Habló de un golpe
Milei celebró el dato de inflación que prometía llevar a cero y no lo logró
Tras conocerse el IPC de abril, que marcó 2,6 por ciento, el Presidente festejó el número en una entrevista por streaming. Entre elogios a Luis “Toto” Caputo, explicaciones económicas enredadas y acusaciones sin pruebas contra periodistas, volvió a insistir con su idea de “matar al Banco Central”.
La entrevista que Javier Milei dio en Neura tenía un contexto previsible. El canal de streaming de Alejandro Fantino dedica buena parte de su programación a seguir y comentar la agenda del Presidente, por lo que se esperaba un clima cómodo para el mandatario, con pocas preguntas incómodas. Afuera hubo un fuerte operativo de seguridad, con patrulleros y custodia reforzada para la llegada presidencial. Adentro, el tono fue distendido desde el arranque.
Julián Yosovitch le pidió permiso para llamarlo “presidente” y Milei, entre risas, respondió con una pregunta: “¿Salió algún dato hoy?”. El dato era la inflación de abril: 2,6 por ciento, por debajo del 3,4 anterior.
A partir de ahí, la entrevista avanzó con escasas repreguntas y largos tramos donde Milei habló de economía, inflación y política, con explicaciones extensas, elogios a Luis Caputo y varias afirmaciones que dejaron inconsistencias sin aclarar.
Del profesor improvisado a las teorías difíciles de seguir
La conversación recién arrancaba cuando Milei se corrió del tema sin aviso. “Yo daba clases de finanzas en la UBA”, dijo, antes de empezar a enumerar autores y referencias económicas. Nadie le había preguntado por su pasado académico. El periodista terminó interrumpiéndolo para volver al eje de la entrevista.
Después llegaron explicaciones cada vez más enredadas. “La empresa necesita capital de trabajo… el problema es que no vendés”, intentó explicar en un tramo sobre la caída económica. La explicación siguió con referencias al Banco Central, pasivos y financiamiento, aunque sin demasiada claridad sobre cómo eso impacta en la vida cotidiana.
La inflación que Milei celebró, aunque prometía otra cosa
La inflación fue el eje de la entrevista y el dato que Milei eligió celebrar. El 2,6 por ciento de abril -apenas por debajo del 3,4 de marzo- fue presentado por el Presidente como una prueba de que el plan económico funciona.
“Los medios jugaron en contra del programa económico y cargaron la calle con malas intenciones. Hubo un intento de golpe de Estado. Hay que decirlo para que la gente lo sepa”, afirmó.
“Con Toto odiamos la inflación. Queremos que sea cero”, dijo sobre Luis Caputo, a quien volvió a elogiar: “Logramos reducir el déficit fiscal en un mes, por el talento de Toto y su equipo y el coraje para acompañarlo”.
Pero el festejo dejó una contradicción. Durante meses, Milei sostuvo que a esta altura de su gestión la inflación estaría prácticamente terminada o muy cerca de cero. Sin embargo, celebró el 2,6 por ciento como un logro, aunque todavía representa un número alto para una economía donde salarios y jubilaciones siguen corriendo detrás de los precios.
“El único dato que nos trae alivio es que la inflación sea cero”, insistió.
Cuando intentó explicar por qué bajó, Milei mezcló conceptos técnicos con teorías monetarias. Habló de “money overhang” —un exceso de dinero retenido por controles y restricciones— y responsabilizó a políticas anteriores por la inflación. Lo usual.
Si algo sale bien, es mérito propio; si sale mal, la culpa viene de afuera
La economía real apareció por momentos en la charla, aunque Milei evitó relacionar las dificultades actuales con el ajuste de su gobierno.
Cuando habló de salarios atrasados y actividad golpeada, eligió otra explicación: “La tasa de inflación saltó, sumado a la guerra, y los salarios quedaron relegados, difícil. Hoy se está recomponiendo”, sostuvo.
El planteo dejó una inconsistencia clara. Mientras el Gobierno se atribuye como mérito propio cada baja de la inflación, los números negativos -caída de actividad, salarios que no alcanzan o menor consumo- aparecen explicados por factores externos, como la guerra internacional o la situación heredada.