FEMICIDIO

Prendió fuego a su esposa delante de su hija y quiso ocultar el femicidio

El acusado le tiró alcohol cuando ella prendía un cigarrillo. Luego la acompañó en ambulancia y armó una coartada.

El sábado 26 de diciembre los gritos desesperados de Gabriela Lencina pusieron en alerta a sus vecinos del barrio Coronel Olmedo, Córdoba. Unos minutos después, una ambulancia se llevaba a la mujer de 43 años con graves quemaduras en su cuerpo y con ella iba su pareja, quien después también fue el encargado de recibir el parte médico durante la semana que estuvo internada. Pero la muerte de Gabriela cambió el rumbo de la investigación y el hombre se convirtió en el principal sospechoso de un femicidio.

La primera versión del ahora detenido Cristian Sebastián Videla fue que su mujer había sufrido un accidente doméstico. Su preocupación aparente no levantó sospechas entonces, pero con el correr de los días y los testimonios que empezaron a surgir en la causa quedó al descubierto que Gabriela era víctima de violencia de género.

La primera en desconfiar fue la hija mayor de la mujer, a quien Videla llamó el día del femicidio. “Che Bebi, ¿te podés llegar? Tu mamá está prendida fuego”, le dijo, según contó la joven. De fondo, dijo, podía escuchar los gritos desgarradores de su mamá. En ese mismo momento, recordó: “Hace un año nos venía dando advertencias de lo que estaba pasando pero no quería que nos involucremos por miedo a que nos pasara algo”.

La policía ya se encontraba en el domicilio cuando la joven llegó y empezó desesperada a buscar a su mamá. “Estaba envuelta en una toalla y él la tenía abrazada”, relató. Videla repetía su versión frente a cada cara nueva que aparecía en la escena. También a ella le dijo que Gabriela estaba fumando cuando se le cayó alcohol al piso y, al querer levantarlo, se prendió fuego. “En ningún momento le creí”, sostuvo.

En medio de los gritos y el caos del momento, la joven sostuvo que su mamá le pedía que se llevara a su hermanita. “Él me decía que no, que a su hija no la tocara”, agregó. Todavía ella no sabía que la nena, de apenas 4 años, había sido testigo del brutal ataque que había sufrido la madre. Recién cuando salió del shock, la menor manifestó: “Papá le tiraba algo a mamá... Ella tenía fuego... Papá le tiraba algo”.

La víctima agonizó una semana en el Instituto del Quemado, internada en coma en la unidad de terapia intensiva con quemaduras en el 30 por ciento de su cuerpo. Pero las heridas más graves habían complicado la zona del pecho de la mujer por lo que tenía comprometidas las vías respiratorias y finalmente, pese al esfuerzo de los médicos, murió el domingo pasado.

“Solo quiero que se haga justicia por lo que le pasó a mi mamá y que mi hermanita esté con nosotros”, remarcó la joven. Según su testimonio, la nena está con la familia del presunto femicida. “Yo no sé en manos de quién está mi hermana”, concluyó.