparecidos, no se hablaba de la cuestión. Era un tema oculto. Con estas acciones, quieren volver a taparlo por una decisión del ministro de Defensa de un gobierno que reivindica los campos de tortura y exterminio”, dice el abogado Rodolfo Yanzón, que expresa, además, el repudio a la avanzada –considerada un acto de adoctrinamiento negacionista– que emana de los amigos y exalumnos del Dámaso Centeno por la Memoria, la Verdad y la Justicia.