Las olvidadas de Malvinas
Quiénes son las mujeres que participaron de la guerra
De San Martín, La Plata, San Isidro. Cumplieron funciones claves para salvar vidas y mantener operativas las líneas de comunicación.
La historia de la Guerra de Malvinas ha sido contada desde múltiples ángulos, pero hay un grupo de protagonistas cuya presencia fue sistemáticamente invisibilizada: las mujeres que, desde distintos roles, participaron en el conflicto bélico de 1982. Enfermeras, instrumentadoras quirúrgicas, cadetas, radiotelegrafistas y oficiales de la Marina Mercante cumplieron funciones clave para salvar vidas y mantener operativas las líneas de comunicación y abastecimiento. La historia de aquellas que son oriundas de la Provincia de Buenos Aires.
Silvia Barrera, nacida en San Martín, era instrumentadora quirúrgica del Hospital Militar Central "Cirujano Mayor Dr. Cosme Argerich". A bordo del Buque Hospital Almirante Irízar, se desempeñó como voluntaria, asistiendo a soldados heridos en el Teatro de Operaciones del Atlántico Sur. Consciente de la importancia de registrar la historia, llevó consigo una cámara y logró ocultar rollos fotográficos para traer pruebas de la participación femenina en la guerra. Décadas después, su voz resuena en colegios e instituciones, reivindicando la necesidad de mantener viva la memoria de Malvinas.
María Marta Lemme, oriunda de San Isidro. Fue instrumentadora quirúrgica del mismo hospital que Barrera, se embarcó en el Irízar con la convicción de que su trabajo era una forma de lucha. “Fuimos a Malvinas a trabajar, a ayudar a quienes peleaban por la Patria”, recuerda. Su calidez y humor se convirtieron en un sostén fundamental para los heridos que pasaron por sus manos.
María Angélica Sendes, platense. Tenía 33 años cuando se sumó como voluntaria al Buque Hospital Almirante Irízar. Especialista en oftalmología, asumió el rol de coordinadora del grupo de instrumentadoras quirúrgicas. “Fue un honor estar ahí, la experiencia más triste de mi vida”, rememora. En 2022 volvió al Irízar para participar en el documental “Malvinas: la Guerra Civil”, donde narró en primera persona lo que significó ser testigo del horror de la guerra.
Mariana Florinda Soneira: la cadete que eligió quedarse. De Avellaneda y con 19 años, como cadeta de la Escuela Nacional de Náutica, embarcó en el ARA Bahía San Blas. Cuando el conflicto estalló, le ofrecieron desembarcar, pero decidió quedarse a bordo, transportando armamentos, tanques y combustible en medio del Atlántico Sur. Su valentía fue reconocida con la Medalla de Honor Juana Azurduy de Padilla y otras distinciones.
Doris René West, nacida el 5 de marzo de 1930 en Tres Arroyos, era enfermera del Hospital Británico y trabajaba en la Empresa Líneas Marítimas Argentinas (ELMA) cuando se incorporó a la tripulación del buque carguero B/M Formosa. Durante el conflicto, la embarcación fue bombardeada, convirtiéndola en la única mujer argentina en haber recibido fuego enemigo directo durante la guerra.
Marcia Noemí Marchesotti, nacida en la Ciudad de Buenos Aires el 12 de junio de 1960, pero criada en la provincia, Marcia Noemí Marchesotti era cadeta de la Escuela Nacional de Náutica cuando se embarcó en el B/M Río Cincel. Especializada en Radiocomunicaciones, su rol fue crucial para el intercambio de información en altamar. Años después, halló en una caja las cartas que había enviado a su familia desde Puerto Argentino, un testimonio escrito de la crudeza del conflicto.
Los reconocimientos
A lo largo de los años, diversas investigaciones y publicaciones han intentado reparar el “olvido” sobre el rol de las mujeres en la Guerra de Malvinas. En 2016, la periodista cordobesa Alicia Panero publicó “Mujeres Invisibles”, un libro que detalla la participación de enfermeras e instrumentadoras quirúrgicas en el conflicto. Un año después, “Mujeres olvidadas de Malvinas” de Sandra Solohaga, recopiló testimonios de enfermeras civiles que prestaron servicio en el Hospital Naval de Puerto Belgrano, en la provincia de Buenos Aires. Por su parte, Alicia Reynoso, una de las veteranas que encabezó la lucha por el reconocimiento, publicó en 2018 “Crónicas de un olvido", donde relata su experiencia como enfermera de la Fuerza Aérea. Además, las investigadoras Jorgelina Loza y Aylen Rigi Luperti, en “La nación y el olvido desde una perspectiva de género: la historia de las enfermeras de la guerra de Malvinas”, analizaron cómo el silencio y la invisibilización marcaron la posguerra para las mujeres que estuvieron allí. Estos trabajos han sido claves para reconstruir una memoria que durante décadas solo pareció pertenecer a los hombres.
También en el 2021, Federico Strifezzo aportó a la reconstrucción del archivo histórico con su documental "Nosotras también estuvimos", que expone la lucha de las mujeres por el reconocimiento de su rol en la guerra. A través de los testimonios de Stella Carone, Ana Masito y Alicia Mabel Reinoso, se reconstruye la experiencia de las 14 enfermeras que atendieron a los soldados heridos en un hospital móvil en Comodoro Rivadavia. El documental, disponible en Cine.ar, es un testimonio ineludible de la deuda histórica que el país tiene con sus veteranas de guerra.
El camino hacia el reconocimiento oficial ha sido arduo y lento. En 2014, las mujeres que trabajaron en la Base Naval de Puerto Belgrano fueron declaradas "Forjadoras de la Paz" por el Consejo Provincial de la Mujer de Buenos Aires. En 2023, Alicia Reynoso se convirtió en la primera mujer en recibir en su DNI la inscripción "Heroína de la Guerra de las Islas Malvinas". Sin embargo, muchas veteranas aún siguen sin recibir una pensión.
Durante años, sus historias fueron silenciadas, incluso por sus propias familias, en un contexto de desmalvinización que buscó borrar la memoria del conflicto. Pero ellas siguen luchando, no solo por su propio reconocimiento, sino por el de todas las mujeres que, en diferentes frentes, dieron todo por la Patria