todo por la licitación
Reclamo de protección industrial y abusos de posición dominante del Gobierno contra Techint
Las mañas y artilugios a los que recurrió el CEO de Techint para dar vuelta un resultado, que otras veces surtieron efecto.
La adjudicación de la obra de construcción del gasoducto Vaca Muerta-Punta Colorada (Río Negro) del consorcio Southern Energy está prevista para los últimos días de marzo. Quizás esta sea la fecha más importante en la estrategia que despliega actualmente el holding Techint, buscando complicar la adjudicación de la provisión de los caños del mismo emprendimiento a la firma india Welspun, que le ganó la licitación con una oferta mucho más ventajosa en precio. Según dejaron trascender fuentes del conglomerado que lidera Paolo Rocca, tienen “en preparación” una denuncia por dumping contra Welspun, ya que conformó su oferta con chapa de 30 pulgadas de origen chino, cuyo precio --plantean-- estaría subsidiado por el gobierno de Pekin.
Diversos especialistas coincidieron en que una denuncia tal tendría escasas chances de progresar, y no son pocos los que directamente consideran que esa denuncia nunca se presentará. “Parece ser más una puesta en escena de Rocca para mostrarse como víctima en la actual etapa y, así, condicionar al grupo de empresas contratantes a que le adjudiquen a su firma las obras de construcción”, sugirió, casi al pasar, un profesional de larga trayectoria vinculado a este negocio.
El tipo de chapa que requiere el gasoducto de Southern no se produce en Argentina, por su espesor. Welspun incluyó en su oferta chapa china. Techint, en la suya, chapa de origen brasileño, concretamente a proveer por Usiminas, de Minas Gerais, una empresa controlada del grupo. Es decir, la supuesta denuncia de dumping contra la chapa utilizada en los caños de Welspun no sería por competencia desleal con chapa de producción local, sino con la importada desde otro origen (Brasil).
El presidente de la Nación, Javier Milei, intervino este martes en la discusión a través de un mensaje en la red social X burlándose del titular de Techint, a quien apodó “Don Chatrarrín de los tubitos caros”. Y acusó livianamente a “periodistas, economistas y políticos” de hablar de “la industria del acero y los prejuicios (sic) que causa la apertura”, a cambio de dinero para comprar su opinión. Una práctica, por otra parte, habitual del gobierno nacional en el Congreso para lograr apoyo a sus iniciativas.
Ofertas y recontraofertas
El precio inicial de Siat-Tenaris solicitado por los 480 kilómetros de caños licitados ascendió a más de 295 millones de dólares, con una distancia de más de 90 millones respecto de la oferta de Welspun. Pero no fueron las únicas dos ofertas: hubo cuatro más, todas con precios mayores al de Welspun pero inferiores al del grupo Techint. Es decir, que esta última quedó en el sexto lugar en la apertura de sobres.
Esto ocurrió en el inicio del mes de diciembre pasado, casi en simultáneo a que, desde el bunker de Paolo Rocca y a través de sus gerentes, se transmitiera a los trabajadores de la planta de Valentín Alsina que el establecimiento corría “riesgo de cierre” si no le adjudicaban la licitación por los caños. Cuatrocientos obreros pasaron a ser rehenes en canje por una adjudicación.
Hubo, después de ese episodio, una segunda ronda de ofertas, en la que Siat-Tenaris apenas bajó sus pretensiones a 280 millones de dólares (todavía un 40 por ciento por encima de la oferta de la empresa india). En esa instancia, Horacio Marín, titular de YPF (y ex Tecpetrol) solicitó ante el Directorio de Southern (donde estan representadas las otras cuatro socias del consorcio) que se le permitiera a Siat-Tenaris mejorar su oferta haciendo valer su condición de empresa local. El intento chocó con la oposición de los demás integrantes de la sociedad.
Pocos días después, el 23 de diciembre, el Directorio por unanimidad resolvió adjudicar el contrato de compra de los caños a la firma Welspun. El asunto parecía totalmente resuelto, pero no para Paolo Rocca.
El poderoso zar del acero no podía asumir la derrota en un terreno que considera absolutamente suyo, como el de los caños para la industria petrolera, y jugó sus últimas cartas.
Conciente ya de que el gobierno nacional le había dado la espalda --intentó su intervención pese a que se trataba de un contrato privado: la convicción liberal también tiene sus límites--, buscó generar dudas sobre la legitimidad de la adjudicación del contrato presentando una nueva oferta, esta vez igualando a la de Welspun (en 15 días, bajó el precio en 90 millones de dólares). Obviamente rechazada, amenazó de inmediato con una denuncia por dumping que, aseguraron sus allegados, “se está preparando”.
El proyecto y los millones en juego
Southern Energy es un consorcio que integran Pan American Energy (30% de las acciones), YPF (25%), Pampa Energía (20%), Harbour Energy (15%) y Golar (10%). Las primeras cuatro operan en la extracción de gas en Vaca Muerta, y la última aportará dos buques de licuefacción del gas (para exportarlo como GNL) que se instalarán en aguas del Golfo San Matías, a 4 kilómetros de la costa, para trabajar allí como plantas flotantes.
Para la obra total del gasoducto, Southern tiene prevista una inversión final de 1300 millones de dólares. El contrato para la compra de los caños fue adjudicado a un valor de 203 millones. La obra del tendido del gasoducto, la obra civil (enterrado) más dos plantas compresoras es la parte que se licitará en marzo por tramos, estimando su adjudicación para fines de ese mes. Se sabe: el consorcio Sacde-Techint es uno de los aspirantes a quedarse con, al menos, parte de la obra civil, que se licita en tres tramos. Y por los montos comprometidos, se descarta que las obras a licitar son de un valor muy superior a los 200 millones del contrato ya adjudicado.
La invasión china, según Rocca
“Al difícil contexto de una débil recuperación de la demanda, Argenrtina está expuesta a un complicado escenario regional por las importaciones de acero chino”, advierte en tono de alarma un informe difundido este mismo martes por la Cámara de la Industria del Acero, una entidad bajo predominio absoluto del Grupo Techint.
Bajo el título “invasión de productos chinos”, el informe describe que dichas importaciones crecen al impulso de “una serie encadenada de subsidios que le permite venderle al mundo por debajo de los costos reales de producción. (...) Esto termina afectando el empleo y la producción en América latina”.
El argumento no carece de razón, pero es similar y con consecuencias más graves en otros sectores donde las empresas afectadas no son corporaciones poderosas como Techint. El tema abre un interesante debate en torno al impacto que esta apertura está teniendo, sobre todo, en empresas industriales medianas y no tanto, que no se sienten por lo tanto del mismo lado que el holding de Paolo Rocca.
Proteger a quién?
Este martes, en un programa de streaming en el que se debatía sobre la licitación de caños perdida por Techint, un oyente llamó, se identificó como industrial autopartista y contó más o menos lo siguiente:
“Durante décadas le compré la chapa al grupo Techint pagando el doble del precio de la región, porque además del monopolio local, estaba clausurada la posibilidad de traer chapa importada. Mi pregunta es: protección industrial es cuidarle la tasa de rentabilidad a Rocca y que nosotros, industriales, paguemos un impuesto a Techint del 100 por ciento sobre el costo de la chapa?”.
Gran tema para un debate a fondo sobre políticas industriales.