provocación del cura represor
Von Wernich pidió reunirse con el Papa
El excapellán, condenado a prisión perpetua, le solicitó a un obispo que interceda para que la Justicia autorice su traslado a la cárcel de Devoto, que será visitada por León XIV.
El cura represor Christian Federico von Wernich quiere ver al Papa León XIV durante su visita a Buenos Aires. El excapellán de la Policía Bonaerense, condenado a prisión perpetua por secuestros, torturas y asesinatos, le pidió al obispo de 9 de Julio que interceda para que él pueda ser parte de la ceremonia que el pontífice oficiará en la cárcel de Devoto.
Von Wernich está preso en la Unidad 34 de Campo de Mayo. Cada tanto sorprende con algún pedido. Más recientemente había solicitado gozar de salidas transitorias para ir a visitar a uno de sus hermanos que vive en la provincia de Corrientes. Años atrás había reclamado la libertad condicional para ir a pasar sus días al hogar sacerdotal de Flores, pero desistió con la solicitud cuando quedó claro que la Iglesia no tenía interés en acogerlo.
Esta vez, la jugada de von Wernich fue más osada. El miércoles 23 de septiembre, envió una carta a Ariel Torrado Mosconi, obispo de 9 de Julio, en la que explica que se dirige como “Padre y Pastor”.
A través de la nota –que fue difundida por Justicia y Concordia, la asociación que reúne a defensores de condenados por crímenes de lesa humanidad–, von Wernich le implora al obispo que interceda ante el Tribunal Oral Federal (TOF) 1 de La Plata para que este autorice su traslado desde Campo de Mayo a la cárcel de Villa Devoto. En el itinerario que se difundió oficialmente se informa que el miércoles 11 de noviembre León XIV estará en el Servicio Penitenciario Federal (SPF) a las 8 de la mañana.
“Con todo el fervor de mi vocación sacerdotal –en el cual he servido en el pasado como capellán– mi más hondo anhelo espiritual es poder estar presente en ese encuentro con el sucesor de Pedro para recibir su bendición tras la prolongada cruz que estoy viviendo”, escribió von Wernich.
“Von Wernich es un genocida, está preso, pero sigue peleando por su impunidad. Nunca fue excomulgado, por eso se atreve a hacer un pedido así”, sostuvo Myriam Bregman.
Bregman integró la querella de Justicia YA! en el juicio de 2007 en el que von Wernich fue condenado al igual que Guadalupe Godoy. “No soy muy versada en cuestiones canónicas, pero creo que a la fecha a la Iglesia le falta resolver la situación de von Wernich, y ya pasaron 20 años casi de la sentencia”, añadió, por su parte, Godoy.
En el TOF 1 de La Plata no ingresó pedido alguno de von Wernich ni del obispo de 9 de Julio, confirmaron fuentes judiciales a este diario.
En el Episcopado dijeron no tener información sobre la solicitud del excapellán de la Bonaerense, pero deslizaron que consideraban improbable que se propiciase el traslado de von Wernich para que pudiera estar cerca del Papa. Meses atrás, von Wernich difundió una carta en la que se despotricaba porque había sido abandonado por la Conferencia Episcopal Argentina (CEA).
Von Wernich se ordenó sacerdote en 1974. Para marzo de 1977 ya estaba trabajando en la Policía bonaerense. Cobraba un sueldo, se movía con chofer y tenía acceso a distintos campos de concentración: Puesto Vasco, Pozo de Quilmes, la Brigada de Investigaciones de La Plata, la Comisaría 5ª y Arana.
Ramón Camps llegó a hablar del rol de Von Wernich ante la justicia: “Los detenidos recibían asistencia espiritual y quien era el encargado de suministrar la misma era el sacerdote Von Wernich, incluso el sacerdote fue condecorado por la acción que tuvo y/o desarrolló con los detenidos”.
Posiblemente una de esas acciones haya tenido que ver con su relación con siete secuestrados de la Brigada de Investigaciones de La Plata: Liliana Galarza, María Magdalena Mainer, Pablo Mainer, Domingo Moncalvillo, Nilda Susana Salamone, Cecilia Idiart y María del Carmen Morettini. Von Wernich era el nexo entre ellos y sus familiares. En un momento determinado les dijeron que iban a dejarlos en libertad y que los iban a ayudar para salir del país. Von Wernich fue parte de ese engaño.
Los planes de los hombres de Camps eran otros. Según declaró el policía Julio Emmed, a los siete detenidos los sacaron en tandas y los asesinaron. Algunos de ellos fueron llevados al cementerio de Avellaneda y otros a Puesto Vasco, donde habrían sido incinerados. “El cura me dice que lo que habíamos hecho era necesario para el bien de la Patria”, contó Emmed ante la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep). Al tiempo, Emmed fue asesinado.
En su declaración en el Juicio a las Juntas, Von Wernich desplegó todo su cinismo al contar que los acompañó cuando viajaron al Uruguay y que, antes del viaje, él les aconsejaba cómo no sentirse “homesick” –usó el término en inglés para referirse a sentir nostalgia– y cómo a él lo habían ayudado los discos de Carlos Gardel.