INSEGURIDAD
Una Iglesia evangélica, el nuevo blanco del delito en La Plata
Fue atacada por delincuentes en el barrio de San Carlos. Los implicados dejaron tiradas latas de cerveza y uno de ellos se cortó y se limpió en el baño.
Al menos dos delincuentes perpetraron en las últimas horas un indignante robo en la ciudad, y decidieron escoger como blanco nada menos que un templo evangelista ubicado en el barrio de San Carlos, informaron ayer fuentes policiales y judiciales.
De acuerdo a los voceros, todo se desarrolló alrededor de las 2 de este domingo en la avenida 520 entre las calles 145 y 146. Hasta allí llegaron los cacos en plena madrugada, forzaron una de las puertas principales y ganaron el interior.
Una vez dentro, se apoderaron de diferentes elementos que consideraron de valor, para luego vender, como una guitarra, una computadora, un horno y una pava eléctrica, entre otros materiales de uso cotidiano entre los feligreses.
Con todo eso en su poder, se fueron del lugar perdiéndose rápidamente de vista, y hasta el momento nada se sabe de ellos. Claro que, antes de irse, dejaron varias latas de cervezas tiradas en el interior del sitio atacado, y en la bacha del baño se encontraron manchas de sangre.
Las autoridades sospechan que uno de los malvivientes se cortó al forzar la puerta y decidió limpiarse la herida allí mismo, pese a dejar evidencias.
Los asiduos a la Iglesia creen que se trató de una especie de venganza, ya que días atrás un grupo de personas se acercó para pedir plata y se la negaron. “Somos una Iglesia con muy pocos recursos económicos. Les ofrecimos mercadería, pero no quisieron y se enojaron”, dijo uno.
Ante eso, sospechan que fueron estos mismos individuos quienes luego volvieron, pero ya con otras intenciones. Y por eso mismo, como una provocación, abandonaron también las latas de cerveza.
Lo cierto es que, pese a la indignación generada, desde la subcomisaría La Unión, con jurisdicción en la zona, no saben absolutamente nada de los ladrones, quienes permanecen prófugos.
“Esperemos que los encuentren y paguen por lo que hicieron”, dijo un vecino, quien aseveró que “el barrio es peligroso y la Policía hace poco y nada por nosotros. Estamos desprotegidos”.