Investigación

Provincia y CONICET impulsan un sistema de control sobre la Costa bonaerense

La Provincia firmó un convenio con el CONICET para monitorear la Costa Atlántica y evaluar contaminación.

El gobierno de Axel Kicillof oficializó este lunes un convenio con el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). La medida pone en marcha un sistema de observación marino-costero para relevar el estado ambiental de la Costa Atlántica bonaerense y monitorear su evolución.

El Ministerio de Ambiente bonaerense, a cargo de Daniela Vilar, firmó el acuerdo a fines de 2025 junto al organismo científico y la Red de Investigación de Estresores Marinos-Costeros en Latinoamérica y el Caribe (REMARCO), que opera en casi veinte países de la región.

En ese contexto, el plan de trabajo dispone que el CONICET y la REMARCO implementarán un sistema de monitoreo continuo para evaluar las condiciones del ambiente marino y costero. La iniciativa incluye la instalación de estaciones en las localidades de Santa Teresita, Villa Gesell, Mar Chiquita y Mar del Plata.

Las autoridades bonaerenses buscarán relevar información sobre los denominados estresores marinos, es decir, factores que alteran el equilibrio ecológico de los océanos. El equipo científico analizará la acidificación de las aguas, las floraciones de algas nocivas, la presencia de microplásticos, otros contaminantes emergentes y los procesos de eutrofización.

En tanto, el Gobierno provincial enmarcó la iniciativa dentro de una política de fortalecimiento de la investigación científica aplicada al territorio bonaerense. De esta manera, la gestión bonaerense apuesta a contar con datos sistemáticos que orienten decisiones públicas frente a la degradación ambiental de la Costa Atlántica.

Vale precisar que el convenio con la administración de Kicillof se enmarca en la agenda de investigación marina que impulsa el CONICET en el Mar Argentino, tras la exploración del cañón submarino Mar del Plata a 3.900 metros de profundidad durante los meses de julio y agosto.

La misión contó con más de veinte investigadores argentinos y especialistas internacionales que trabajaron a bordo del buque de investigación Falkor (too), del Schmidt Ocean Institute. El equipo utilizó el robot submarino ROV SuBastian para capturar imágenes en alta definición y recolectar muestras sin alterar el entorno.

En aquel momento, el jefe de la expedición, Daniel Lauretta, científico del CONICET y del Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia (MACN, CONICET), destacó el impacto científico y social del trabajo. “La calidad de las imágenes captadas ha sido excepcional y nos ayudó a comprender mejor la complejidad de este hábitat y la extraordinaria biodiversidad que alberga”, afirmó Lauretta.

El censo de residuos en la Costa Atlántica que antecede al acuerdo con el CONICET

El reciente convenio que la administración de Axel Kicillof firmó con el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) para monitorear la Costa Atlántica se apoya en una serie de diagnósticos previos sobre contaminación en playas bonaerenses. El último Censo Provincial de Basura Costera Marina reveló que el 80% de los residuos detectados en esos espacios corresponde a plásticos.

El relevamiento, realizado entre septiembre y octubre de 2025, contabilizó 39.826 residuos en 172.359 metros cuadrados de playa, una tendencia en alza respecto de 2024. En ese sentido, el informe precisó que el 78,36% de los desechos censados fueron plásticos y que los fragmentos concentraron el 27,32% del total relevado.

Las colillas de cigarrillos ocuparon el segundo lugar con el 21,34% de los residuos encontrados en la arena y expusieron un problema persistente en la Costa bonaerense. De acuerdo a los expertos, los filtros contienen acetato de celulosa, un plástico no biodegradable que libera sustancias tóxicas y puede afectar hasta 1.000 litros de agua antes de degradarse.

Finamente, la bióloga Karina Álvarez, de la Fundación Mundo Marino, advirtió sobre el impacto directo en la fauna marina. “Una gran proporción de los animales marinos que asistimos presentan interacción con residuos de origen antrópico, principalmente plásticos, ya sea por ingestión, enmalles o lesiones asociadas”, explicó Álvarez.