femicidio de Agostina Vega
¿Quién es el segundo detenido y cuál es su imputación?
El hombre vivía en la casa de Claudio Barrelier. No se descarta que haya más arrestos.
La investigación por el femicidio de Agostina Vega avanzó este jueves con la detención del segundo sospechoso. Se trata de Osvaldo Miguel Fassetta, quien era uno de los ocupantes de la casa de la calle Juan del Campillo al 800, en barrio Cofico de Córdoba, el mismo domicilio donde, según la fiscalía, ocurrió el crimen de la adolescente.
Fassetta tiene 47 años, es padre de dos hijos y está vinculado al rubro de la construcción. Actualmente atraviesa una situación económica complicada y registra deudas bancarias, al punto que figura como “irrecuperable”, según el Banco Central de la República Argentina.
El hombre fue arrestado este jueves por orden del fiscal Raúl Garzón. Está acusado de encubrimiento agravado.
La medida se tomó después de que el sospechoso diera varias entrevistas televisivas en las que relató detalles de su convivencia con Claudio Barrelier, el principal acusado del femicidio, y aseguró haber participado de la búsqueda de la joven junto a la familia.
Fassetta contó que vivía en una habitación cercana a la puerta principal de la casa de Barrelier. Dijo que se ausentó de la vivienda durante la noche de la desaparición y que volvió el domingo 24 a las 12, unas horas después de que Agostina fuera vista con vida por última vez.
Según su testimonio, Melisa Heredia —la madre de la menor— fue quien le informó sobre la desaparición y quien, tras escuchar la descripción del remisero, empezó a sospechar de Barrelier. “Ella lo asocia automáticamente y me dice: ‘Es Claudio, es Claudio’”, recordó.
El detenido también habló sobre la dinámica dentro de la vivienda. Señaló que Barrelier pasaba mucho tiempo encerrado en una habitación exclusiva, donde escuchaba música fuerte y no dejaba entrar a los demás.
También aseguró que no notó movimientos extraños ni tuvo acceso a otros ambientes de la casa. Mencionó además que, al volver a su cuarto, encontró que su acolchado había sido cambiado, algo que le resultó llamativo.