"Hay una obligación legal"
Una de las herederas de Rosas reclamó que el sable de San Martín permanezca en el Museo Histórico Nacional
Candelaria Domínguez contó cómo ella y sus familiares decidieron presentarse ante la Justicia para evitar que el gobierno traslade el arma al Regimiento de Granaderos.
Candelaria Domínguez, heredera de Juan Manuel de Rosas, se refirió este miércoles a la presentación judicial que hizo junto a su familia para que el sable corvo de José de San Martín permanezca en el Museo Histórico Nacional (MHN) y no sea trasladado -como ordenó el presidente Javier Milei a través del Decreto 81/202- al edificio militar del Regimiento de Granaderos a Caballo.
“Este hecho (el Decreto 81/202) desató todo, habitualmente no hablamos del sable ni lo tenemos presente. Este fin de semana tuvimos que reconstruir el árbol genealógico. El sable se donó a finales del siglo XIX. Podría no importarnos, pero cuando vimos el agujero que deja en el Museo y lo importante que es, decidimos hacer algo”, explicó Domínguez este miércoles en diálogo con Futurock.
Al notificarse sobre la orden de traslado, Domínguez, junto a Mercedes Terrero, María Rosa Terrero, Sebastián Terrero y Malena Terrero, descendientes de Juan Nepomuceno José Miguel Buenaventura Terrero y Villarino -herederos del sable corvo- se presentaron a la Justicia para que se implemente una medida cautelar y, de esta manera, evitar el traslado de la espada de San Martín.
“Fuimos al Museo y hablamos con la directora, pero justo el mismo día presentó la renuncia y todo era un marco bastante triste. Después, fuimos a la Justicia (...) y presentamos una medida cautelar. El futuro de cómo actúe la Justicia está por verse, pero pedimos que todo se mantenga como está”, dijo Domínguez sobre las acciones que emprendió su familia para evitar el traslado.
“El documento con el que se donó el sable al Museo es público -recordó la heredera- y se estipula que la donación es al Museo Histórico Nacional, no a otro lado. Hay una obligación legal por la cual el sable tiene que estar ahí”, remarcó.
Además, evaluó Domínguez, “que el sable esté en el Museo Histórico Nacional implica que todos los argentinos puedan verlo. Está custodiado por 3 granaderos y está junto a otras reliquias de San Martín. Esta pérdida para quienes protegen y trabajan para el cuidado del sable es difícil”.
Consultada sobre las motivaciones que podría tener Milei para trasladar el sable, la heredera de Rosas se mostró desorientada. “No tenemos muy en claro cuál es la intención. Lo que venimos planteando es que el sable no se use con un fin de ser un botín de guerra discursiva. No es un botín político, es un símbolo patrio de todos", señaló.
“¿Qué esperamos que pase? No sabemos muy bien qué va a pasar. Por lo pronto sabemos que hay un acto el sábado. Del Gobierno no se contactaron, aunque es lógico que no se hayan contactado porque no nos conoce nadie. Pero en este caso desde que lanzamos la medida cautelar no hubo ningún tipo de contacto. Por lo menos para vernos las caras...“, concluyó Domínguez, sorprendida por lo que está ocurriendo con el sable.
La historia del sable corvo
En su presentación judicial, los herederos del sable recordaron que San Martín legó en su testamento su sable a Juan Manuel de Rosas como reconocimiento de la defensa de la soberanía nacional luego de la batalla de la Vuelta de Obligado.
Rosas llevó el sable a su exilio en Inglaterra y lo guardó en un cofre con la trascripción de la cláusula de donación: “A mi primer amigo Juan Nepumoceno Terrero se entregará la espada que me dejo el Excelentísimo Señor Capitán General don José de San Martín y que lo acompañó en toda la guerra de la Independencia”.
Muerto Nepomuceno, el sable queda en manos de Máximo Terrero, hijo mayor del matrimonio y esposo de Manuela Rosas, quienes lo donaron a la Nación Argentina en noviembre de 1986, al aceptar el pedido del fundador del Museo Histórico Nacional, Adolfo Carranza, y manifestando su voluntad expresa de que la espada fuera depositada en dicha institución.
En 1967, el sable fue dado en custodia al Regimiento de Granaderos durante la dictadura militar de Juan Carlos Onganía, pero en 2015 fue restituido al MHN por decreto de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner.