Córdoba

Un nene recibió 10 perdigones cuando iba caminando a la escuela: “Pensé que me lo habían matado”

El chico de 10 años fue alcanzado por disparos en la cabeza y las piernas cuando caminaba junto a su mamá. El tirador se atrincheró y fue detenido tras un operativo de película.

Un chico de 10 años terminó internado este miércoles tras recibir una lluvia de perdigones de plomo en la cabeza y las piernas cuando iba a la escuela junto a su mamá, en el barrio Avellaneda de la ciudad de Córdoba.

“Mami, me duele, mami, me pegaron”, le dijo el nene a su mamá apenas sintió el impacto. Todavía conmocionada, la mujer habló con El Doce y afirmó: “Pensé que me lo habían matado. Lo vi con sangre en la cabeza y se me cruzó todo por la cabeza”.

El hecho ocurrió minutos antes de las 8 de la mañana, a metros del colegio al que asiste la víctima. Además del menor, un hombre resultó herido en el pecho y quedó internado en estado reservado en el Hospital de Urgencias.

“Pensé que me lo habían matado”: el momento de terror

Todo sucedió en cuestión de segundos, en la esquina de Lacarra y Echauri. La mamá y su hijo iban caminando después de comprar materiales para una actividad escolar, cuando quedaron en medio de una pelea entre al menos dos hombres.

“Doblamos la esquina después de la librería, vi que bajó un pie de la vereda y ahí siento el primer tiro”, recordó la madre. En ese instante, actuó por instinto: “Agarré a mi hijo de la mochila y lo revoleé para el lado de la vereda”.

Pese a su desesperado intento por sacar al menor de la línea de fuego, el nene recibió 10 impactos de perdigones: siete en las piernas y tres en la cabeza.

El nene fue trasladado de urgencia al Hospital de Niños, donde quedó internado en observación y fuera de peligro. “Mi hijo está bien, está tranquilo. Le quedó un perdigón en la cabeza y uno en cada pierna, pero está bien, nunca se desvaneció ni nada”, relató la mamá.

El tirador se atrincheró y fue reducido

Tras el ataque, el presunto agresor escapó y se refugió en una casa de la zona. Allí comenzó un operativo que mantuvo en vilo al barrio durante varias horas. Según fuentes policiales, el hombre atravesaba una crisis psiquiátrica y se había encerrado en un cuarto con una escopeta.

La intervención del grupo especial Eter y de negociadores fue clave para evitar una tragedia aún mayor. Finalmente, luego de usar armamento menos letal y gas pimienta, lograron reducirlo y detenerlo.

En el lugar secuestraron una escopeta recortada, 15 cartuchos, 26 proyectiles calibre 22 largo, 6 cartuchos de escopeta y cuatro frascos con cannabis.

El acusado quedó a disposición de la Justicia y se espera que sea imputado en las próximas horas.