ciudadanía por inversión
Milei y Caputo venden los pasaportes y cualquiera puede ser argentino
Con tan solo 350 mil dólares, cualquier extranjero puede conseguir la nacionalidad argentina y, de esa forma, no tiene limitación alguna para adquirir tierras. Caputo confesó que fue un pedido de los empresarios tecnológicos. El peronismo ya presentó un proyecto para prohibirlo.
Argentina, al mejor postor. Éste podría ser el lema del Gobierno de Javier Milei, que ya no sabe qué vender. Durante la recorrida por París, el ministro de Economía, Luis Caputo, anunció que cualquiera que haga un aporte directo al Tesoro por 350 mil dólares podrá gozar de la ciudadanía argentina. Más allá de ponerle precio a la nacionalidad, la iniciativa oficial funciona como un atajo para que cualquier extranjero con unos cuantos dólares en su haber pueda comprar tierras. Lo que Caputo introdujo fue posiblemente un “plan B” por si no salía el fallo de la Corte Suprema, que dio vía libre a la extranjerización del territorio. En el Congreso ya se prepara la resistencia. El peronismo presentó un proyecto para prohibir la venta de la ciudadanía argentina.
La historia arranca el martes. Ese día partió la comitiva argentina hacia la Argentina Week en Francia. Horas antes, la Corte Suprema había firmado un fallo de alto voltaje: al no reconocerle legitimación al Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas (CECIM) de La Plata, dejaba sin efecto una resolución que ellos habían conseguido y que frenaba el artículo 154 del Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 70 con el que Milei se despachó en diciembre de 2023. Con ese artículo, el Presidente había derogado la Ley de Tierras, de 2011, que fijaba un máximo del 15 por ciento de titularidad extranjera sobre las tierras rurales a nivel nacional, provincial y departamental.
Tras el fallo de la Corte ya no existían límites. Sin embargo, la reacción fue tal que se activó la Cámara de Diputados para voltear el DNU 70 y puso fecha para la sesión: el 15 de octubre. Mientras tanto, Milei y Caputo estaban en París tratando de atraer inversiones junto con un grupo de gobernadores y jueces.
Este viernes, antes de emprender la retirada, Caputo presentó el llamado “programa de ciudadanía por inversión” junto con el jefe de Gabinete, Diego Santilli. Para acceder a la ciudadanía, hay dos mecanismos: hacer un aporte directo y no reembolsable al Tesoro Nacional por 350 mil dólares o suscribir un título público de 800 mil dólares creado específicamente para este programa.
Durante la presentación en sociedad de la iniciativa, Caputo terminó mostrando los hilos sobre quiénes son los verdaderos interesados en convertirse en ciudadanos argentinos. “Se enmarca en algo que, en realidad, se originó hace ya dos años en uno de los primeros viajes que hicimos con el Presidente a Sun Valley, donde vimos a los más importantes popes de la industria tecnológica, y surgió en ese viaje el pedido desde muchos sectores de la ciudadanía argentina”, dijo.
De acuerdo con la propia admisión del ministro de Economía, los dueños de la idea son los tecnomagnates que necesitan comprar tierras en la Patagonia para poner los datacenters. “Está diseñado para que los empresarios tecnológicos puedan hacer negocios. Para Peter Thiel, de Palantir, no representa ningún esfuerzo poner 350 mil dólares”, sostiene el diputado peronista Agustín Rossi, que ya presentó el proyecto para impedir la venta de la ciudadanía argentina.
Myriam Bregman, del FIT-U, también opina en la misma línea. “Es una compra-venta de ciudadanía para que los millonarios de cualquier modo puedan quedarse con las tierras que necesitan para la localización de sus datacenters. En Estados Unidos alcanzan un rechazo del 80 por ciento de la población, por eso buscan otros territorios. Es una vergüenza que el gobierno les haga ‘los papeles para la entrega’”, dice.
La diputada Florencia Carignano, extitular de la Dirección Nacional de Migraciones (DNM), tildó la iniciativa de Caputo de escandalosa. “Para tener dimensión de lo que promueve el gobierno de Milei, otros países que venden su ciudadanía son San Cristóbal y Nieves, Dominica, Granada, Santa Lucía, Antigua, Vanuatu y Nauru”, advirtió d
El abogado Pablo Serdán también hizo notar que hay varios negocios que se superponen detrás del anuncio de Caputo. Mostró, por ejemplo, que la empresa Arton Capital ya está promocionando los registros de interesados para acceder a la ciudadanía argentina. Entre las bondades que destaca están que se trata de un país del G20 con un pasaporte respetado.
Según describe la propia Arton, es una de las cinco compañías que vienen asesorando al Gobierno argentino en el diseño y la implementación de lo que anunció Caputo. Es parte de un consorcio que se llama AMIGO (Argentina: movilidad por inversión y oportunidades globales).
Detrás del programa de venta de ciudadanía hay una arquitectura que se comenzó a edificar el año pasado. Es la continuidad de lo que empezó con el DNU 366/2025, que reformó la Ley de Migraciones y la Ley de Ciudadanía. El DNU dice que quien realice una inversión considerada relevante por el Ministerio de Economía puede acceder a la ciudadanía. “El DNU 366 no exige residencia. Gente que no vivió ni un día en Argentina puede acceder. No pasa lo mismo con quienes sí residen pero se la niegan por no contar con ciertas condiciones socioeconómicas”, explica Pablo Ceriani Cernadas, director de la especialización en Migración, Asilo y Derechos Humanos de la Universidad Nacional de Lanús (UNLa).
“Los inversionistas pueden pagar por la ciudadanía, cosa que no les representa esfuerzo y les brinda beneficios. Los migrantes que quieren acceder necesitan cumplir con un montón de requerimientos pero además se encuentran con una modalidad administrativa a cargo de DNM que hasta hace poco no funcionaba”, añade, por su lado, Gabriela Liguori, de la Comisión Argentina para Refugiados y Migrantes (CAREF).
La iniciativa oficial –con todo el andamiaje que la sustenta– deja en claro que la Argentina en la era Milei transita una reversión de su historia que lo hizo grande, la de ser un país de puertas abiertas a quienes quisieran venir a trabajar y a aportar.
La iniciativa oficial –con todo el andamiaje que la sustenta– deja en claro que la Argentina en la era Milei transita una reversión de su historia que lo hizo grande, la de ser un país de puertas abiertas a quienes quisieran venir a trabajar y a aportar.
Para el constitucionalista Andrés Gil Domínguez, el anuncio de Caputo podría ser violatorio del artículo 20 de la Constitución si se achican los dos años de residencia que se exige y si se entiende por “servicio” poner plata mientras no se le exige a los inversores los mismos requisitos que al resto de personas que tramitan la ciudadanía.
Como señala Rossi en el proyecto, tanto la Cámara Civil como la Cámara Nacional Electoral (CNE) fallaron en contra del DNU 366. “El Gobierno ofrece en el mercado internacional un producto cuya base legal fue declarada nula por la justicia argentina”.
Según lo que comunicó el Gobierno, la evaluación de solicitudes quedará en manos de la Agencia de Programas de Ciudadanía por Inversión, que funciona bajo la órbita del Ministerio de Economía. El organismo se creó por el decreto 366 y el 524 –que lo reglamentó–. En el examen intervienen la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE), la Unidad de Información Financiera (UIF), el Ministerio de Seguridad y supuestamente el Ministerio del Interior –que actualmente no existe–. La palabra final la tiene la DNM.
Ceriani Cernadas explica también que programas similares se implementaron en otros Estados, como Malta, y distintos organismos internacionales –como el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) o la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)– emitieron informes muy severos advirtiendo que habían servido para el lavado de dinero. Curiosa iniciativa, en la misma semana en la que el Presidente se jactó de haber expulsado a 30 mil terroristas, haciendo una asociación entre personas que migran y aquellas que cometen delitos gravísimos.