cesión de soberanía
Milei le abre paso a Estados Unidos en el Mar Argentino
La Armada firmó una carta de intención con la Cuarta Flota que incluye provisión de tecnología, entrenamiento y apoyo frente a las “amenazas”. Advierten que es parte de la coalición del Escudo para las Américas que reúne a los aliados de Donald Trump.
La Armada Argentina firmó un acuerdo con la Cuarta Flota del Comando Sur de los Estados Unidos que considera al Mar Argentino como un “bien común global”, lo que expresa una clara cesión de soberanía. La carta de intención habilitaría la transferencia tecnológica, el entrenamiento y la posibilidad de que los marines den “apoyo” para neutralizar las que consideran amenazas marítimas en la región. El convenio, sobre el que el Gobierno no dio detalles oficiales, fue comunicado por la Embajada de los Estados Unidos y constituye un nuevo capítulo del alineamiento automático de Javier Milei con los designios de Donald Trump, que meses atrás ya lo había llevado a sumarse a la coalición militar “Escudo para las Américas”.
La Embajada de los Estados Unidos informó que estaba lanzando con la Argentina el Programa de Protección de Bienes Comunes Globales para “fortalecer la seguridad marítima” en el Atlántico Sur. El programa se extenderá por cinco años –lo que implica que abarcará lo que quede de la gestión de Milei y el próximo gobierno–.
El embajador Peter Lamelas no duda en calificar lo acordado como parte de una “alianza estratégica” para defender los bienes comunes globales –léase para tener acceso a recursos naturales estratégicos– y para fortalecer la “seguridad regional”.
La carta de intención fue directamente firmada por el jefe de la Armada, Juan Carlos Romay, y el comandante de la Cuarta Flota, Carlos Sardiello. Semanas atrás, al completar el ejercicio anual, Sardiello declaró que había llegado el momento de “trabajar con socios internacionales y líderes industriales para asegurar el hemisferio occidental”. No es una expresión menor, sobre todo después del asedio a Venezuela que terminó con el secuestro de Nicolás Maduro o la presión que crece, por estas horas, sobre Cuba.
El principal interés de Estados Unidos es alejar a China de la región, particularmente del Atlántico Sur. La excusa para la cooperación es la depredación de los barcos chinos en el límite de las 200 millas que delimitan la zona económica exclusiva de Argentina.
La comunicación de la Embajada se conoció el lunes. Tan solo un día antes, Romay había encabezado en la base de Puerto Belgrano el acto por el Día de la Armada en el que habló de la necesidad de fortalecer la base industrial de Defensa y de invertir sostenidamente porque, a su entender, el futuro de la Argentina se dirime en el mar.
Ese mismo día, Romay publicó en Infobae una columna en la que sostenía: “El Atlántico Sur es una de las claves más poderosas y menos aprovechadas para el desarrollo económico, social y cultural del país; sin embargo, otros actores internacionales, conscientes de esta potencialidad, invierten gran cantidad de recursos en su aprovechamiento, ocupando espacios que nosotros no ocupamos”.
En su texto, el jefe de la Armada abogaba por el monitoreo y advertía sobre la presencia de potencias con intereses “divergentes” –lo que evidentemente no era en referencia a Estados Unidos sino a su rival, China. “En Argentina, la proyección energética hacia el Atlántico Sur y la potencial explotación de nuevas fronteras como la Cuenca Argentina Norte exigen presencia, vigilancia y capacidad de respuesta rápida. La ausencia de monitoreo permanente es una vulnerabilidad seria para la soberanía y el desarrollo. La experiencia internacional muestra que la falta de control sobre infraestructuras es rápidamente explotada por actores ilegales o potencias con intereses divergentes”, completó.
Está claro que para el jefe de la Armada no es un problema la presencia de otras potencias sino que éstas no formen parte de un alineamiento. El programa, según trascendió, comenzó con la entrega de una cámara especializada a bordo de una aeronave dedicada a patrullar la zona marítima argentina.
Estados Unidos también proveerá a la Armada con dos aeronaves Beechcraft King Air 360ER. Según Infobae, uno de los aviones llegaría en diciembre de este año y el otro, a mediados del año próximo. “El reclamo de la Armada es que no tienen barcos. No sirven los aviones. Solo tienen unos patrulleros oceánicos”, explicó una fuente al tanto de la situación.
El exministro de Defensa y actual diputado nacional Agustín Rossi explicó a Página/12 que si se tratara de un acuerdo para patrullar el Mar Argentino debería indefectiblemente pasar por el Congreso Nacional. “El contexto de esta carta de intención entre las dos Armadas tiene que ver con el ‘Escudo para las Américas’. Con la excusa del combate al narcotráfico, Trump conformó una coalición militar con 17 naciones”, añade.
Milei viajó a Estados Unidos en los primeros días de marzo para estar presente en el lanzamiento del “Escudo para las Américas”. Días después acudió su ministro de Defensa, Carlos Presti, para reunirse con el número dos del Pentágono.
El mes pasado, Milei posó muy contento en el portaaviones USS Nimitz junto con Lamelas. Lo acompañaban su hermana Karina, el canciller Pablo Quirno, Presti y la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva. En esa oportunidad, el embajador de los Estados Unidos celebró: “Estamos en una nueva era de la relación bilateral, avanzando más allá de la mera cooperación hacia una alineación estratégica profunda”.
En el portaaviones, el Presidente no lució ropa de fajina como la que había elegido en abril de 2024 para viajar a Ushuaia para recibir a la entonces jefa del Comando Sur, Laura Richardson. En más de una oportunidad, la generala se refirió a la abundancia de recursos de América Latina: agua, tierras agrícolas de alto potencial, litio, cobre, oro, hierro y metales raros. También abogó porque la región tome postura frente a los “agresores” China y Rusia.
“Este acuerdo es una muestra más de la política exterior de alineamiento automático y subordinado con los Estados Unidos impulsada por el Gobierno de Milei”, sostiene, por su parte, el exministro de Defensa Jorge Taiana. “Entender la defensa del Atlántico Sur bajo la lógica de los ‘bienes comunes globales’ implica extender esa noción no sólo sobre los espacios marítimos, sino también sobre la plataforma continental y la Zona Económica Exclusiva argentina, relativizando así la dimensión soberana de un espacio fundamental para el país por la riqueza de sus recursos renovables y no renovables. La defensa de la soberanía no puede quedar condicionada por acuerdos que, bajo discursos de cooperación, seguridad o protección ambiental, terminan habilitando mayores niveles de injerencia extranjera sobre áreas clave para el desarrollo y el futuro del país”, añadió el actual diputado nacional.
Desde el Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas (CECIM) de La Plata siguen las noticias con preocupación. “El Gobierno implementa un ajuste brutal sobre las Fuerzas Armadas, hace gala de un discurso nacionalista cuartelero y no pasa ni cerca de la defensa soberana. Como hubo durante la dictadura un plan sistemático de desaparición de personas, hoy hay un plan sistemático de entrega”, opina Ernesto Alonso.
“La zona económica exclusiva dentro del Mar Argentino no es un bien global: es territorio soberano argentino. Con lo cual, Estados Unidos no tiene por qué entrometerse en la vigilancia de ese espacio”, afirma, por su parte, la exministra de Seguridad Sabina Frederic. “No se trata sólo de una cooperación técnica. Estados Unidos va a prestar equipamiento y seguramente se quedará con la información que recopile la Argentina. Las competencias sobre la vigilancia de la zona económica exclusiva y del límite de esa zona hoy son de la Prefectura Naval Argentina, que cuenta con equipo limitado, pero equipo al fin. Allí no hay sólo barcos chinos; hay también barcos españoles y portugueses. Además del conflicto de soberanía, esto también va a generar un conflicto entre la Prefectura Naval y la Armada”, advierte.