información secreta
Quirno se niega a revelar qué dijo en la cumbre antiizquierda que organizó Trump
La Cancillería rechazó un pedido del diputado nacional Agustín Rossi para que se muestre el discurso que pronunció el enviado de Milei en la reunión en la que se habló de un resurgimiento del terrorismo político y de la necesidad de compartir inteligencia.
El canciller Pablo Quirno rechazó informar cuál había sido su posición en la cumbre sobre el resurgimiento del terrorismo político que convocó la administración de Donald Trump en julio pasado. Pese a que él mismo distribuyó fotos suyas hablando ante el auditorio del Departamento de Estado de los Estados Unidos y arengó contra la izquierda, Quirno dice que su discurso tiene carácter reservado, confidencial o secreto por razones de política exterior.
El 16 de julio pasado, el secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, ofició como anfitrión de una conferencia en la que diagnosticó que había llegado el momento de ocuparse del extremismo de izquierda. Para eso, los países deberían compartir inteligencia y hacer que sus fuerzas de seguridad trabajaran mancomunadamente. En su alocución, Rubio no se privó de mencionar que en el pasado ya habían derrotado a la izquierda conjuntamente, y puso como ejemplo a grupos como Montoneros.
Ese mismo día, Quirno publicó fotos de la cumbre en sus redes sociales y escribió: “El terrorismo político de izquierda busca convencer a las sociedades libres de que el miedo es más fuerte que la ley y la violencia más poderosa que el voto como en Colombia, Perú y Bolivia. La izquierda erosiona los cimientos que sostienen a las sociedades libres. Por eso, y bajo el inquebrantable compromiso y liderazgo del Presidente Javier Milei estamos preparados para actuar juntos y de manera coordinada. Gracias Secretario Marco Rubio por invitar a nuestro país a ser parte de esta nueva iniciativa en la lucha por la democracia, la libertad y los valores de Occidente”.
El diputado peronista Agustín Rossi presentó un pedido de acceso a la información para que Quirno explicara qué había dicho en su discurso que, según trascendió, tuvo lugar en el almuerzo de la cumbre.
Sin embargo, desde la Cancillería le respondieron a Rossi que “la intervención del canciller tuvo lugar en un segmento de carácter cerrado” y que “la información correspondiente se encuentra alcanzada por las reglas de confidencialidad aplicables a los intercambios diplomáticos de esa naturaleza”. Por eso, sostuvieron que debía considerarse reservada, confidencial o secreta por razones de política exterior.
“La divulgación de intervenciones realizadas en un ámbito diplomático cerrado, así como de comunicaciones diplomáticas, cables, instrucciones, memorandos e informes producidos o recibidos con relación a dicha reunión importaría exteriorizar contenidos intercambiados bajo pautas de confidencialidad, así como posiciones, evaluaciones, instrucciones y mecanismos propios de la conducción de las relaciones exteriores de la República Argentina”, se señala en la respuesta oficial.
El Ministerio de Relaciones Exteriores, además, señaló que en esa cumbre no se adoptó ningún acuerdo, documento final o declaración conjunta. “Tampoco obran en lo registros de esta Cancillería antecedentes que den cuenta de la asunción de compromisos de cooperación en materia de inteligencia, intercambio de información, cooperación judicial o policial, restricción de visados, desfinanciamiento de organizaciones u otras medidas”, agregaron en la contestación.
Lo que informa la Cancillería contrasta con las declaraciones públicas de Quirno, que dijo que estaba preparado para cooperar con Washington. Desde el Departamento de Estado se había conformado una “coalición” contra el terrorismo político, lo que haría presuponer la constitución de una asociación más estable de países.
“Es inconcebible que el canciller no pueda responder un pedido de acceso a la información pública que se hace desde el Congreso. Quirno no puede decir que una reunión no es pública cuando justamente él la hizo conocer públicamente”, señaló Rossi.
“Estamos ante una contradicción evidente. ¿Cuál es el verdadero Quirno: el que escribe en X o el que da esa respuesta oficial?”, se pregunta Rossi.
Antes de la cumbre de Estados Unidos, el Washington Post había publicado que el Departamento de Estado había preguntado a una veintena de países sobre grupos de izquierda. Sin embargo, desde el Palacio San Martín, afirman no tener registros de esas consultas --que podrían estar reñidas con la Ley de Inteligencia--.
La Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE) también envió a su representante a la cumbre de Marco Rubio. Viajó José Lago Rodríguez, número dos de Cristian Auguadra en la central de la calle 25 de Mayo.
Desde sus redes sociales, Lago Rodríguez se preocupó por mostrar que Argentina había estado entre los cinco países elegidos por Estados Unidos para exponer en la conferencia. Sin embargo, ante la Comisión Bicameral de Fiscalización de Organismos y Actividades de Inteligencia (CBI), las autoridades de la SIDE sostuvieron que no manejaban hipótesis de extremismo de izquierda alguna.
La afirmación contrasta con lo que sostuvo Milei públicamente. En una entrevista con Luis Majul, el Presidente llegó a sostener que había terroristas disfrazados de estudiantes, docentes e investigadores en las universidades. Afirmó también que se habían registrado actos terroristas en las calles.
No es la primera vez que el Gobierno hace referencia a supuestos actos terroristas por las manifestaciones en las calles. Lo había hecho para justificar las 33 detenciones por protestar contra la Ley Bases en junio de 2024. Lo hizo el Ministerio de Seguridad al denunciar a quienes se movilizaron contra la llamada Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada.
Después de la cumbre de Washington, la Casa Rosada promocionó también la visita de Andrew Bailey, número dos del Buró Federal de Investigaciones (FBI), al Centro Nacional Antiterrorismo (CNA). Es un organismo que creó la administración Milei en octubre pasado como parte de su alineamiento automático con Trump y al que recientemente se sumó el Ministerio Público Fiscal (MPF) por decisión del procurador interino Eduardo Casal.